Los medios públicos catalanes son un pilar básico para
el Govern de Puigdemont y
su estrategia independentista. Altavoz de sus proclamas y propaganda, pueden
ejercer también de punta de lanza contra quienes se oponen a este
planteamiento. Unos canales en los que, de forma general, suele presentarse una
versión acorde con los intereses secesionistas. La comunicación siempre ha sido
priorizada por el gobierno catalán, en su propósito por instaurar su relato de
los hechos.
Núria Llorach, presidenta del organismo que controla
TV3 y Catalunya Ràdio, podría ser una de las señaladas. Propuesta por
Convergència como miembro del consejo de gobierno de la CCMA en 2008 y
ratificada por el Parlament, asumió el mando del ente de forma accidental
el año pasado, tras sustituir al anterior presidente de baja por enfermedad. Un
cargo que Llorach mantiene en funciones desde entonces y que la oposición en
Parlament ha pedido que se revise sin éxito.
No sólo Llorach ejerce instalada en la provisionalidad:
tres miembros de su dirección -la mitad- tienen su mandato caducado y no han
sido relevados por falta de acuerdo en la Cámara catalana. Precisamente, el
consejo de gobierno de la CCMA -definido como el máximo órgano de gobierno y de
administración de TV3 y Catalunya Ràdio- también podría ser intervenido dentro
la aplicación del artículo 155.
Formado por seis consejeros contando a la presidenta (cuatro vinculados a la
antigua Convergència y a Esquerra, uno del PP y otro de Iniciativa escogidos en
el Parlament), tiene una alta capacidad ejecutoria ya que propone a directores
de canales, decide o descarta fichajes y pide ampliaciones presupuestarias, por
ejemplo.
Los cargos del director de TV3, Vicent Sanchis, y el
de Catalunya Ràdio, Saül Gordillo, fueron sugeridos por el Ejecutivo de
Puigdemont y tuvieron ratificados por este ente. Sanchis, Gordillo y otros
responsables más directos se verían ver afectados en el caso de que no acaten
las directrices tras la intervención del Gobierno.
COMENTARIO: El independentismo solo puede venderse a Europa y al
mundo de una forma: que están siendo atacados por un Estado opresor y
franquista. Estos argumentos tan inciertos y pueriles, alejados de la realidad,
más de uno se lo ha creído y los va publicando con toda desfachatez. El
problema que tienen es que los receptores de esos mensajes alarmistas, Europa y
el mundo occidental, se ríen de semejante majadería. Mas al contrario, es
unánime la respuesta univoca internacional a los secesionistas: Tenéis que
renunciar a la independencia ilegítima declarada y volver a la legalidad
constitucional rechazada. Y lejos de hacer caso, los indepes siguen en sus
trece y van de víctimas encima. Por eso están solos, se lo han ganado a pulso.
NO TIENEN ARGUMENTOS. LA RECORTA…


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