Silvia Nortes.
15 febrero, 2018
A la entrada a la localidad de Alhama de Murcia,
junto a la Autovía del Mediterráneo, las instalaciones de El Pozo
Alimentación S.A. se presentan imponentes. Al conjunto de bloques uniforme
y ordenado que preside el paisaje en las faldas de Sierra Espuña le
da la bienvenida un gran cartel con el nombre de la empresa, como si por estos
lares aún hubiese alguien que ignorase su presencia.
El Pozo es el buque insignia del Grupo Fuertes, un
potente holding empresarial murciano centrado en la agroalimentación que nació
como una pequeña charcutería durante la Guerra Civil, y que cerró el ejercicio
2016 con 1.041 millones de facturación. La fortaleza del negocio no ha
impedido, no obstante, que sus prácticas sanitarias se vean puestas en
entredichotras la emisión en La Sexta del capítulo del programa Salvados dedicado
a la industria cárnica.
La parte más cruda del reportaje de Jordi Évole
mostraba una zona de la granja
Hermanos Carrasco, proveedora de ganado de El Pozo, en la que
aparecían cerdos con malformaciones, ejemplares muertos y escenas de
canibalismo. Para la grabación de estas imágenes, Évole se coló en las
instalaciones de la granja de noche, junto con miembros de la ONG Igualdad
Animal.
“Una familia de
aquí de toda la vida, muy buena gente. Se dedican a trabajar los cochinos
y nada más”, nos dice una residente de La Costera. “Esto es una desgracia para
ellos, me da mucha pena”. “Están muy afectados desde que esto pasó”, añade
otra. Es lo poco que se comenta entre los vecinos, que ven el asunto como “un
tema delicado”.
"Tres meses parados"
Según una fuente cercana a la familia –que prefiere
mantenerse en el anonimato- con la que ha podido hablar EL ESPAÑOL, la granja
interrumpió su actividad tras la incursión de Jordi Évole, que tuvo lugar
en septiembre del año pasado, y lleva cerrada desde entonces. “Son más de tres
meses parada, para una familia que se sustenta de esto”.
Un parón productivo –ahora definitivo, al menos en lo
que a la relación con El Pozo se refiere- con la consiguiente merma en los
ingresos de la familia, que vive prácticamente en su totalidad de la venta de
ganado a Cefusa. "Tienen también unos cuantos limoneros, pero eso no
da para nada", afirma nuestra fuente. Además, durante estos meses han
recibido inspecciones sanitarias por parte tanto de El Pozo Alimentación, como
del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA).
El asunto de las inspecciones sanitarias también ha
despertado controversias tras el reportaje de Salvados, sobre todo después
de que Francisco José González, director general de Ganadería de Murcia,
asegurase a Évole tras ver las imágenes grabadas en la granja que desde el
organismo público no tienen “responsabilidad ninguna. Hubiéramos tenido
responsabilidad si hubiéramos conocido el caso y no hubiéramos actuado".
"Si acaso avisan el día anterior por la tarde,
y te dicen que al día siguiente a las 8 de la mañana tengas toda la
documentación preparada, pero eso de que avisan dos o tres días antes no es
verdad”, comenta un ganadero porcino de la zona. “Yo de repente veo que hay
unas personas entrando a la granja y ya sé que son ellos. Me lo revisan todo.
Los barracones, la oficina, los tanques… hasta me preguntan si llevo el móvil
encima, por si me pasa algo”.
"Évole se coló de manera ilegal"
"Lo que está probado”, continúa la fuente cercana
a la familia Martínez Carrasco, “es que Évole se coló de manera ilegal en
una propiedad privada, y además solo mostró una parte de lo que allí había”.
En efecto, tras la emisión del reportaje, los
servicios de comunicación de El Pozo emitieron un comunicado en el que
aseguraban que dichas imágenes “corresponden a un área de recuperación
sanitaria, es decir, que son animales que tienen algún tipo de
malformación o enfermedad de nacimiento, que deben vigilarse para controlar su
evolución y mejora y, si no se produce, llevar a cabo su sacrificio sanitario.”
