ERIK BAUM. 26 ENE 2017: En las
elecciones de EE UU cada
estado está representado por un número determinado de delegados, en función de
su población. Tal y como está escrito en la Constitución americana, Trump
necesitaba 270 votos emitidos por los delegados de los estados para ganar las
elecciones presidenciales (una mayoría del número total de los 535 senadores y
congresistas en Washington, más tres del Distrito Federal de Washington). El
ya presidente obtuvo 306 votos de los delegados frente a los 232 de Clinton.
Para entender mejor las ironías del sistema, merece la
pena detenerse en los votos de los delegados de cuatro estados, Wisconsin,
Michigan, Pensilvania y California. El nuevo presidente ganó todos los votos de
los delegados de tres de los estados –Wisconsin, Michigan y Pensilvania, con un
total de 46 delegados entre los tres– y lideró el voto popular (el voto
ciudadano) con una diferencia de 80.000 votos populares sobre su adversaria. Clinton ganó California con sus 55 delegados,
y el voto popular con una diferencia de más de 4 millones de votos de la
población.
Es la segunda vez en 16 años que un candidato a
presidente gana las elecciones con menos votos populares que su contrincante.
Al Gore obtuvo medio millón más de votos populares que George Bush en 2000,
pero perdió en los votos de los delegados de los estados, 271 frente a 267.
Delegados frente a votantes
¿Por qué California tiene 55 delegados y Wisconsin
tiene 10? La respuesta es fácil. Ello representa el número de distritos (y
congresistas que cada estado manda a Washington), a los que hay que añadir dos
senadores por estado. Así mientras California está representada por 53
diputados en la Cámara Baja de Washington, Wisconsin está representado tan solo
por ocho más los citados dos senadores.
Estos dos senadores son elegidos en todos los estados
con independencia del número de habitantes tal y como está previsto en la
Constitución. Wyoming, por ejemplo, con sus dos senadores y un congresista con
una población de 600.000, aporta tres delegados o uno por cada 200.000
personas. En cambio, los 55 delegados de California, con una población de 39
millones, equivaldrían a un delegado por cada 700.000 personas.
En 2000 Bush
ganó las elecciones porque
acumuló diez estados más que Al Gore, 30 – 20, con la ventaja de acumular 20
delegados más. Los Republicanos casi siempre ganan más estados que los
demócratas. A Trump le han sobrado delegados, y ha ganado en 31 estados lo cual
le ha ayudado aún más. La ventaja de ganar un mayor número de estados – sin
tener en cuenta el número de votantes – ha resultado muy beneficiosa para el
Partido Republicano.
Un amigo me preguntaba el otro día: ¿Por qué Obama,
con su mayoría absoluta (en su primer mandato) no cambió el sistema de votos
por delegados de los estados? Simplemente porque hubiera sido un intento
inútil. Para cambiar la Constitución hace falta ganar una votación en las dos
cámaras, la aprobación del presidente, y finalmente la aprobación de 3/4 de los
50 estados. Y estados poco poblados como Wyoming, Dakota del Norte, Montana y
25 más, ¿votarían para cambiar un sistema que les favorece? Solo cuando se
congele el infierno.
Erik Baum es Doctor en Periodismo y Profesor de
Suffolk University Madrid Campus.
COMENTARIO: El art II cláusula 2 de la Constitución de los Estados Unidos, que es
el texto que rige la elección presidencial, es original de 1787 http://cort.as/sVkv Los
estados se encargan de todo (no principio democrático sino federal) y no se
elige a nadie sino a unos electores estatales. El hecho de que el ganador del
voto popular en cada estado se lleve todos los votos electorales de ese estado
no está en la Constitución. En Maine, de hecho, los votos electorales son
proporcionales al voto popular. Algo interesante es que los gobernadores de los
estados sí son elegidos por mayoría del voto popular. La Constitución
estadounidense de 1787 tiene en realidad una gran desconfianza hacia la
democracia y su Colegio Electoral no existe en ningún otro país en que el
pueblo vote a un presidente (en Francia, por ejemplo http://cort.as/sVkw ).
Y el sistema parlamentario español no tiene nada que ver con el
presidencialista estadounidense, dado que en España se elige una mayoría
parlamentaria que pueda sostener a un gobierno. Y esa mayoría puede provenir de
negociaciones entre los representantes parlamentarios electos.LA RECORTA…


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