Las proyecciones hechas por Fedea muestran que el
índice de revalorización de las pensiones (el IRP, que sustituyó al IPC en la
última reforma, que aprobó el Gobierno sin consenso de los agentes sociales)
hará que la pérdida de poder adquisitivo se prolongue durante décadas. Así, las
pensiones podrían revalorizarse solo un 0,25% (el suelo mínimo contemplado por
el IRP) hasta 2060.
Esto supone que una pensión inicial hoy de 16.000
euros brutos anuales (la pensión media) bajaría en veinte años vista a suponer
algo menos de 12.000 euros en términos de poder de compra. Esto es, con los
16.000 euros de 2015 se podría comprar el equivalente a 12.000 euros en dos
décadas vista, en 2035, lo que deja claro la pérdida de poder adquistivo.
Sin embargo, los expertos de la fundación no son
partidarios de volver al IPC como indicador para revalorizar las pensiones.
Apuestan, en cambio, por otras "medidas paliativas" que sirvan para
mitigar el efecto de la última reforma, aunque dentro de un acuerdo "más
amplio" sobre las pensiones.
Fedea propone, por ejemplo, ligar al IPC solo las
pensiones mínimas, de forma que quien cobra menos sí aumente su poder de compra
en línea con la inflación. Se trata de una propuesta que haría que el sistema
fuera menos contributivo: los que más contribuyen no lo verían reflejado en sus
pensiones, mientras que los que menos lo hacen sí. "Ninguna propuesta es
completamente perfecta. Estamos eligiendo entre varios males", dice Ángel
de la Fuente, director de FEDEA.
El coste de esta medida (ligar las mínimas al IPC)
sería de unos 4.000 millones de euros anuales, que equivalen a cuatro décimas
de PIB al año. En caso de financiarse con impuestos, supondría un aumento de la
recaudación de IRPF del 6%. Por contra, volver a ligar todas las pensiones al
IPC implicaría un coste de 2,7 puntos de PIB al año, que equivale a un 36% más
de IRPF. "No se puede pagar", concluye Fedea.
No a pagar viudedad con impuestos
Tampoco son partidarios de pagar con impuestos las
pensiones de viudedad y orfandad, una de las propuestas sobre la mesa del
Gobierno. Sería, dicen, "trasladar" el problema desde la Seguridad
Social a los presupuestos generales. "Generaría serios problemas de
credibilidad", subrayan. Quitar a estas pensiones de la financiación de la
Seguridad Social implicaría algo más de margen para subir el resto de pensiones
a largo plazo. Para Fedea se trataría de un truco para no aplicar el índice de
revalorización de pensiones y generaría dudas sobre la capacidad de España de
aplicarlo en el futuro.
Fedea ha estimado cuánto costaría revertir las dos
últimas reformas de pensiones. La última, hecha en 2013 por el Gobierno del PP
sin acuerdo con agentes sociales o partidos, implicaría elevar el gasto en
pensiones en 3,1 puntos de PIB, es decir, 30.100 millones de euros al año. La
de 2011, que aprobó el Ejecutivo de Zapatero con consenso de patronal y
sindicatos, costaría 2,2 puntos, 20.200 millones anuales. Juntas serían 5,3
puntos de PIB más de gasto anual en pensiones, que equivaldría, dice Fedea, a
una subida del 70% en el IRPF. Sin embargo, es la última reforma de 2013 la más
controvertida y la que los sindicatos piden revertir.
COMENTARIO: Mira Fedea, todo esto se solucionaría
quitando de los PGE los 11.500 millones de euros que se le dan a la iglesia.
Ves cómo sin tantas idioteces y mentiras se soluciona el problema y además,
generaría mayor consumo, con lo cual, aumentaría el empleo, con lo cual,
bajaría el paro, con lo cual, se ahorraría en prestaciones y si además se
cobrase a la iglesia el IBI, el IRPF, el IVA, se anulasen las
inmatriculaciones, ya ni te cuento los que se llegaría a recaudar para pagar
tanto a las pensiones de viudedad, orfandad, atender etc. etc.etc.LA RECORTA…


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