EL PAÍS. Madrid 3 NOV 2017: El
polémico comisario José Villarejo Pérez ha sido detenido este
viernes, acusado de los delitos de cohecho, organización criminal, blanqueo de
capitales y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. El arresto se ha
efectuado dentro de una operación llevada a cabo por la Unidad de Asuntos
Internos de la Policía Nacional, en la que además se han practicado registros
en Madrid, Málaga y Valencia. Entre los detenidos, según una nota de la
Fiscalía Anticorrupción, hay otro comisario de la Policía Nacional, quien -al
igual que Villarejo- supuestamente recibió dinero "a cambio de la
prestación de servicios especializados de inteligencia, y de facilitar la
entrada ilegal de ciudadanos no comunitarios en territorio español". Se trata
de Carlos Salamanca, que fue comisario del Aeropuerto de Barajas (Madrid)
Las
indagaciones se han llevado a cabo de forma conjunta con la Fiscalía
Anticorrupción y han sido supervisadas por el Juzgado de Instrucción número 6
de la Audiencia Nacional, que dirige Manuel García Castellón, ante cuya
disposición serán puestos los detenidos. En total están previstas otras cinco
detenciones, pero fuentes policiales aseguran que aún no se han producido.
Anticorrupción asegura en su nota que con esta
operación pretende desmantelar "una organización criminal cuyo principal
objetivo es la reintroducción en España, y otros países de la Unión Europea, de
fondos procedentes de actividades ilícitas vinculadas a la corrupción
internacional en los negocios". Las personas detenidas en esta operación
cuya identidad ha trascendido están los citados Villarejo y Salamanca, así como
la mujer del primero, Gemma Isabel Alcalá. Los agentes han registrado las
oficinas del polémico comisario en la Torre Picasso de la capital de España y
su domicilio en Boadilla del Monte (Madrid).
La fiscalía considera que los dos comisarios -otras
fuentes policiales dicen que solo se ha detenido a Villarejo- investigados en
la llamada Operación Tándem se han prevalido de las funciones de sus cargos,
"especialmente sensibles para la seguridad nacional", para obtener
todo tipo de prebendas ("sumas de dinero y regalos suntuosos")
a cambio de sus favores policiales, como "la prestación de servicios
especializados de inteligencia" o "facilitar la entrada ilegal de
ciudadanos no comunitarios en territorio español". El veterano comisario
también está siendo investigado en la actualidad en los juzgados de Plaza de
Castilla por su presunta relación con una grabación en octubre de 2014 a
policías y agentes del CNI en el marco del caso del pequeño Nicolás.
Villarejo, de 66 años, ha estado tres décadas
trabajando en la sombra en la Dirección General de la Policía, a la que llegó
con Ángel Olivares, quien fue director general de 1994 a 1996. Tras una
aparente ausencia, fue recuperado “oficialmente” en enero de 2011 y fue
adscrito a la Dirección Adjunta Operativa, cuyo titular era Eugenio Pino. Ambos
se han visto salpicados por los informes de la que ha sido conocido como policía
política o patriótica, por haber elaborado supuestamente informes, algunos
falsos o sin contrastar, para perjudicar a adversarios políticos, especialmente
Su nombre se hizo popular al divulgarse la grabación
de la reunión que mantuvo
junto a otro comisario con el que el 29 de noviembre de 2011 era
vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, para
hablar de la propiedad de su ático de Estepona (Málaga). González ha dicho que
los dos agentes intentaron chantajearle. Villarejo le ha denunciado por El
veterano comisario también está siendo investigado en la actualidad en los
juzgados de Plaza de Castilla por su presunta relación con una grabación en
octubre de 2014 a policías y agentes del CNI en el marco del caso del pequeño
Nicolás.
Villarejo, de 66 años, ha estado tres décadas
trabajando en la sombra en la Dirección General de la Policía, a la que llegó
con Ángel Olivares, quien fue director general de 1994 a 1996. Tras una
aparente ausencia, fue recuperado “oficialmente” en enero de 2011 y fue
adscrito a la Dirección Adjunta Operativa, cuyo titular era Eugenio Pino. Ambos
se han visto salpicados por los informes de la que ha sido conocido como
policía política o patriótica, por haber elaborado supuestamente informes,
algunos falsos o sin contrastar, para perjudicar a adversarios políticos,
especialmente
Su nombre se hizo popular al divulgarse la grabación
de la reunión que mantuvo
junto a otro comisario con el que el 29 de noviembre de 2011 era
vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, para
hablar de la propiedad de su ático de Estepona (Málaga). González ha dicho que
los dos agentes intentaron chantajearle. Villarejo le ha denunciado por ello. El
comisario siempre se ha definido a sí mismo como “un agente encubierto”. Fue
implicado en los noventa en la elaboración del informe
Véritas (contra el exjuez Baltasar Garzón). Su nombre ha
salido a relucir en el caso del Pequeño Nicolás.
Está enfrentado con el comisario de Asuntos Internos de la Policía, Marcelino
Martín Blas, quien le ha involucrado en varios asuntos extraños. Villarejo ha
escrito: “Cuando estoy en Líbano fingiendo ser transportista de droga o en Irak
de comerciante o en Afganistán simulando ser tratante de caballos, estoy
realizando una labor que me apasiona”.
También está imputado en la supuesta agresión con arma
blanca a la doctora Elisa Pinto y recientemente tuvo que declarar como testigo
por el 'pendrive' fantasma del caso Pujol, por el que son investigados otros
dos mandos policiales.
EL PAÍS ha llevado a cabo una profunda investigación
de los oscuros negocios de Villarejo, desde que en octubre de 2014 le acusaran
de haber grabado una conversación entre policías y miembros del CNI en
dependencias policiales. A lo largo de casi tres años, este periódico ha
desvelado el entramado de sociedades de este polémico policía, algunas de las
cuales se encontraban en paraísos fiscales, así como su doble actividad de
funcionario policial y detective privado. El comisario-empresario, hizo grandes
negocios como gestor de crisis, ya que los clientes le contrataban por su doble
condición de policía y abogado.
Carlos Salamanca llegó a estar imputado, aunque esa
investigación se archivó, en la denominada operación Emperador en la que varios
policías fueron juzgados y absueltos por dar información a la red china de
blanqueo de dinero liderada por Gao Ping a cambio de regalos. La Operación
Emperador está en el trasfondo de la denominada "guerra de los
comisarios" abierta la pasada legislatura, pues el entonces comisario de
Asuntos Internos Marcelino Martín-Blas relacionó al hijo de Villarejo con la
trama.
Eso abrió una "enemistad" (en palabras de
Villarejo), entre él y Martín Blas, que previamente trabajaron juntos en la
denominada "operación Cataluña" en 2012 y que acabaron enfrentados en
los juzgados en casos como el del pequeño Nicolás o el del pen drive de la
familia Pujol.
Ahora, Villarejo ha sido detenido por Asuntos
Internos, una unidad conocida como "la Policía de la Policía", que
tras el relevo de Martín Blas es dirigida por Francisco Migueláñez.
COMENTARIO: Este hombre fue entrevistado por Jordi Évole en su programa
"Salvados". Me pregunto quién utilizó a quién. Pero ya. Da igual. De
todas formas, aquí sólo se detiene a los que no han hecho nada. Según Évole,
claro está.LA RECORTA…

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