URL.LA RECORTA (DIRECTO EN CÓDIGO QR)
domingo, 23 de octubre de 2016
La lluvia de millones que el indiano de la Coronita dejó en su pueblo leonés El presidente del fabricante de la cerveza mexicana fallecido este verano, Antonino Fernández, se ha desvivido por su pequeño pueblo, que ahora está pendiente de la generosidad de su herencia
IÑIGO DOMÍNGUEZ- Cerezales
del Condado 22 OCT 2016: Un
pueblo casi nunca es demasiado pequeño como para no tener bar, pero sí puede
sorprender llegar a Cerezales del Condado, provincia de León, 29 vecinos en
invierno, y encontrarse con que éste se llama “Cantina” y exhibe un flamante
cartel de Coronita, la cerveza mexicana. Si uno sabe el porqué no se sorprende,
pero la verdad es que se trata de una historia poco conocida: el presidente
durante tres décadas del fabricante de Coronita, fallecido este verano con 98
años, era de este pueblo, un inmigrante leonés que se fue a México en 1949.
Antonino Fernández falleció el pasado 31 de agosto en México DF con su pueblo en el corazón, y solo hay
que pasarse por Cerezales, a media hora de la capital leonesa, para
comprobarlo. No es exagerado decir que Fernández se ha encargado de
mantener personalmente su pueblo, aunque estuviera a más de 8.000 kilómetros
dedicado a sus negocios: le ha puesto una red de tuberías nuevas, con dos
depósitos y captaciones que permitieron abastecer de agua a todos los vecinos,
pues en 2006 algunos aún no la tenían asegurada; ha arreglado el cementerio y
su carretera; ha urbanizado la plaza; ha restaurado la iglesia y la ermita…
Maximino Sánchez, el dueño del bar, o cantina, enumera sus logros y los conoce
bien, porque es el presidente de la junta vecinal: “Si no fuera por él este
pueblo no sé cómo estaría, porque no tenemos un duro”.
La fortuna y la generosidad de Fernández han
vuelto a ser noticia esta semana en León, donde es un personaje muy conocido.
La prensa local ha aventurado que ha repartido como herencia entre sus
numerosos familiares de la provincia cerca de 200 millones de euros, según El
Diario de León. Don Antonino no tuvo hijos, pero era de una familia de trece
hermanos y cuenta con multitud de sobrinos. En Léon se ha cotilleado mucho,
claro, como si hubiera caído el Gordo. Su familia no quiere comentar el tema.
En todo caso, el amor de este indiano de
Cerezales por su tierra habla por sí solo. Esta aldea modesta atesora también
desde 2008 un centro cultural y de arte contemporáneo, la Fundación Cerezales, un
proyecto de Fernández, y están construyendo otra sede todavía más grande, que
se inaugurará en primavera. Obra de los arquitectos Alejandro Zaera Polo y
Maider Llaguno, será una especie de pequeño Guggenheim rural de madera, con
forma de granero, entre chopos, nogales y nidos de cigüeña. Dos matrimonios
mayores, vecinos del pueblo que ahora viven fuera, recogían nueces el miércoles
justo enfrente. Llenaron tres cestos, pero de peras y manzanas este año, nada.
“A Don Antonino lo queremos muchísimo, por supuesto, por todo lo que ha hecho
por el pueblo. Muchos tienen dinero y se lo guardan, pero él no, era muy buena
persona”, cuenta Maruja.
La Fundación
Cerezales, presidida por su sobrina María Rosa Juárez, ha expuesto obras de
Serra y Chillida, fotografías de Cristina García Rodero y Chema Madoz, y en
total organizó 110 actividades el año pasado. Atrajo a este rincón de León a
más de 10.000 personas. Montan conciertos de jazz en la plaza en verano y de
música clásica en las iglesias de la comarca, talleres para niños,
conferencias. Un milagro en medio de los páramos del río Porma y el Curueño. La
razón hay que buscarla casi un siglo atrás, cuando Fernández tuvo que dejar el
colegio con 14 años, contra su voluntad, porque su familia no se lo podía
permitir y necesitaba que ayudara en el campo. “Por eso, su mayor deseo era
reabrir las antiguas escuelas del pueblo, que cerraron en los años cincuenta,
para poder dar la educación que él solo pudo disfrutar en parte. El problema es
que ahora ya no hay niños en el pueblo y entonces tuvo la idea de una fundación
que realizara actividades culturales”, explica Lucía Alaejos, portavoz de la
entidad. Este año, otro milagro: ha llegado una familia con dos niños, una
excepción en la despoblación imparable de la zona. Solo queda gente mayor.
