Pero lo que debía ser un viaje de apenas unos minutos
acabó en tragedia después de que el elevador se pusiese inesperadamente en
marcha cuando la camilla aún no estaba por completo dentro. Rocío quedó
atrapada y sufrió un traumatismo craneal severo -es lo que dice, literalmente,
la autopsia- que acabó con su vida.
La investigación que ha llevado a cabo el Grupo de
Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía en Sevilla ha concluido que el
accidente no se debió a un fallo mecánico ni a una avería eléctrica o
electrónica. La única hipótesis "factible" a ojos de los
investigadores es que el siniestro tuviese su origen en un error humano, en
una manipulación de la maquinaria que hizo que el ascensor se
descontrolara y que atribuyen al técnico de mantenimiento de los elevadores del
centro hospitalario, un operario de la empresa Orona cuya identidad responde a
las iniciales de F.C.D. y al que la juez que lleva el caso acaba de imputar por
homicidio negligente.
En el atestado policial, al que ha tenido acceso este
periódico, el Grupo de Homicidios habla de una "manipulación
incorrecta" por parte del ascensorista que pudo tener como consecuencia el
desbloqueo del freno de mano del elevador y la puesta en marcha
súbita del mismo.
Según su propia declaración ante la Policía, F.C.D. se
encontraba en el momento en el que ocurrió el accidente en la sala de
máquinas, en la planta 11 del hospital de Valme. Había recibido una llamada
avisando de que uno de los ascensores se había quedado bloqueado. Dijo que no
le había dado tiempo a manipular los mandos cuando escuchó un fuerte ruido, por
lo que bajó corriendo la segunda planta, donde encontró a la víctima atrapada
entre las puertas del elevador.
Pero la Policía destaca que hay un intervalo de tres
minutos desde que recibió la llamada y hasta que se produjo el accidente,
un tiempo en el que, de acuerdo con la hipótesis que manejan los
investigadores, tuvo tiempo "suficiente" para llevar a cabo
"algún tipo de manipulación".
Con las puertas abiertas
A esto hay que añadir que no se ha encontrado
explicación al desbloqueo del freno del ascensor que hizo que subiese a
gran velocidad y con las puertas abiertas. La única hipótesis, añade la
Policía en el informe remitido al Juzgado de Instrucción 1 de Sevilla, es que
se produjera una apertura del freno de mano, que alguien hubiese accionado la
palanca de freno del ascensor que hace que éste se eleve cuando queda bloqueado
entre dos plantas.
Y en este caso, destaca el atestado, hay que cumplir
una serie de requisitos de seguridad, como desconectar el interruptor
general, comprobar en qué posición se encuentra la cabina e informar al
pasajero o comprobar que todas las puertas están cerradas.
Si se manipuló el freno de mano, concluye la Policía,
se hizo sin tomar las medidas de seguridad preceptivas, algo que confirma la
declaración del celador que trasladaba a Rocío.
Pero aún hay otro indicio de manipulación manual:
la apertura de la puerta traserade la cabina del elevador, para la que no
se ha podido encontrar ninguna explicación técnica.
El ascensorista, que se negó a colaborar con la
investigación interna que llevó a cabo el centro sanitario, tendrá que dar
explicaciones ante la juez el próximo 18 de enero, según informó el Tribunal
Superior de Justicia de Andalucía, que además informó de que ese mismo día
están citados dos peritos.
COMENTARIO: La culpa es de quien comete la imprudencia o la
impericia con resultado de muerte. Curritos los hay de vagos y maleantes
"para rabiar". Cuando la policía emite ese informe le da igual que
sea currito que marciano. En España estamos muy acostumbrados al escaqueo, al
no tener sentido de la responsabilidad, a no tener satisfacción de la obra bien
hecha. Sea uno ascensorista, albañil, fontanero, o lo que sea. La obra bien
hecha lo primero que aporta es conciencia tranquila. Sobre todo si de ti
dependen vidas.LA RECORTA…


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