JOAN FAUS. MACARENA VIDAL LIY. Washington / Pekín 25 MAY 2017: Como era de esperar, Pekín ha reaccionado con considerable irritación a la incursión de un buque de guerra de Estados Unidos en los alrededores de un grupo de islas artificiales que construye en el mar del sur de China. Su Ministerio de Defensa ha advertido que la maniobra “socava la paz y la estabilidad de la región”. El Ministerio de Exteriores ha considerado que “perjudica los intereses de soberanía y seguridad” de este país.
El destructor Dewey navegó este miércoles a menos de
doce millas náuticas del arrecife Mischief en las islas Spratly. Era el primer
desafío de este tipo desde que Donald Trump asumió en enero la presidencia
estadounidense, y se produce cuando ambas partes, socios comerciales y rivales
estratégicos, intentan una
difícil aproximación.
El Pentágono denomina estas incursiones “operaciones de libertad de
navegación” y oficialmente buscan contrarrestar los supuestos esfuerzos de
Pekín de limitar el flujo marítimo en esas aguas estratégicas. En la práctica,
buscan mandar un severo
mensaje de disuasión al creciente expansionismo chino en el mar del sur, donde Pekín ha instalado
equipos militares en varias islas artificiales. La última de ellas
se llevó a cabo en octubre, tras aprobarla el entonces presidente Barack Obama.
Pekín suele protestar enérgicamente en esas ocasiones,
y esta no ha sido una excepción. El portavoz de Exteriores, Lu Kang, insistió
en que el buque de guerra estadounidense se había adentrado en esas aguas “sin
permiso” y los barcos chinos le reclamaron que diera media vuelta.
Este tipo de actos “es muy probable que causen
accidentes inesperados, marítimos o aéreos”, subrayó Lu, que exigió que
Washington ponga fin a sus “acciones provocadoras”. En el Ministerio de
Defensa, el portavoz Ren Guoqiang ha indicado que China ha presentado una
protesta oficial ante Estados Unidos.
Que el destructor se haya dirigido a esas aguas en
estos momentos es significativo. A finales de la próxima semana se celebrará en
Singapur la nueva edición del Diálogo Shangri-La, que cada año reúne a
ministros y jefes de Estado Mayor de todo el mundo en el principal
foro sobre seguridad y defensa en Asia Pacífico. En las últimas
ediciones se ha hecho habitual que los representantes de Estados Unidos y de
China intercambien en sus intervenciones duros mensajes sobre la libertad de
navegación en el mar del sur.
China se atribuye
cerca del 90% de esas aguas, en reclamaciones que se solapan con las
de otros cinco países costeros: Filipinas, Vietnam, Brunéi, Malasia y Taiwán.
Washington asegura que no toma partido en las disputas de soberanía pero
defiende la libertad de navegación por unas aguas por las que pasa cerca de un
tercio del comercio mundial, en torno a los cinco trillones de euros anuales.
Jamie Davis, portavoz del Pentágono, evitó confirmar
la operación alegando que el resumen de todas ellas se anuncia anualmente. Pero
defendió el derecho de Washington a actuar. “Las fuerzas de EE. UU. operan
diariamente en la región de Asia Pacífico, incluyendo el mar del sur de China.
Todas las operaciones se llevan a cabo de acuerdo con la ley internacional”,
señaló en un correo electrónico.
Davis subrayó que las operaciones de navegación no van
dirigidas contra ningún país concreto sino que, alegó, buscan “retar
reclamaciones marítimas excesivas con el objetivo de preservar los derechos,
libertades y usos del mar y el aire garantizados a todas las naciones bajo la
ley internacional”.
El buque estadounidense navegó dentro de un área a 12
millas náuticas de distancia de las islas Spratly. Las 12 millas de distancia
determinan por ley el territorio marítimo de un Estado. Según la convención de
ley marítima de la ONU, ese límite no es aplicable a islas levantadas sobre
arrecifes previamente sumergidos, lo que lleva a EE. UU. a argumentar que
cumple la ley.
Desde que se reunió en abril en Florida con el presidente
chino, Xi Jinping, Trump ha aparcado su retórica agresiva contra Pekín, que
antes de su toma de posesión como mandatario incluyó un acercamiento a Taiwán y
amenazas de imponer elevados aranceles comerciales a China y declararla como
manipuladora de su moneda. El republicano ha frenado desde entonces todas esas
ofensivas con el objetivo de que el Gobierno de Xi se involucre más en la
resolución de la crisis nuclear de Corea del Norte. Y ambos gigantes han logrado recientemente acuerdos en material
comercial.
Aunque en enero Rex Tillerson cuando era el nominado a
ser secretario de Estado de Trump, había lanzado una dura advertencia. “Vamos a
tener que mandar a China una señal clara de que, primero, se ha acabado la
construcción de islas y, segundo, tampoco su acceso a esas islas tampoco se va
a permitir”, dijo. Por ahora, Washington no ha tomado ninguna medida para
frenar ni la construcción ni el acceso chino a esas islas. Entonces, Pekín replicó a Tillerson que podría abrir “el
camino a una confrontación devastadora.
COMENTARIO: Que sepamos en la frontera entre Vietnam
y China no existen conflictos, y el Imperialismo Chino, tan amenazador para el
resto del Planeta se centra en unos islotes deshabitados que se están
colonizando y civilizando para habilitarlos como puertos de atraque para barcos
y aviones de paso, que podrían ser utilizados en casos de necesidad por
cualquier país.LA RECORTA…



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