¿No se han dado cuenta de que no funciona?
Y es que si con cada operación bikini una parte de la
población asumiera un peso más saludable, estaríamos, pese a todo, ante una
buena noticia. Pero no, lo cierto es que las tasas de obesidad y sobrepeso,
lejos de disminuir un poquito cada verano, van en
aumento.
A decir verdad, no tenemos la solución definitiva para
perder peso. Es así, y está bien admitirlo. También está bien que sepáis que
aquel que os diga que sí la tiene, o que os venda un producto con ese fin, os
está mintiendo. Esto no es nuevo, ya os lo dijo el dietista-nutricionista Juan Revenga.
¿Cómo que no existe la solución definitiva?
Pues no. Sabemos algunas cosas, la principal, que lo
importante es la reeducación alimentaria, enseñar al paciente a gestionar su
alimentación en cualquier circunstancia y, por encima de todo, conseguir
adherencia al tratamiento.
Explico mejor esto último: cuando se trata un
sobrepeso o una obesidad, lo importante no es el peso que el paciente haya
perdido a los tres meses, eso no da ninguna indicación del éxito del
tratamiento, es más, es extremadamente fácil hacer que alguien pierda bastante
peso en poco tiempo (salvo casos muy excepcionales). Lo importante es el peso
que haya perdido y mantenido a los tres años, y a los seis y a los diez, cuando
ya ni se acuerda del nombre de su dietista-nutricionista.
Ahí es cuando el tratamiento dietético ha funcionado,
porque el paciente ha podido mantenerlo a lo largo del tiempo. Ahí es donde
además verá mejoras de salud, no solo un número menos en la báscula durante
unas semanas. Ahí es donde habrá aprendido a comprar,
a elegir,
a distinguir la comida saludable de verdad de los productos envueltos
en marketing engañoso, a que no le tomen el pelo.
Y entonces, ahí es donde tenemos a un consumidor
informado y crítico, ahí es donde habrá aumentado su esperanza de vida y los
boletos para tener una buena calidad de la misma, ahí es donde probablemente
habrá transmitido parte de todo ello a su familia, que también comerá más sano.
Especialmente si hay niños
Ah, pues eso suena mucho mejor que lo de la dieta del
caldo depurativo…
Sí, ¿verdad? Choca de frente con el planteamiento tipo
“operación bikini” cuyo propio nombre indica que es algo localizado en el
tiempo, con principio y fin. Unos tres meses en los más previsores que empiezan
en Semana Santa, y una o dos semanas en los que se les echa encima el
calendario. A menos tiempo, más agresiva la estrategia. Y probablemente más
inútil. Sólo para que lo sepáis.
El hecho de que un planteamiento para perder peso
ignore la única cosa que sabemos que es imprescindible en este tema (el
mantenimiento del cambio de conducta a largo plazo), ya nos da pistas de que no
es la elección acertada. Es una prioridad conocer que tipo de
intervenciones favorecen más la adherencia a un estilo de vida saludable, y
aunque falta investigación, sí que sabemos que la dieta del pollo y la piña no
ayuda precisamente a ello, ni nada que no sea mantenible en el tiempo y
compatible con una vida normal.
Dicho esto, elegid vosotros. Recordando que solo son
libres las elecciones informadas.
Y cuando en mayo del año que viene estéis peor que
hoy, no digáis que no os avisamos.
COMENTARIO: Bueno, es cierto que las dietas apuntan
a las mujeres mayormente, pero las inscripciones a gimnasios y el consumo de
batidos de proteínas y guarradas similares se enfocan a los hombres. El
capitalismo no entiende ni de salud ni de género.LA
RECORTA…


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