El último catálogo de Adquisiciones de Bienes
Culturales publicado por el Ministerio de Cultura es del año 2014. La opacidad
define al organismo que asesora de las compras al ministro de Cultura (y que
nunca se ha opuesto a sus decisiones en un siglo de vida). “Tienes que ser
discreto, igual que Hacienda no publica los datos de la Renta de todos
nosotros. Los datos de carácter personal son custodiados por la Junta con cierta
discreción”, cuenta González-Barandiaran.
Al responsable le molesta que cualquiera pueda opinar
sobre la actividad de la Junta. “Si todo español tiene dentro un seleccionador
de fútbol y todo el mundo opina quién debe ir a la selección, también todo el
mundo tiene una opinión de lo que debería comprar el Estado y lo que debería
retenerse”, dice. “Pero eso son opiniones. La Junta está compuesta por 22
sabios especialistas en todas las áreas de la Historia del Arte y en
Hacienda”.
Falta de transparencia y escándalos
Ellos
deciden sobre los informes de venta y exportación y dan luz verde. Pero a
diferencia de un seleccionador de fútbol, no rinden cuentas de su trabajo ante
nadie. No tienen unamisión declarada y publicada, no ejercen mecanismos de
evaluación y nadie fiscaliza su trabajo. ¿Resultado? Que el presidente de la
Junta, Simón Marchán Fiz venda a la Junta su archivo personal por60.000
euros y la Junta decida comprarlo, en 2013. “El presidente
se inhibió de la compra [salió de la sala en ese momento] y le
presentó la dimisión al Director General de Bellas Artes de ese momento [Jesús
Prieto], pero no la aceptó”.
Por otro lado, González-Barandiaran también informó
del gasto en adquisiciones invertido el año pasado: 4,4 millones de euros.
El 8% de esa cantidad proviene de la asignación de los Presupuestos Generales
del Estado (375.000 euros), el 10% de capítulos propios y el 60% llega del
1% cultural desgranado de las inversiones en obra pública. En este
aspecto, es el Ministerio de Fomento el que mayores aportaciones hace.
Cuatro millones para compras
Otra fuente de ingresos propios para comprar obras que
amplían las colecciones de los museos públicos es la tasa con la que se grava
las ventas exportadas a terceros países (no europeos). Lo recaudado por este
impuesto se ingresa en el tesoro público, que se recupera y se gasta
en adquisición de obras de arte. También les llega dinero por transferencias de
partidas no ejecutadas desde otras unidades de la Secretaría de Estado de
Cultura.
En 2013, la Junta invirtió 4 millones invertidos en
adquisición; en 2014, 3,4 millones de euros; en 2015, 3,7 millones de euros; en
2016, 1,2 (Gobierno en funciones y sin gasto). “Nos hemos mantenido en una
cantidad que ronda los cuatro millones de euros”, explica el secretario
del organismo.
62 expedientes rechazados
Tal y como ha informado Carlos González-Barandiaran a
este periódico, en 2017, el organismo permitió la salida del país de obras de
arte por un valor de 429.694.892 euros. La Junta denegó 62
expedientes de exportación y permitió que abandonaran España para
siempre 8.405 piezas, en dicho año. Además, adquirió 21 obras de arte (y
no adquirió 13 sobre los que tenía derecho de tanteo). El 2014 dieron luz verde
a la venta de 10.581 obras de arte en el extranjero y detuvo la de 70.
No se
sabe cuántas unidades se crearon de la fregona Rodex, aunque para la casa de
subastas que lo vendvendía hace un
año no debieron de ser una gran
cantidad, porque “mucha gente no las ha conservado”. Su inventor lo llamó
“lavasuelos”, pero al comercializarse su primer vendedor, Enrique Falcón, creó
el nombre con el que pasaría al Diccionario y de ahí a los museos.
COMENTARIO: Este gobierno actúa de una forma inhumana
cuando las personas están pasando calamidades por la crisis, van y se gastan
unos dineros que no tienen para pagar a los pensionistas, pero si lo tienen
para la adquisición de obras de arte, todo un disparate, mientras a los
pensionistas se les sube un 0,25%de euro, todo un capital vamos, hay que
joderse.LA RECORTA…


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