Don Antonino, como se le conoce por aquí, es
un ejemplo de libro de los llamados indianos. Nacido en la pobreza en 1917,
hizo fortuna en México al convertir a la empresa Modelo, fabricante de la
cerveza Corona, en una de las líderes mundiales del sector, y nunca se olvidó
de sus orígenes. Pero ni se ha levantado una mansión, ni ha plantado palmeras,
ni ha aspirado a ser marqués. La casa familiar es la misma, decentemente arreglada,
aunque ahora la antigua calle Real lleva su nombre. Tratándose de España, es
reconfortante no encontrar ni rastro de envidias o alguien que hable mal de él.
Es un caso amable de filántropo que quiere a su gente y es querido. “Era una
persona excelente, muy tranquila, venía todos los veranos. Se tiraba dos meses
por aquí, asistía a los aluches –los combates de lucha leonesa–, que le gustaban mucho, y hablaba con todos sin darse
mayor importancia, intentaba ayudar a la gente”, relata Manuel Ferreras, alcalde
de Vegas del Condado, cabeza del municipio que engloba a Cerezales y otras doce
localidades.
Antonino Fernández
sabía lo que era sufrir. Le tocó hacer la mili con 19 años justo cuando empezó
la Guerra Civil, y se la hizo entera. En la batalla de Teruel, de los 900 de su
compañía quedaron él y otros seis. En la posguerra consiguió empleo de policía
municipal en León, hasta que se casó con Cinia González, de la más famosa
familia indiana de la comarca, los llamados mexicanos de Vegaquemada. Su tío
era Pablo Díez, uno de los fundadores de la Modelo en 1922, y se fueron para
México a probar suerte en la empresa familiar. Fernández empezó desde abajo, y
acabó de presidente en 1972, cuando murió Díez. Fue el artífice de la
modernización de la compañía y su salto al mercado mundial, una aventura en la
que llegó a sufrir un secuestro en 1977 durante el que le pegaron un tiro en
una pierna. La empresa
fue finalmente comprada en 2013 por la multinacional belga InBev Anheuser-Busch,
líder del sector, por 15.400 millones de euros. Por cierto, que la Coronita
solo se llamaba así en España por un problema de derechos con el nombre, un
litigio que se solucionó este verano. Ahora es Corona a secas, como en el resto
del mundo.
La labor filantrópica de Fernández, profundamente
católico, tiene otro pueblo de referencia, La Virgen del Camino, muy cerca de
Léon, donde se halla el santuario del mismo nombre. Pablo Díez ya financió la
construcción de la moderna basílica en 1961, con esculturas de Subirachs, y
Fernández ha continuado el mecenazgo. En el antiguo seminario de los dominicos,
puso en pie en 2002 la empresa de servicios Soltra,
que hoy da trabajo a 300 personas, el 93% discapacitados. “Ha tenido una
relación especial con ellos, y ellos sentían esa cercanía, se ve cuando es
auténtica. Hasta que estaba ya muy mayor venía todos los años, y transmitía una
gran cercanía", dice José Antonio Idoeta, gerente de la compañía.
Soltra tiene divisiones de marketing y gestiones administrativas, servicios de
limpieza y jardinería, entre otros, y otra industrial de automoción y energía
eólica. Idoeta tiene un recuerdo bien grabado de Fernández de sus encuentros:
"No se preocupaba de lo material, sino de lo sentimental, sus valores no
eran los habituales en un empresario”.
COMENTARIO: A muchos indianos como él le debemos mucho.
Esos jóvenes que tuvieron que partir en busca de una vida mejor a hacer las
Américas algunos consiguieron el éxito otros no pero nunca olvidaron ni
renegaron de sus raíces lo sabemos muy bien en el norte, asturianos, gallegos,
del país vasco, aún muertos nos visitan sus hijos o nietos empujados por el
cariño y la nostalgia de sus abuelos. No olvidemos que ahora son los
Latinoamericanos los que hacen el mismo camino de vuelta quién sabe si
impulsados por el amor que estos Indianos fueron sembrando durante años por su
tierra. Acojamos les cómo ellos lo hicieron, es lo mínimo que se debe de hacer,
porqué el que no es agradecido no es bien nacido, dice el refrán.LA RECORTA…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario