30/12/2016: A los 21 años la capitán Niloofar Rahmani se convirtió en la
primera mujer piloto del
ejército afgano en surcar los cielos para combatir a los talibán. En el
mismo instante en que se graduó de la escuela de vuelo en 2012, se convirtió en
una celebridad nacional e internacional, "un ejemplo a seguir", tal y
como la describió el Gobierno afgano que, ahora, la tilda de "traidora"
y "mentirosa" por
haber pedido asilo político en Estados Unidos.
La semana pasada, la piloto tenía que haber vuelto a Afganistán tras
completar un curso de 15 meses en las bases de las Fuerzas Aéreas
estadounidense de Arkansas, Texas y Florida. Pero este domingo, Niloofar
decidió no volver a su casa.
"Allí las cosas no están cambiando", explicó
al diario The New York Times. "La situación
empeora cada día y, a pesar de que me encantaría seguir volando para mi país,
porque eso es lo que siempre he querido hacer, temo
demasiado por mi vida y la de mi familia", añadió.
"Siempre llevo una pistola encima para
protegerme", declaró a AFP durante una entrevista el año pasado.
"Nunca salgo de la base aérea con mi uniforme para evitar ser un mayor
objetivo de los talibán", quienes han jurado en repetidas ocasiones que la
iban a matar. "Muchos de mis colegas me tratan con desprecio",
concluyó, sugiriendo que ni si quiera se sentía segura entre los suyos.
Mientras, la Administración del presidente afgano, Ashraf Ghani,
ha puesto el grito en el cielo. En menos de un día, su heroína se ha convertido
en una villana que, según Kabul, es un mal ejemplo para el país. "Estaba
destinada a ser un modelo para la juventud", explicó este martes el
portavoz del Ministerio de Defensa, Mohammad Radnanesh. "Sus declaraciones
son irresponsables. Es una lástima que haya decidido traicionar a su
país".
"La capitán Rahmani está mintiendo para
influenciar a la Administración estadounidense", añadió Radnanesh, quien
se mostró convencido de que "también miente al decir que su vida
corre peligro" por lo que pidió "a nuestros amigos de Estados
Unidos que denieguen su petición".
La peor crítica hacia Niloofar ha venido desde el sino
de la lucha por la igualdad de género en el país. La conocida activista
y fotoperiodista afgana Maryan Khamoshha recordado a la piloto que son
muchas las mujeres como ellas que viven con las amenazas y el riesgo constante
contra sus vidas.
"Muchas veces he fantaseado con ser como Niloofar
y poder bombardear a los enemigos de nuestro pueblo", Khamosh escribió en
las redes sociales. "Pero tú, Niloofar, que pudiste tocar los cielos
sobrevolando las cenizas de nuestra tierra has decidido avergonzar a
nuestra bandera", concluyó.
¿Una víctima de la propaganda?
La caída en el vilipendio de Niloofar es una historia
que va más allá de las aspiraciones de una mujer que quería volar y
bombardear a los talibán. Detrás de su epopeya en la guerra afgana se intuye la
historia de un juguete en manos de la maquinaria propagandística de Washington
y Kabul.
¿Es Niloofar un juguete roto de la propaganda? ¿Cómo
puede ser que el paradigma del éxito de la mujer en las Fuerzas Armadas afganas
deserte en el punto álgido de su estrellato?
El problema fundamental de la evolución de la
posición de la mujer en las fuerzas de seguridad afganas es que ésta ha
estado casi totalmente respaldada por occidente, sin tener en cuenta que tanto
el ejército como la policía todavía sonfeudos tribales en los que la
mujer casi siempre desarrolla un papel de madre o viuda.
En 2013, las fotografías de Niloofar posando frente a
su avión C-208 vestida con mono de combate, gafas de sol y hijab -el pañuelo
que las musulmanas utilizan para cubrirse el pelo- dieron la vuelta al mundo.
Su país, así como la OTAN a través de su revista propagandista Sada-e
Azadi, y la prensa nacional e internacional, la enaltecieron, convirtiéndola en símbolo
de la lucha por la igualdad de la mujer, cosa que de inmediato la convirtió en objetivo
de los terroristas y los mulás más extremistas.
En 2015, el Departamento de Estado de EEUU le
concedió el premio 'Mujer de Coraje' por ser "el orgullo del pueblo
afgano y del resto del mundo", según declaró la vicesecretaria de Estado,
Heather Higginbottom. Una mujer con una bravura titánica "que no puede ser
intimidada o silenciada en la lucha por la igualdad en Afganistán",
añadió.
La abogada de la piloto, Kimberly Motley, explicó este
martes que la decisión ha sido "una de ésas que te rompen el corazón",
pero la ha descrito como "necesaria porque volver a su país suponía un
gran riesgo para su vida". En cuanto a la caída en desgracia de la piloto,
la abogado afirmó que "los verdaderos traidores son los que amenazan
su vida y la de su familia".
En estos momentos, Niloofar Rahmani está a la espera
de la decisión del Departamento de Estado de EEUU. Si acepta su petición de
asilo, las relaciones entre Kabul y Washington se verán deterioradas. Pero si
decide denegársela, la vida de la piloto correrá más riesgo que nunca.
COMENTARIO: Hombre,
precisamente porque la guerra es cada vez más tecnológica, excluir a la mujer
del ejército es una insensatez. Que un hombre por su fuerza física pueda ser
mejor "boina verde" que una mujer, vale. Pero hoy es el dron, la
informática, la inteligencia, comunicaciones, etc. lo que prima, y en eso lo
mismo sirve una mujer que un hombre. En todo caso, en una cultura tan
absolutamente machista como la de esos países, no puede extrañar que sea
rechazada. Si ha pedido asilo significa que en su país no puede vivir como Dios
manda, y yo creo que nadie pido asilo por gusto...LA
RECORTA…


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