Francisco Ojeda, el padre de Jhonander, reveló la
existencia de este pacto obligado de silencio el día 23 del pasado mes de
enero, cuando fue citado como testigo ante el juez togado militar que instruye
la causa de los dos siniestros del SAR en aguas de Canarias. Según esta
declaración, a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso esta web, Jhonander fue
conminado por un general a firmar un documento por el cual se obligaba a
no revelar ningún detalle de lo ocurrido antes del fatal accidente, que le
costó la vida a tres pilotos y otro sargento mecánico. “El general”, explicó el
padre al juez, “le había hecho firmar un documento que era como un pacto de
silencio, (…) le había hecho firmar que no había visto ni oído nada y que
cuando se dio cuenta se hallaba en el agua”. Quince días después, durante una
reunión con el padre, el mismo general pidió a Francisco Ojeda que le recordara
a su hijo la conveniencia de cumplir el acuerdo de silencio. Según el mismo
testimonio, el general le ofreció ayuda para intentar insertar en el Ejército
al hermano menor de Jhonander Ojeda e incluso le hizo llegar una carta de
recomendación para que la esgrimiera en la Delegación del Ministerio de Defensa
en Las Palmas.
Pero el destino reservaba una cruel paradoja para esta
familia: el general al que Francisco Ojeda atribuye este pacto de silencio es
Javier Salto Martínez-Avial, en aquel momento jefe del Mando Aéreo de
Canarias (Macan). Quince meses después del accidente, Salto fue
relevado en la jefatura del Macan y se convirtió en la mano derecha del entonces
ministro Pedro Morenés como director del gabinete técnico del Ministerio de
Defensa. Francisco Ojeda se reencontró con ambos en la Base Aérea de Gando
en octubre de 2015, pero esta vez para llorar la desaparición de su propio hijo
junto a otros dos militares tras caer al mar el helicóptero del SAR en que
volvían de unas maniobras en Senegal.
El acta de la declaración ante el juez de Francisco
Ojeda sobre el primer accidente recoge una descripción muy pormenorizada sobre
lo sucedido en la Base Aérea de Gando el 20 de marzo de 2014. Según el
testimonio del padre, su hijo fue recibido por él mismo y por su madre a los
pies del helicóptero que lo había trasladado desde el buque de la Armada que lo
recogió del mar, en el punto donde hacían maniobras nocturnas la noche anterior
cuando la aeronave siniestrada se estrelló.
COMENTARIO: Bien. ¿Y el sargento Jhonander Ojeda Alemán no le
contó a su padre lo que había ocurrido?
Claro que sí. Luego el padre debe saberlo.LA RECORTA…
Claro que sí. Luego el padre debe saberlo.LA RECORTA…


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