A este respecto, la Academia de Ciencias Veterinarias
de la Región de Murcia afirmó también vía comunicado que “esa carne no se
destina al consumo humano. Sólo van a matadero los cerdos sanos que puedan
andar y entrar por su propio pie.” A esto añaden que los cerdos que aparecen
con malformaciones en el reportaje son cerdos con hernias, “como las que puede
tener cualquier ser humano”.
"A veces se hernian por sobrealimentación”,
comenta el empleado de otro de los criaderos de la zona. “Cuando hay sol y
calor no comen. Luego llega el fresco y la noche, están muertos de hambre y se
hinchan a comer. Luego beben agua, y les explota el estómago, les sale un
bulto en la barriga”.
Este mismo trabajador señala una pequeña caseta,
separada de los barracones. “Ahí es donde metemos a los cerdos que están
enfermos, que se han roto algo… para que no estén con los demás, porque si
no les pegan y no se puede tenerlos juntos. En todas las granjas es así”.
LO QUE DICE LA LEGISLACIÓN...
Hace hincapié también en que la legislación
correspondiente “no permite trasladar ni sacar de las granjas a animales que no
se puedan valer por sí mismos, que estén enfermos, que tengan cualquier
impedimento… por eso tenemos que esperar a que venga el veterinario y haga lo que
tenga que hacer”.
Se refiere al Reglamento No 1/2005 del Consejo de la
Unión Europea relativo a la protección de los animales durante el transporte.
Dicho reglamento recoge que “los animales que presenten lesiones, problemas
fisiológicos o un proceso patológico
no se considerarán aptos para el transporte, en particular si son incapaces de
moverse por sí solos sin dolor o de desplazarse sin ayuda o presentan una
herida abierta grave o un prolapso”, entre otros casos.
Por su parte, el veterinario Alfonso Senovilla,
que participó en el reportaje de Salvados, afirmó a través del Partido
Animalista Contra el Maltrato Animal que “esos animales tienen unas
patologías en un estado tan avanzado que son incurables", y que "no
tiene sentido realizar un tratamiento veterinario sobre ellos" y “solo
interesa mantenerlos con vida para enviarlos a un matadero cuyo fin es el
consumo humano”.
Además, Évole afirmó en el programa de La Sexta ‘Al
rojo vivo’ que "No era una zona concreta, era toda una granja”.
YA NO SON PROVEEDORES DE EL POZO
Hermanos Carrasco no es la única granja de cerdos que
opera en el campo de Alhama de Murcia, pero en los últimos días ha tenido que
enfrentar las críticas a toda una industria que supone aproximadamente el 2%
del PIB total español y ocupa a más del 20% de los empleados de la industria
alimentaria española, según datos de la Asociación Nacional de Industrias de la
Carne de España.
Y no solo son las críticas a lo que se han enfrentado
ya que, a raíz de la emisión del reportaje, El Pozo Alimentación ha comunicado
este 13 de febrero que “se abrió un expediente de investigación a la granja
proveedora cuyas imágenes aparecen en el vídeo, tras el cual se inició un
proceso de desvinculación que ya es efectivo.” La granja Hermanos Carrasco, por
tanto, deja de ser proveedora de la empresa cárnica.
“En estos temas hay que hilar muy fino, porque mucha
gente depende de esta industria, tanto directa como indirectamente”, se comenta
en un bar de La Costera, el paraje donde se ubican las instalaciones de la
granja. “A ver qué decís, que yo trabajo en El Pozo”, añade un vecino de
Alhama. “Si El Pozo se hunde, el pueblo y los alrededores se van a la
ruina”, se lamenta un tercero.
La tensión se deja sentir en el hermetismo no solo de
los vecinos, sino de la propia familia y los trabajadores del negocio, que no
quieren hacer declaraciones y se remiten a los comunicados oficiales.
Desde fuera, la granja de los Hermanos Carrasco luce
limpia y ordenada, aspecto que contrasta con lo que se vio en el programa de
‘Salvados’.
El día a día de los Martínez Carrasco, por
contra, está del revés.
COMENTARIO: Mucho se habla de los cerdos, que el
lobby manda. Pero nada de las condiciones de trabajo de las personas. Falsos
cooperativistas sin conocimiento en muchos casos del idioma. Por esto no entra
dinero en la SS. Falsos autónomos o falsos cooperativistas para que la empresa
no tenga que pagar su cuota.LA RECORTA…



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