|
Las funerarias reclaman una ley
nacional que regule el destino de las cenizas
La Iglesia católica prohibió este martes esparcir las cenizas de los difuntos. Tampoco permiten que sean conservadas en casa, según el nuevo documento aprobado por el papa Francisco. EFE. 26.10.2016: La Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef) ha reclamado una ley nacional que regule, entre otras cuestiones, el destino final de las cenizas de los muertos y avance en la profesionalización del sector. En un comunicado, el presidente de Panasef, Juan Vicente Sánchez-Araña, ha considerado que el sector precisa de una norma que esté consensuada con todas las partes, que permita trabajar al sector en igualad de condiciones y defienda los derechos de las familias que necesiten esos servicios. "Creemos que debería haber una ley nacional en la que se debería tener en cuenta el aspecto sanitario de nuestro trabajo, nos permita seguir avanzando en la profesionalidad del sector y seguir mejorando el servicio que ofrecemos a las familias", ha señalado Sánchez-Araña. La Iglesia católica prohíbe desde este martes esparcir las cenizas de los difuntos y también que sean conservadas en casa, según el nuevo documento aprobado por el papa Francisco. Sobre este documento, Panasef ha señalado que respeta la diversidad ideológica de las familias, su libertad de decisión y el respeto al medioambiente. Asimismo, ha subrayado que el trabajo de las empresas funerarias acaba cuando se entregan las cenizas de los fallecidos, por lo que desconoce el destino final de las mismas, excepto cuando se depositan en cementerios. |
|
||
|
|
La razón por la cual la Iglesia se opone a la
cremación no es porque ésta en sí estaría contra el dogma de la resurrección.
La resurrección de los cuerpos no se hace más difícil por la cremación que por
la corrupción de los cuerpos. Dios, a partir de una minúscula célula del cuerpo
humano (sea contenida en la ceniza funeraria, sea en el resultado de la
corrupción orgánica) lo reconstituye por entero. Hasta el 5 de julio de 1963 la
disciplina canónica era severa en lo tocante a la cremación de los cuerpos de
los fieles fallecidos. Castigaba negando las Exequias —es decir, la
Recomendación del alma, y la celebración de las Misas de cuerpo presente, de
séptimo y trigésimo día— a aquellos que postulasen la cremación de su cadáver.
Si la Iglesia condena la cremación es antes que nada
porque ella se opone a la antiquísima tradición que remonta a los propios
orígenes de la humanidad y que radica en los justos sentimientos de reverencia
hacia el cuerpo humano, santificado por la intimidad con el alma elevada por la
gracia, que lo convierte en templo vivo del Espíritu Santo.
La actual ley de la Iglesia, a partir del Concilio
Vaticano II, al tratar de las exequias eclesiásticas dice lo siguiente:
“La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la
piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no
prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por
razones contrarias a la doctrina cristiana” (Código de Derecho
Canónico, canon 1176 §3).
En los casos en que razones psicológicas (ciertas
neurosis de ser enterrado vivo) u otras razones lleven a alguien a desear la
cremación (o en los casos de calamidades antes mencionados), las cenizas del
difunto deben ser guardadas con respeto, como las cenizas retiradas de la
sepultura cuando se completa la deterioración del cadáver por medio de la
corrupción orgánica. El lugar apropiado para guardarlas son las urnas en los
cementerios donde las personas pueden ir a rezar y recordar piadosamente al
finado. Pero cualquier lugar digno puede ser utilizado.
Enterrar a los muertos es una de las obras de
misericordia y a ella se dedicaron innumerables cofradías piadosas durante los
siglos en que la fe predominó en la sociedad occidental.
Lo más importante, sin embargo, es rezar por las almas
de los fallecidos, las benditas almas del Purgatorio. En virtud de la caridad
que demostremos hacia ellas, Dios nos dispensará abundantes gracias durante la
vida y abreviará nuestro purgatorio después de la muerte. COMENTARIO: Hay muchas personas que se hacen la
siguiente pregunta… Quisiera saber qué piensa la Iglesia Católica sobre la
cremación de los cadáveres. ¿Está permitida la cremación a los ojos de Dios? Y
si lo está, ¿qué se debe hacer entonces con las cenizas? El tema es de gran actualidad. Se está poniendo de moda pedir
ser cremado. La cremación es la destrucción violenta del cadáver humano por
medio del fuego o de un gran calor, en el horno crematorio.
Muchos pueblos paganos de la Antigüedad
recurrían a la cremación. Por el contrario, el pueblo judío y después los
cristianos, siempre rechazaron la cremación como indigna y no conveniente a la
reverencia debida al cuerpo humano, templo de la Santísima Trinidad.
Sin embargo, en sí, la cremación no es
buena ni mala, pudiendo incluso ser utilizada como una necesidad en caso de
peste, de catástrofes, en las cuales la corrupción lenta de un gran número de
cadáveres puede ser peligrosa para la salud (exhalaciones pestilentes,
contagios, etc.).LA RECORTA…
|
|


No hay comentarios:
Publicar un comentario