El pasado 31 de agosto el mismo periódico desveló la
existencia de una nota emitida el 25 de mayo por los servicios de inteligencia de EEUU en los
que se alertaba sobre un posible atentado yihadista en la Rambla barcelonesa.
Un aviso que el ex president Carles Puigdemont, el ex
conseller de Interior Joaquim Forn y
el entonces mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero desmintieron
calificándolo de montaje y asegurando que carecía de toda "veracidad"
tras losatentados yihadistas del pasado 17 de agosto
en Barcelona y Cambrils.
'El Periódico' informa este lunes que dos meses
después de aquel desmentido, exactamente el 26 de octubre -el mismo día que
Puigdemont anunciaba al Govern que iba a adelantar las elecciones-, una furgoneta y dos patrullas de los Mossos se
desplazaron a la incineradora de Sant Adrià de Besós con la
orden de destruir gran cantidad de documentación.
La Policía Nacional que recibió un soplo se desplegó
con 20 agentes en la incineradora e impidieron que se destruyera dicha
documentación, la cual requisaron tras presentar la orden judicial. La Policía se incautó de abundante material, 36 cajas,
entre el cual encontraron el documento original de la alerta de EEUU.
Junto al original se ha hallado otro dosiser
titulado 'Informe sobre possible
amenaça a Barcelona', que traduce el texto al catalán, y que,
según la investigación, estuvo destinado a varios
miembros de la comisaría de información.
"Información no corroborada de veracidad
desconocida de finales de mayo del 2017 indicaba que el Estado Islámico de Irak
y ash-Sham (ISIS) estaba planeando llevar a cabo ataques terroristas no
especificados durante el verano contra emplazamientos
turísticos muy concurridos en Barcelona, España,
específicamente en la calle La Rambla", recoge el documento.
El dossier original procedía del National
Counterterrorism Center (NCTC), que coordina la información antiterrorista de
las agencias de inteligencia de EEUU, y contenía las pistas recabadas por la
CIA.
COMENTARIO: El cuerpo de
los mossos ha demostrado estar politizado, ser una herramienta al servicio de
unos cuantos y participar en un motor de mentiras, discriminación y opresión al
que no comulga con el pan catalanismo independentista. La fiscalía debería
actuar más duramente contra los funcionarios (cuerpos de seguridad,
educación,...) que aprovechan sus cargos públicos para hacer valer con ardides
sus ideales fascistas, xenófobos y fanáticos, para mí eso es ahora el
independentismo catalán.LA RECORTA…


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