COMENTARIO: Efectivamente los Iberos, amantes de la libertad, que no aceptaban un jefe, sino a lo sumo en caso de guerra y por corto tiempo, sin embargo la sociedad Ibera estaba fuertemente jerarquizada en varias castas sociales muy dispares, todas ellas con una perfecta y bien definida misión para hacer funcionar correctamente una sociedad que dependía de ella misma para mantener a su ciudad. La casta guerrera y noble era la que contaba con más prestigio y poder dentro de estas. Aparte de las armas, poseer caballos otorgaba también gran prestigio y reflejaba poder, nobleza, y formar Parte de la clase más pudiente. También tenían gran importancia la casta sacerdotal, en la que las mujeres, como se observa en los túmulos funerarios, Eran el vínculo de la vida y la muerte. Las sacerdotisas gozaban de gran prestigio, ya que eran las que estaban en continuo contacto con el mundo de los dioses, aunque también había hombres que desarrollaban una tarea mística, prueba de ello son los sacerdotes lusitanos, que leían el futuro en los intestinos de los guerreros enemigos. Otra de las castas era la de los artesanos, apreciados porque de ellos salían los ropajes con los que se vestían y resguardaban del frío, los que elaboraban calzado, los que modelaban vasijas en las que guardar agua y alimentos y, sobre todo, por ser los que les hacían, a medida, armas y armaduras con las que se distinguían de las otras castas más bajas.
Finalmente estaba el «pueblo llano»,
gente de distintos oficios que se dedicaban a los trabajos más duros. Dicho
esto que es historia tengo que decir que por supuesto lo de la casta no es un
tema nuevo sino más bien un tema antiguo pero olvidado por muchos ciudadanos, así
pues abra que ponerse de acuerdo entre los de la casta, para poder dotar al (pueblo
llano) de una vida más justa y mejor. LA RECORTA…



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