Conforme China gana peso económico y expande su
influencia global, los dirigentes del Partido Comunista chino (PCCh) han
impulsado una transformación de sus Fuerzas Armadas sin precedentes que sirva
tanto para asegurar el interior de sus fronteras como para proteger sus
intereses fuera de ellas, objetivo para lo que no han escatimado yuanes.
Aunque se encuentran a años luz de la partida presupuestaria estadounidense
(686.000 millones de dólares recién anunciados para 2019), en 2017, Pekín
dedicó un 1,3% de su PIB a este campo, unos 140.000 millones de dólares (hasta
200.000 según otros cálculos) invertidos en la modernización de un
Ejército que ha pasado de estar basado en la cantidad a la calidad.
Para lograrlo, se ha anunciado el despido de 300.000
efectivos de su sobredimensionado ejército terrestre, se han reestructurado los
mandos -con decenas de altos cargos detenidos en una campaña contra la
corrupción que ha llevado al castigo de más de 13.000 oficiales- y se han
desviado gran parte de los recursos hacia secciones de mayor importancia para
la guerra moderna, como la Armada, las Fuerzas Aéreas, la fuerza de apoyo
estratégica o las dedicadas a laguerra cibernética.
"Haremos todos los esfuerzos necesarios para
fortalecer la capacidad de defensa y la modernización de las Fuerzas Armadas
chinas", reiteró el presidente Xi Jinping,que
también comanda este estamento, en el Congreso del PCCh que en octubre situó su
liderazgo a la altura del de Mao Zedong. En aquel encuentro, se apuntó al año
2049 (centenario de la fundación de la República Popular China) como la fecha
clave para que el gigante asiático certifique su ascensión a los cielos de las
superpotencias militares.
Un desafío a la superioridad de Estados Unidos
Ya se están dando pasos para ello. Hace tan solo unos
días, China anunció que los nuevos cazas de quinta generación J-20 (la
respuesta china al F-22 y F-35 estadounidenses) ya estaban listos para entrar
en combate, aunque algunos expertos militares occidentales han restado importancia
a las supuestas virtudes de estos aparatos. Pekín también está trabajando en su
segundo portaaviones (EEUU cuenta con 10), el primero desarrollado íntegramente
por ellos y que estará operativo para 2020; ha incrementado el poderío de
su flota, incluida la submarina; y está finalizando la controvertida fortificación
del Mar de China Meridional, una avanzadilla de islotes reconvertidos en bases
militares que le permitiría mantener al enemigo lejos de sus costas durante un
tiempo en caso de ataque.
"China aún no está a la par de Estados Unidos,
pero se está poniendo al día. Y en algunas áreas, está haciendo algo más que
eso", apuntó el director del Balance Militar anual publicado por el
Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, Bastian Giegerich. A su
juicio, la incorporación a su inventario de nuevos misiles aire-aire y del
avión de combate J-20 son todo un desafío a la superioridad aérea de EEUU, que
hasta ahora ha operado en los cielos sin encontrar apenas oposición. "Creo
que esos días ya se terminaron", dijo.
En su afán por proyectar su fuerza hacia el exterior,
las autoridades comunistas anunciaron en verano de 2015 de que China
abrirá su primera base naval en el extranjero (en Yibuti) para contar con una
mayor capacidad de reacción en la zona del Cuerno de África y luchar
contra la piratería. Y no será la única. "Se construirán más bases
logísticas en el extranjero para ayudar a la Armada del ELP a realizar
operaciones a nivel mundial", aseguró esta semana el general retirado Xu
Guangyu, en el diario oficialista Global Times. "EEUU es una
potencia mundial con intereses masivos en el exterior. Considerando que China
ya se ha convertido en una potencia económica global, es completamente
razonable que incremente su poder marítimo", apostilló, todo un cambio con
la política seguida hasta fechas recientes.
Otro de los campos donde China se está haciendo fuerte
es en la fabricación y venta de armamento, siendo el tercer exportador
mundial por detrás de EEUU y Rusia. "Poder vender armas no solo es una
fuente de ingresos, sino también una señal de influencia militar y liderazgo
mundial, y puede ayudar a reforzar alianzas políticas", afirmó al respecto
la especialista en el Ejército chino de la Universidad de Hong Kong, Yvonne
Chiu, a CNN.
Pese a todos los avances logrados, el país asiático
todavía carece de la capacidad suficiente de tratar de tú a tú a la arrolladora
maquinaria bélica estadounidense. Como señalan varios analistas, la última
guerra que China libró tuvo lugar contra Vietnam en 1979, un conflicto que ganó
pero donde sufrió grandes perdidas a manos de unos vietnamitas curtidos en años
de escaramuzas. Por ello, el ELP ha ejecutado decenas de ejercicios militares
por aire, tierra y mar durante los últimos años y ha incrementado su participación
en misiones de paz internacionales, un intento por dotar de experiencia a
unas tropas poco bregadas en conflictos reales.
China es consciente de que su auge despierta
recelos entre sus vecinos y potencias como EEUU, que la calificó de
"creciente amenaza" (junto a Rusia) en su nueva estrategia de
defensa. Pese a ello, y a que de vez en cuando suenan tambores de guerra por
asuntos espinosos como Taiwan o el Mar de China Meridional, Pekín sigue
defendiendo que no busca agredir a ningún otro país, y la gran mayoría de
expertos descartan un enfrentamiento directo próximo entre las grandes
potencias.
"No creo que nos dirijamos hacia una guerra con
China. Nuestros intereses son mucho más propensos a converger (Corea del Norte,
cambio climático) que a diverger y nuestras economías están profundamente
entrelazadas", escribió recientemente James Stavridis, almirante retirado
de EEUU y ex comandante militar de la OTAN, en Bloomberg. "Sin embargo, la
competencia, suponiendo que podamos evitar el conflicto abierto, será
feroz", pronosticó.
COMENTARIO: Tras la SGM no sé cómo EEUU consiguió que China estuviese tranquilita
(quizás el yugo opresor del comunismo). Pero ahora que se está abriendo al
mundo y al capitalismo (no sabemos con qué hoja de ruta), un conflicto
China-EEUU (sin descartar que tercie Rusia y otras potencias) está servido y es
sólo cuestión de tiempo, para ver quién manda en las próximas décadas. No creo
que sea conflicto con armamento tradicional. Más bien económico, mediático e
informático, con abundantes noticias falsas para confundir al enemigo. Si
necesitan un detonante, los hay de sobra: Coreas, islas del mar meridional,
apoyo al marxista venezolano Maduro o cualquier otro. La excusa es lo de menos,
y la buscarán en el momento en que estén decididos.LA
RECORTA…


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