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domingo, 28 de agosto de 2016
Alerta roja en Zarzuela: "Mejor un tercer candidato que unas terceras elecciones" La inquietud del Rey crece día a día. No se adivina una salida al bloqueo. "Antes que terceras elecciones, quizás un tercer candidato", se escuchó este verano en el entorno de Zarzuela. Todo es posible salvo volver a las urnas. La credibilidad de España está en juego. Y en peligro.
José A. Vara: "El Rey está preocupado", dijo a finales de
julio don Juan Carlos en Perú, donde acudió a la toma de posesión del nuevo
presidente, Pedro Kuczynski. Ha pasado un mes y la situación no ha mejorado. Va a
peor. La inquietud en Zarzuela aumenta por días, por momentos. No se ve salida al
laberinto institucional que tiene bloqueado al país desde diciembre. En
vísperas de la investidura del candidato Mariano Rajoy, el horizonte continúa tenebroso y en la Casa
Real hay sensación de vértigo.
La práctica totalidad de los dirigentes
políticos que desfilaron por Palacio tras las elecciones del 26J coincidieron
en subrayar que habían advertido más preocupación en el Jefe del Estado que en
la anterior ronda de consultas, previa a la investidura fallida de Pedro Sánchez. “Hay que explorar todas las posibilidades”, le
aconsejó don Felipe a uno de sus interlocutores en aquella oportunidad. “Hay
que dar una salida a esta situación”. Salida, que no aparece.
El verano ha sido ‘atípico’ para la Familia
Real, según confesión pública. Trescientos días con una agenda reducida, sin
apenas desplazamientos
El verano ha sido ‘atípico’ para la Familia
Real, según confesión pública. Trescientos días con una agenda reducida, casi
bloqueada, sin apenas desplazamientos al exterior, con una presencia oficial
muy reducida y pendiente del jeroglífico de los pactos y los acuerdos. “Esto no
marcha”, le trasladó a uno de los representantes del mundo de las finanzas
con los que se ha encontrado estos días de estío.
Una breve estancia en Mallorca, apenas un
escarceo en las regatas, nada de acudir a los Juegos de Río, en contra de lo previsto y de sus propios deseos.
Don Felipe permanece varado en Madrid, atendiendo audiencias oficiales,
recibiendo visitas, hablando con mucha gente. Quienes han conversado con él
dibujan un estado de ánimo sombrío. Estamos ante una situación excepcional, sin
precedentes.
El fantasma
más temido
El fantasma de unas terceras elecciones se abre paso, lentamente, en el mundillo político
nacional. “Sería un desastre, un disparate”, insiste Mariano Rajoy.
Nadie las quiere. Pero ya asoman por el horizonte. El candidato a
vicepresidente de los Estados Unidos, Tim Kaine, ticket electoral de Hillary Clinton, desveló una conversación telefónica con el Monarca
de hace unas semanas. Sacó la impresión de que “en algunos meses se va a
decidir el camino, pero va a resultar bien difícil si esa solución no llega
pronto”. Y remachó con la frase fatídica: “Sería histórico que hicieran falta
tres elecciones para formar un gobierno”. Tal situación no ha ocurrido jamás
en país alguno de la UE desde la Segunda Guerra Mundial, como bien señala el
presidente en funciones.
Don Felipe conduce con prudencia y
moderación el endiablado periodo que le ha tocado lidiar. Cuatro rondas de consultas ha tenido que poner en marcha en apenas un bienio de
reinado. Su padre tan sólo presidió diez en casi cuatro décadas al frente de la
Corona. El papel del Jefe del Estado en esta situación está muy limitado en el
ordenamiento constitucional. Propone un candidato a formar Gobierno tras escuchar
a los portavoces políticos señalados por el presidente de la Cámara. Ha habido
muchos movimientos en la trastienda a lo largo de estos ocho interminables
meses. Conversaciones intensas y discretas a todos los niveles. Con dirigentes
internacionales de primer nivel, inquietos ante el desolador panorama de un
país como España, ejemplar en su transición democrática y en su protagonismo
europeo. Con altos representantes del mundo de la economía, de la política, de
los negocios…Lo que ocurre está en las antípodas de la normalidad
institucional, le confesaba a uno de sus interlocutores. Y se aleja un poco más
cada día.
La Corona está cumpliendo fiel y
estrictamente su cometido. Pero esta parálisis también salpica, en forma
tangencial, a la institución
El PSOE, para desviar la atención de su
responsabilidad en el bloqueo, ha lanzado la denominada “teoría de Serrano” (por el nombre de su autor, Juan Manuel Serrano,
no confundir con José Enrique, uno de los asesores con más predicamento cerca
del líder socialista) de acortar en siete días la campaña electoral y disponer
la jornada electoral el 18 de diciembre. Un mero señuelo con el objetivo
chapucero de poner el foco en la fecha de las elecciones y camuflar lo
disparatado de tener que celebrarlas.
