Barcelona. 06/01/2017: Sin llegar al nivel de control
absoluto de la distopía de George Orwell con su Gran Hermano de la novela 1984,
la video vigilancia está tan presente en nuestra sociedad que no debía
sorprender que también se colase en el aula de los centros educativos.
Sin embargo, la decisión del instituto público de
enseñanza secundaria Joan Brudieu de la Seu d'Urgell (Lleida) de instalar
cámaras de video vigilancia en una de sus aulas ante alguna situación de
conflictividad ha generado un intenso debate entre la importancia de garantizar
la seguridad de alumnos y profesores o salvaguardar su privacidad, imagen o
intimidad.
El director del instituto Joan Brudieu de la Seu
d'Urgell ordenó instalar cámaras de seguridad en un aula con una pizarra
digital a petición del equipo docente ya que existe un reducido grupo de
alumnos conflictivos. Desde hace años, el centro cuenta con un sistema de video
vigilancia en el exterior y en los lugares comunes del instituto, como los
pasillos, así como en espacios con material informático o de laboratorio.
El control de cámaras se instaló porque los fines de
semana se rompían vidrios o se destrozaba mobiliario del centro, según indica
el diario Segre citando al director, pero se amplió a otros lugares ante casos
de desaparición de material o peleas entre alumnos. Los responsables del centro
aseguraron que la conflictividad se había reducido, principalmente por el
efecto disuasorio de las cámaras, por lo que se decidieron a instalar una en un
aula, a petición de los docentes. Está previsto que el lunes, primer día
lectivo tras las fiestas de Navidad, entre en funcionamiento.
Pero está por ver si la video vigilancia en esta clase
se pondrá finalmente en marcha. Fuentes del Departament d'Ensenyament
explicaron ayer a la agencia Efe que la instalación se hizo sin comunicarlo a
la administración catalana, quien debe autorizarla. Además destacaron que para
poner las cámaras en funcionamiento, el centro debe justificar las causas de su
instalación -que deben ser graves- y los objetivos que persigue así como el
tiempo de vigencia de la medida. Además, deben argumentar los pasos previos
llevados a cabo para solucionar el conflicto, que deben incluir la petición de
ayuda al ayuntamiento.
La medida de colocar video vigilancia en las aulas ha
generado también un amplio rechazo entre los expertos en seguridad. El jefe de
la asesoría jurídica de la Autoridad Catalana de Protección de Datos, Santiago
Ferrer, remarcó ayer a este periódico que los menores son un colectivo más
vulnerable a las consecuencias del control de las cámaras y recordó que «educar
no es sólo vigilar» y que los estudiantes actuarán de forma correcta ante la
cámara pero no aprenderán de manera natural las diferencias entre el bien y el
mal.
Además, alertó del peligro que supone para los menores
estar todo el día bajo el control de una cámara -no sólo en la escuela- ya que
supone «anular su libertad». Ferrer también indicó que la colocación de
sistemas de video vigilancia en los colegios debe responder a «principios de
proporcionalidad» e instalarse siempre y cuando exista un riesgo para la salud
de algunas personas, como los casos de acoso, aunque una vez solucionado deben
retirarse de nuevo.
Por su parte, Julio Meneses, profesor de los Estudios
de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya,
explicó a EL MUNDO que la colocación de cámaras en una aula «no es la mejor
forma de abordar un problema» ya que plantea numerosos interrogantes sobre
quién controla las imágenes o los registros guardados; los aspectos legales de
los derechos de los menores -que deben contar con autorización de los padres- y
de los trabajadores; o que se pueden sacar de contexto algunas de las
filmaciones. «El conflicto forma parte de la vida», dice Meneses, quien
recuerda que el centro debe formar a los alumnos para que aprendan a
comportarse de forma correcta sin estar controlados en todo momento.
COMENTARIO: Si los docentes se sienten más seguros y tiene efectos
disuasorios para los alumnos conflictivos pues genial, al fin y al cabo un aula
es un sitio público y no veo que vulnere el derecho a la privacidad siempre y
cuando el uso de las imágenes se limiten a los casos donde haya altercados que
esclarecer.LA RECORTA…


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