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sábado, 27 de agosto de 2016
Las empresas ganan igual que en 2007 pero tributan 15.700 millones menos Las compañías españolas en 2015 pagaron 209.361 millones de euros, cifra similar al periodo anterior a la crisis, pero no tributaron igual que en aquella época
MARIBEL
NÚÑEZ Madrid27/08/2016: Ahora que la lucha contra el déficit ha entrado de lleno en el debate
político al hilo de las negociaciones para la formación de Gobierno y después
de que la Comisión Europea aplazara por el momento cualquier posible multa
contra nuestro país por incumplir los objetivos marcados, los resultados del Impuesto
de Sociedades explican
parte de toda esta amalgama de problemas presupuestarios. El tributo es uno de los más importantes para las
arcas públicas a nivel recaudatorio, y en los últimos años ha habido sorpresas.
Las empresas declararon unos beneficios en
2015 de 209.361 millones de euros, lo que supone recuperar los niveles previos a la
crisis ya que en 2007, por ejemplo, declararon unas ganancias de 218.019
millones de euros mientras que en 2008 fueron de 186.003 millones. La cuestión
es que esta recuperación del beneficio pre crisis no ha venido acompañada de
una equiparación, también, del nivel de impuestos que pagan ya que el año
pasado abonaron 19.930 millones de euros de cuota líquida en el impuesto de
Sociedades, frente a los 35.703 millones que abonaron en el año 2007, o lo que
es lo mismo, están pagando alrededor de 15.773 millones de
euros menos si comparamos 2015 con 2007, un 44% menos, según datos del informe anual de recaudación, que la
Agencia Tributaria publicó hace unas semanas.
Al analizar el balance anual del impuesto,
otro detalle que chirría es que mientras los beneficios de las empresas en
2015, los mencionados 209.361 millones de euros, supusieron un aumento de un
12,6% respecto al año 2014 la cuota líquida del impuesto creció solo un 4,5%
respecto al ejercicio anterior.
A nadie se le escapa que la reforma de este impuesto llevada a cabo por
el Gobierno de Mariano Rajoy, que entró en vigor en 2015, ha influido en esta
caída en la recaudación. La
propia Agencia Tributaria reconoce que «la bajada de tipos produjo una merma en
la recaudación de 1.089 millones de euros, 974 en los pagos fraccionados y 115
en las retenciones de capital.
Fraccionar el pago
Junto a ello, la reforma fiscal introdujo un
cambio sobre el fraccionamiento del pago del impuesto entre las grandes
empresas. Las compañías pueden dividir el pago del Impuesto de Sociedades en
tres meses: abril, octubre y diciembre. Posteriormente, en julio del año
siguiente, liquidan las diferencias con Hacienda. Desde 2012 a 2015, el
Gobierno había introducido un tipo mínimo del 12% para las empresas que
facturasen más de 20 millones de euros.
Sin embargo, este año decidió eliminar la obligación de
anticipar esta cantidad, lo que
ha hundido los ingresos en la primera mitad de 2016 en 1.434 millones. Así,
hasta junio la recaudación del impuesto fue negativa: los ingresos fueron de
-204 millones, ya que las devoluciones fueron mayores que los pagos de las
empresas. Este nivel es el más bajo en los seis primeros meses de un ejercicio
en la serie histórica de la Agencia Tributaria que arranca en 1995.
En cuanto al ingreso total del impuesto, el
que incluye las retenciones sobre arrendamientos y sobre fondos de inversión,
alcanzó en 2015 fue de 20.649 millones de euros, lo que supone un aumento de un 2,5% respecto al
ejercicio anterior pero, al mismo tiempo, supone 2.928 millones menos que los
previstos en los Presupuestos Generales del Estado del año pasado. Por su
parte, la Autoridad Fiscal Independiente (AIREF) asegura en su últimos informe
sobre el impuesto de sociedades que «la máxima recaudación del periodo
1999-2015 se produjo en el año 2007, cuando los ingresos alcanzaron un 4,1% del
PIB, y la mínima en 2010, una vez comenzada la crisis, cuando se situó en el
1,5%. En 2015 alcanzó el 1,9%, lejos todavía del promedio de los años
anteriores a la crisis económica».
