RAFAEL J. ÁLVAREZ. Madrid
02/01/2017: Cerca de 1.100 inmigrantes del
África subsahariana intentaron entrar en España ayer a través del perímetro
fronterizo de Ceuta,
500 de ellos llegaron hasta las inmediaciones de la valla y 106 se encaramaron
a la alambrada coronada de cuchillas,
aunque ninguno logró saltar a territorio nacional. Tras varias horas en la cima
de los seis metros de altura del vallado,
las Fuerzas de Seguridad conminaron a los migrantes a descender e incluso
usaron grúas para ello. Ya en el suelo, el centenar de jóvenes fue atendido por Cruz Roja, dos de ellos
trasladados al hospital y el resto, 104, inmediatamente «rechazado» hacia Marruecos,
según admitió ayer el Gobierno español,
algo que colectivos humanitarios y juristas califican de «masiva devolución en caliente»,
medida contraria a la legalidad
nacional e internacional.
Naciones
Unidas, el Consejo de Europa,
profesores y catedráticos de Derecho, ONG, partidos políticos y
hasta el Congreso de los Diputados -que
ha pedido la derogación de la llamada ley mordaza, recurrida ante el Tribunal Constitucional-
han reclamado con insistencia en los últimos años el fin de las devoluciones sumarias.
«Lo de Ceuta es una devolución en caliente con
todas las letras, un acto de ilegalidad producto de la ley mordaza, que jurídicamente ha
creado un horror contradictorio:
en un párrafo avala los rechazos en frontera y en el siguiente dice que se
deben hacer respetando el derecho internacional humanitario. Es decir, como
poco, identificando individualmente a
las personas por si son susceptibles de refugio o asilo. Y aquí no se ha
hecho nada de eso. Las devoluciones colectivas están expresamente prohibidas».
Lo asegura a EL MUNDO Carlos Arce,
profesor en la Facultad de Derecho de la
Universidad de Córdoba y coordinador del Área de Migraciones de la Asociación Pro
Derechos Humanos-Andalucía (APDH-A). También la Hermandad Obrera de Acción Católica (Hoac) -perteneciente
a la Diócesis de Málaga- y Andalucía Acoge denunció
ayer en las redes sociales la acción policial en la valla.
En conversación con este periódico, Margarita Martínez Escamilla, catedrática de
Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid,
sostiene que rechazo en frontera y devolución en caliente «es
lo mismo». «La clave es la vía de hecho que
practica el Estado. Utilizando su poder coercitivo, rechaza o
devuelve al afectado al margen de cualquier procedimiento, sin darle audiencia, y, por
tanto, sin posibilidad de saber si el propio Estado está ante un caso
susceptible de asilo, refugio o minoría de
edad, con los que tiene obligación de tutela. La ley dice que se
puede rechazar y a la vez que se debe hacer respetando el derecho
internacional. Pregunto al señor Juan Ignacio Zoido, actual ministro del Interior, qué
protocolo debe seguir la Guardia Civil para
rechazar a un inmigrante sin identificarlo y a la vez respetar el derecho
internacional. No me importa el nombre: rechazar o devolver en caliente es
ilegal. Y nunca podrá ser legal».
Ayer, en una entrevista concedida a Europa Press, Francesca Friz-Prguda, representante en España
del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur),
aseguraba que «si los migrantes interceptados en un salto de las vallas de Ceuta o Melilla no
son identificados y no se escuchan sus necesidades individuales de protección
internacional, no se está produciendo un rechazo en frontera, sino una devolución en caliente. Las devoluciones automáticas son ilegales».
Incluso tras la reforma de la Ley de Extranjería, que en
parte derivó en la ley mordaza, la
normativa española establece que el «rechazo en frontera» debe hacerse «respetando la normativa internacional de
Derechos Humanos y protección
internacional de la que España es firmante», como precisaron en un documento 79 ONG en
septiembre, cuando exigieron la comparecencia en el Congreso del entonces
ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.
