FRANCISCO DE LA TORRE. ESAÚ ALARCÓN. 6 NOV. 2017:
«Cualquiera
con dos dedos de cerebro sabe que no se puede proclamar la independencia». En
estos términos reconocía, el pasado 30 de agosto, el ex secretario de Hacienda
y número 2 de Oriol Junqueras, Lluis Salvadó, que las «estructuras de Estado» no
estaban preparadas para gestionar una Cataluña independiente. Por supuesto,
Junqueras y sus altos cargos decían lo contrario en público mientras, al mismo
tiempo, engañaban con éxito a Puigdemont y su equipo sobre la situación real de la
«Hacienda Catalana», y su capacidad real -ninguna- para recaudar y gestionar
los grandes impuestos. Esto era tanto como engañar sobre la capacidad de
financiar el gasto público en la futura «República Catalana».
En general, todo el «procés per la independència» era un
engaño, pero en pocos casos con efectos tan nocivos como en cuestiones
fiscales. Por una parte, Junqueras y Puigdemont prometieron a los catalanes que
serían mucho más ricos cuando terminase el «expolio fiscal» del «Espanya ens roba».
Esto era falso pero, además, desviaron fondos de asuntos sociales a pagar a
multinacionales para que desarrollasen un sistema que permitiese a la Hacienda
Catalana cobrar los impuestos que ya cobraba la Agencia Tributaria.
Sin embargo, la Generalitat no disponía ni de la
información, ni del personal, ni de la organización necesaria para gestionar el
sistema fiscal en su conjunto en Cataluña. Esto, a juicio del ex secretario de
Hacienda del Govern, lo sabía «cualquiera con dos dedos de cerebro» Sin
embargo, el Govern y los economistas del procés reiteraban públicamente todo
lo contrario. En estas páginas hemos insistido reiteradas veces que la famosa
«Hacienda propia» no tenía consistencia real. Pero esta operación de marketing,
consistente en creerse y propagar sus propias mentiras, ha tenido un coste
económico brutal.
El origen de la fuga de empresas ha estado en la
Banca. Los depositantes han retirado dinero de los bancos catalanes ante el
riesgo de perder el paraguas del Banco Central Europeo, por la inevitable
salida de la UE, que acarrearía la secesión catalana. Era algo que también
habíamos avisado desde el equipo económico de Ciudadanos. La segunda fase
fueron los cambios masivos de domicilio fiscal, ante el pavor no sólo a la
salida de la UE sino, además a que, la «Hacienda Catalana» exigiese los
impuestos que ya se pagaban a la Hacienda del Estado. Este traslado de
domicilio fiscal implica, si no es fraudulento, el traslado de la sede de
dirección efectiva de las empresas. En definitiva, el temor y la inseguridad jurídica
creada por el Govern pueden conllevar el traslado efectivo de empleos.
La gestión de Puigdemont y Junqueras está siendo una
historia de engaños mutuos y de traiciones, culminada con la fuga del ex president,
que ha dejado en una posición imposible a sus antiguos socios. Es más, es la
historia de una estafa porque también engañaron a los catalanes, y ese engaño
también económicamente puede salir muy caro. De aquí sólo se sale
democráticamente, con un nuevo gobierno elegido en las urnas el 21-D.
COMENTARIO: En realidad, el ex-juez Santiago Vidal ha hecho un
gran favor a los que no somos independentistas. Con sus comentarios de
enajenado mental (que es lo que es, en el sentido clínico del término) mostró
la verdadera cara del preso y sirvió de alarma ante las actuaciones soterradas
del gobierno golpista de la Generalitat. Hasta que este demente no abrió la
boca, muchas personas seguían en la idea zapatero-buenista de que todo iba de
farol. Así que: ¡Gracias, Santi Vidal! ¡Ojalá hubiera habido más bocazas
independentistas como tú! LA RECORTA…


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