Ciudadanos y Podemos se han sumado alegremente al juego del calendario, en
lugar a afanarse en presionar al PSOE para que deshaga el nudo gordiano de la
parálisis.
La Corona está cumpliendo fiel y
estrictamente su cometido. Pero esta parálisis también salpica, en forma tangencial,
a la institución. La disparatada posibilidad de unas terceras elecciones, y que
se celebren el 25 de diciembre, día de Navidad, ha disparado todas las alarmas. No sólo se trata de
un delirante exotismo, de una posibilidad inaceptable. Afectaría muy
directamente al perfil de la propia Monarquía. ¿Cómo va a pronunciar su mensaje
de Navidad el Monarca en la noche previa a una jornada electoral? “Nos hemos
vuelto locos”, comentaba, abatido, uno de sus más estrechos colaboradores.
“Todo es
posible, todo se puede estudiar”
Ante este callejón sin salida, se han
escuchado estas semanas estivales en el entorno de la Corona sugerencias
de todo tipo. Desde confiar, como ya se comenta en círculos de Moncloa, en que
tras los comicios vascos, confiar en el respaldo del PNV o que el candidato del
PSOE acepte finalmente acceder a la abstención. Se habla de más alternativas.
Antes que terceras elecciones, quizás haya que proponer un tercer candidato, con garantías de resultar elegido. En este caso, que
algunos ya mencionan como única salida, la continuidad de Rajoy y de
Sánchez resultaría muy comprometida. No es preciso recurrir a la ‘fórmula Monti’, un independiente con experiencia, que nadie desea, sino
quizás, a un relevo en las cúpulas de los partidos. “Que se vayan todos”, llegó
a titular un reciente editorial de “El
País”. "Sin Rajoy no estaríamos ahora así", repetían en Ciudadanos con insistencia antes del encargo del Rey. “Todo es
posible, todo se puede estudiar”, comenta uno de los numerosos interlocutores
del Monarca. Ni en el PP ni el PSOE, sin embargo, se plantea ahora mismo esta
alternativa. Rajoy piensa en una carambola ("algo tendrá que
ocurrir") que le facilite salir airoso en una nueva investidura y Sánchez
incluso piensa en salir fortalecido en unas terceras elecciones.
“La repetición de elecciones daña al
sistema”, recordó este viernes la vicepresidenta del Gobierno en funciones tras el Consejo de Ministros. En
Moncloa se ha perdido ya toda esperanza de convencer a Sánchez para que cambie
de actitud de cara a la próxima investidura. El presidente en funciones le
telefoneará, según se ha dicho, en el caso de que se haya alcanzado el ansiado
pacto con Ciudadanos. “Unas terceras elecciones son inexplicables. Ya le hemos
preguntado a los ciudadanos tres veces y ahora debemos ser los partidos quienes
ofrezcamos una respuesta”, comentó. Eso piensan los españoles, de acuerdo con
el último barómetro del CIS, cuya confianza en la clase política decrece por
instantes.
“La sonrisa
helada”
Y es también el criterio de la Zarzuela,
donde no se acierta a comprender cómo esta situación de bochorno y de escándalo
pueda prodigarse en forma interminable. Son los políticos quienes han de sacar
a España de este atolladero. Pocos visos hay de ello. De ahí los nubarrones que
inundan los despachos de la Zarzuela. “El Rey tiene como helada la sonrisa”,
comentó alguien con quien compartió conversación este agosto en Mallorca.
El aspirante acudirá con el aval de una
victoria electoral incontestable pero insuficiente
La semana llega envuelta en el pesimismo.
Otra investidura al pozo. El primer intento resultó un fiasco al rechazar
Mariano Rajoy la propuesta del Rey. El segundo fue fallido, al naufragar el
empeño de Pedro Sánchez. Llega ahora un nuevo intento con aspecto de
fiasco. El aspirante acudirá electoral
incontestable pero insuficiente. Su actitud es diferente a lo ocurrido a
primeros de año. Ha movilizado a sus equipos para alcanzar acuerdos.
Ciudadanos y Coalición Canaria eran las
únicas fuerzas políticas accesibles. Y se ha trabajado a fondo con ellos. Si
todo sale según lo previsto, logrará el respaldo de 170 diputados, bastantes
más que los 131 votos que cosechó el líder del PSOE. Insuficiente. Le faltan seis para la mayoría absoluta y precisaría
onces abstenciones para salir adelante en la segunda vuelta. Las presiones
desde todas las direcciones para que Pedro Sánchez cambie su hierático ‘no’
por una abstención, la exclusiva vía para desatascar el panorama, han resultado
de una esterilidad atronadora.
COMENTARIO: Vara va dando
tumbos, un día está muy optimista porque dice que ya Mariano lo tiene todo
atado y otro día pasa a la depre describiéndonos la preocupación del Rey...
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