La representante española de Acnur establece una regla
aritmética que agrava los efectos de las devoluciones sumarias: «Considerando
que el 25% de los refugiados del mundo se originan
en el África subsahariana y las repetidas
devoluciones automáticas en las vallas de Ceuta y de Melilla, la posibilidad de
que ahí haya gente privada de su derecho a buscar asilo es muy alta».
El propio Gobierno español reconoció ayer haber
«rechazado» y devuelto a Marruecos a
104 inmigrantes a los pies de la valla de Ceuta. «Hay bibliotecas enteras de
documentos que constatan que Marruecos vulnera los derechos fundamentales de
los extranjeros en tránsito. Y España devuelve a los migrantes a ese país. Si
España pretende seguir devolviendo en caliente debería
retirarse de la Convención de Ginebra,
de la Convención de Prevención de la Tortura y
del Convenio Europeo de Derechos Humanos»,
afirma Carlos Arce, de la APDH-A.
A la luz del comunicado del Gobierno, es imposible
derivar que alguno de los subsaharianos devueltos ayer a Marruecos fuera identificado, ni que
obtuviera audiencia,
ni acceso a abogado,
ni fuera informado por
escrito de su futuro inmediato, como establece la ley.
El de ayer fue el final del tercer gran intento de
subsaharianos para entrar en España por una de las dos únicas fronteras terrestres de
África con la UE: Ceuta o Melilla. En las otras dos oleadas, producidas en octubre y en diciembre,
lograron acceder a España unos 670 migrantes, jóvenes procedentes de varios países asolados por la guerra, la violencia
cotidiana o el hambre y que hoy están en el CIEde Ceuta. Son
subsaharianos que, tras meses o años de travesía, malviven en el lado marroquí
del Monte Gurugú, donde, según
las ONG, sufren hambre y frío,
además de miedo a
las fuerzas de seguridad del reino alauí.
Según el Gobierno, los jóvenes subsaharianos
intentaron ayer saltar la valla porque pensaban que la festividad de Año Nuevo relajaría
la vigilancia a ambos lados de la frontera. El Ministerio del Interior habla
de una acción de los inmigrantes «extremadamente violenta y organizada».
Según la Delegación del Gobierno en
Ceuta, los subsaharianos intentaron forzar algunas puertas
de la valla «utilizando barras de hierro, cizallas
y piedras de
gran tamaño».
Frente a eso, Marruecos desplegó agentes de las Fuerzas Auxiliares Marroquíes(FAR)
y España miembros del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil
-un cuerpo de élite del
Instituto Armado-, agentes de la Compañía de Ceuta, efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP)
y de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y un helicóptero de
la Benemérita.
La nota del Gobierno asegura que los inmigrantes «han agredido y herido» a
cinco guardias civiles de la GRS y a 50 agentes marroquíes, «uno de los cuales ha perdido un ojo como
consecuencia del impacto de una piedra».
APDH-A: «Condenamos esa
acción absolutamente. Pero los informes de todos estos años dicen que entre los
muertos de las fronteras no hay ni un policía español o marroquí. Todos los muertos son inmigrantes.
Si llevan barras de hierro es para forzar una valla de acero. Generalizar que
los inmigrantes son violentos es faltar a la verdad».
COMENTARIO: Si alguien desea pedir asilo lo que debe hacer es
presentarse en el consulado o la embajada española en Marruecos, o bien
presentarse en un puesto fronterizo habilitado en vez de actuar como los
mongoles de Gneis Kan asaltando la gran muralla china. A todos los que
protestan por las devoluciones les animo a que acojan en su urbanización o
chalet a todos los que quieran, los alimenten, se hagan cargo del gasto íntegro
que generen y les acompañen en la celda cuando ingresen en prisión por cometer
delitos. Resulta muy cómodo y sobre todo barato ir de solidario con el dinero y
el esfuerzo de otros. La solidaridad empieza por uno mismo, así que prediquen
con el ejemplo y dejen de mandarlos a los barrios para que, las fechorías que
cometan por no adactarse los aguanten los vecinos.LA
RECORTA…


No hay comentarios:
Publicar un comentario