MIGUEL GONZÁLEZ. Madrid 21 MAR 2017: La grabación de
conversaciones entre dos interlocutores, sin que uno de ellos tenga
conocimiento de que está siendo grabado, ha sido prueba crucial en procesos por
corrupción, como la trama
Gürtel, y en casos de
malos tratos o custodia de menores. Sin embargo, los militares que graben a sus
jefes sin su consentimiento se arriesgan a ser castigados disciplinariamente.


No hay comentarios:
Publicar un comentario