Según los cálculos de este organismo «en
2015 el resultado contable de las empresas está en niveles de 2006-2007
mientras que la base imponible ha descendido al punto mínimo de la serie
situándose en el 84% respecto a 1999, de modo que la correlación entre el
resultado contable y la base imponible se ha ido reduciendo pasando de un 84%
en el periodo 2000-2008 a un 74% en el periodo 2000-2015».
La realidad es que la reforma fiscal que
entró en vigor en 2015 supuso la bajada del tipo impositivo de este impuesto del 30%
al 28%, coexistiendo con muchas
de las medidas temporales de consolidación fiscal que entonces exigía la
Comisión Europea.
Impuesto ineficiente
Desde el REAF, el órgano especializado en
fiscalidad del Consejo General de Economistas, se ha afirmado que
«efectivamente se ha producido una caída de recaudación del algo más del 53%
entre 2007 y 2015, al haber pasado de más de 44.000 millones a tan solo 20.649
en 2015 fruto de que el tipo efectivo (la cuota líquida en relación con el
resultado contable) es muy inferior al resto de entidades, un 7,3% frente al
13,8% en 2014, y en años anteriores fue incluso menor».
En todo caso, añaden en el Colegio de
Economistas, «el dato del tipo impositivo habría que matizarlo ya que muchas de
las empresas reciben beneficios del extranjero que ya han tributado allí y, por
lo tanto, en nuestro país están exentos o aplican deducciones por ello, y
porque debido a la crisis muchas tienen bases negativas que están compensando».
Es decir, numerosas
empresas se acogieron a créditos fiscales durante la crisis al obtener pérdidas, y ahora que han vuelto a beneficios, reducen su
factura fiscal por estas compensaciones atrasadas. En definitiva, la
recuperación económica del impuesto tardará en llegar a las arcas de la Agencia
Tributaria.
Entre los inspectores de Hacienda la opinión
sobre la validez del impuesto de sociedades es clara. «Es el impuesto más
ineficiente que tenemos», asegura José Luis Groba, presidente de la Asociación
de Inspectores de Hacienda del Estado, «y eso que España tiene uno de los tipos
nominales más altos (el 28%) de la UE, tras la rebaja fiscal, frente al 23% de
media en 2015». Los inspectores creen que limitar la deducción de los gastos
financieros en el impuesto ha sido positivo pero, a cambio, se han potenciado
otras como las que se realizan en I+D+i, «que siempre tienden a inflarse».
En cuanto a la polémica sobre el tipo
nominal y el efectivo en 2014, último dato disponible, fue del 7,3% cuando en ese año el tipo nominal era del 30%. Otra de
las distorsiones es que el amplio catálogo de deducciones a que se pueden
acoger las grandes empresas no llega hasta las pequeñas y medianas y, fruto de
ello, hace que estas últimas hayan tenido que pagar un tipo efectivo en el
impuesto de sociedades en el año 2014 de un 13,8%, lo cual es considerado
profundamente injusto desde los colectivos que agrupan a las pymes.
COMENTARIO: Es normal porque con los sueldos de mierda que están pagando
las empresas, que quieres si el gobierno ya sea encargado de poner las cosas fáciles
a los empresarios y muy difíciles a los empleados, ya que los empleados de
nuevo contrato cobran una miseria, sin cobrar horas extraordinarias echando más
horas que un reloj y si te interesa bien y si no hay otro esperando en la
puerta, ese es el trabajo que hoy hay para los nuevos empleados, trabajo
temporal y trabajos de contrato por semas, días, o por horas que también existe,
vamos una mierda y todo para que las empresas cada día sean más ricas.LA RECORTA…
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