Se había previsto impulsar al menos cinco unidades
policiales que cubrieran las competencias que actualmente tiene el Estado
español y que pensaban asumir.
Las propuestas relativas a la defensa de la República
vienen recogidas en un informe incautado por la Guardia Civil y titulado La seguridad de la República catalana;
primeros planteamientos. Es un estudio teórico amplio que analiza el nuevo
escenario de la seguridad en el mundo y estudia
sistemas de Defensa tan dispares como los de Austria, Dinamarca, Suiza, Costa
Rica y Panamá.
El autor del documento realiza también recomendaciones
teóricas para la hipótesis de una sustanciación de la independencia y,
curiosamente, da por hecho en la mayor parte de sus planteamientos la necesaria
colaboración del Estado español en asuntos importantes.
En el informe se sostiene que «el debate es urgente
porque las amenazas no sólo no pararán con la independencia de Cataluña sino
que podrían agravarse; y no es recomendable confiar en la colaboración del
Estado español». También se insiste en que «los
ataques a Cataluña son poco probables pero no completamente descartables»
y se pone como ejemplo reiteradamente lo ocurrido entre Rusia y Ucrania tras
más de 40 años de tranquilidad. Aun así, en varias ocasiones da por hecho que
el Estado español ayudará proporcionando información a las unidades que tengan
que luchar contra el yihadismo, o que se coordinará con su
incipiente servicio de inteligencia.
Así, para hacer frente a las situaciones diversas
relacionadas con la seguridad, «la República tendrá que llevar a término varias
actuaciones que le permitan incorporar de forma rápida competencias que ahora
ostenta el Estado español». Con este fin, el autor del informe propone crear una unidad
específica dentro del cuerpo de Mossos d'Esquadra para luchar contra la
delincuencia organizada interna y trasnacional.
Prevé que otra unidad de información
luche contra el terrorismo y el narcotráfico. «Cabe -reconoce-
prestar especial atención a la importante presencia del yihadismo en Cataluña.
Será necesaria la colaboración del Estado español para la transmisión de la
información existente. De hecho, las instituciones catalanas tendrán que pedir
asesoría y colaboración a las agencias especializadas», argumenta.
Otra unidad especializada estaría destinada a funcionar como policía aduanera y otra al
control del espacio aéreo. La quinta unidad prevista debía dedicarse al
registro de identidades, para lo cual los teóricos de la República aspiraban a
«establecer un mecanismo transitorio con el Estado español para que se produzca
el traspaso de información sobre la ciudadanía, sobre los vehículos y las
licencias de conducción».
El control de la inmigración y el control de armas son
dos aspectos que iban a necesitar también la complicidad transicional de
España. E iban a necesitar un servicio de ciberseguridad y un nuevo plan de Protección
Civil.
Los redactores del estudio sobre la seguridad en la
República catalana consideran fundamental la creación de un servicio de
inteligencia propio. «Civil multidisciplinar y de acuerdo con el Estado de
derecho. Su función básica será recoger, analizar, interpretar y procesar de
forma estratégica la información que favorezca la toma de decisiones por parte
de las instituciones y también profundizará en la
coordinación de otros departamentos, con el estado español y los organismos
europeos».
El autor realiza este planteamiento aunque reconoce
que no sabe cómo va a reaccionar España en asuntos de colaboración y esto le
provoca incertidumbre. Señala que en aspectos de seguridad es fundamental
conocer los plazos de traspaso de competencias porque un vacío es muy
peligroso; porque hay que formar a los agentes que van a encargarse de estos
asuntos y saber qué se hace con los miles de efectivos de Policía y Guardia
Civil en Cataluña.
Y es en este punto, en la previsión de los plazos, cuando
se realiza la propuesta de que sea otro país europeo el
que se encargue de la protección de los catalanes: «Si Cataluña
se independiza y se traspasan las competencias de seguridad antes de que se
tenga un cuerpo de defensa en funcionamiento, se necesitará que otro estado dé
protección de manera temporal. El desarrollo de un cuerpo de defensa puede
tardar entre 5 y 10 años. Algunos estados europeos pueden estar dispuestos a
aceptar agentes de las futuras fuerzas de defensa catalanas y garantizar la
protección para evitar que Cataluña se convierta en un agujero negro a las
puertas de Europa, pero es poco probable que acepten esta carga a perpetuidad»,
se advierte en el texto.
El autor es consciente de que la seguridad es un
concepto amplio y de que no todo puede combatirse mediante la fuerza. No es posible usarla en un conflicto económico,
por ejemplo, ni en un ciberataque pero se muestra convencido de que
la República necesitará «herramientas tanto civiles como militares» para
defender a su población y, dado que pretende convertirse en un «actor
internacional», para tener los instrumentos de un «Estado defensor de los
derechos humanos» que participe en organismos internacionales.
COMENTARIO: Y entonces
esto demuestra 2 cosas 1.que se ha tramado toda una estructura para formar un país,
contando con varias ramas como son ANC y OMNIUM, govern, mossos, sindicato,
tv3, para dar un golpe de estado, y 2.el coste de todo esto va a ser incalculable,
la malversación de fondos empleada, solución: cerrar todo lo que huela a corrupción
subvencionada para el golpe, pero cerrarlo no arreglarlo, eso sería lo único
efectivo para eliminar en unos años el problema del nacionalismo.LA RECORTA…


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