Madrid 23 ENE 2016: Los plazos para la investidura aún no corren, el reloj sigue parado. El
presidente del Congreso, Patxi López, tenía previsto fijar el martes en la
Junta de Portavoces y la Mesa del Congreso, que están convocadas para el martes
26 de enero la fecha del pleno de investidura.
El plan era que el pleno se celebrara
la semana del 1 de febrero, dando por hecho que la ronda de conversaciones del
Rey daría resultado y propondría un candidato. Solo el día de la primera
votación de investidura correrá el plazo de dos meses para convocar elecciones
si no hay candidato.
Ahora, el Rey abrirá otra ronda de
conversaciones con los parlamentarios y puede tomarse el tiempo que quiera.
Cuando haya un candidato con opciones y que quiera presentarse lo comunicará al
presidente del Congreso. Nada impide que proponga a Rajoy si este logra apoyos
suficientes o que lo encargue a cualquier otro. Incluso aunque no fuera
diputado, porque los únicos requisitos para presidir el Gobierno son los de ser
mayor de edad y español.
Si la primera votación fuera el 29 de
enero o el 2 de febrero, ese plazo de dos meses se cumpliría el 29 de marzo o
el 2 de abril. Si en esa fecha no hay presidente, las elecciones se celebrarían
a los 54 días, es decir, uno de los dos últimos domingos de mayo. En ese caso
no podría haber Gobierno hasta el mes de junio, más tarde si se retrasa la
formación de Gobierno.
En ese periodo de dos meses pueden
repetirse las votaciones necesarias cuantas veces se quiera o ninguna si no hay
ningún candidato con capacidad de aglutinar una mayoría suficiente. En teoría,
si un candidato es rechazado una vez podría volverse a presentar si el rey lo
propone tras lograr algún acuerdo con otros grupos.
La socialista Susana Díaz fue elegida
en la tercera votación presidenta de la Junta de Andalucía, tras ser rechazada
por mayoría absoluta y mayoría simple.
Obviamente, el Rey puede hacer
cuantas consultas entienda necesarias en ese plazo.
El Gobierno barajó en algún momento
la posibilidad de que se acortara ese plazo de dos meses, pero el Congreso
considera que la ley es taxativa y no se puede agilizar el procedimiento. Si se
hiciera se estaría impidiendo que algún candidato buscara en algún momento un
acuerdo, más aún después del movimiento de Rajoy al echarse a un lado.
Un ejemplo claro es el de Cataluña
donde Arthur Mas se sometió a dos votaciones de investidura y justo el mismo
día en que se cumplía el plazo de dos meses se cerró el acuerdo para elegir a
Carles Puigdemont.
En este tiempo, el Gobierno en
funciones tendrá limitadas sus competencias y el Congreso podrá tramitar
iniciativas, pero las de reformas legales es casi imposible que se aprueben.
COMENTARIO: A mi modo de ver, esto se parece a una partida de tute. En la legislatura
anterior el PP tenía todos los triunfos en la mano y así es fácil jugar y ganar
la partida pero en esta legislatura los triunfos están repartidos, el PP tiene
el as, el PSOE tiene el tres, Podemos tiene el rey y C's tiene el caballo. Pero
hay otras cartas, desde el dos hasta la sota y cada uno tiene las suyas. Todos
pedían al PP que se jugase en principio su as (que arrastrase) pero éste ha
preferido achicarse y poner sobre la mesa un cuatro y a ver que sale, si el
resto se juegan sus triunfos es posible que gane el PSOE con su tres ya que en
las manos sólo quedará el as del PP, pero si alguno más se achica terminará
ganando el PP con su as. Pero dicho esto yo creo en otra alternativa que podría
darse perfecta mente a esta situación. Rajoy fuera, obviamente la mayoría de
españoles no le ha votado. Pero el (PP), tiene que estar en el gobierno. (PSOE)
no quiere un gobierno del (PP) pero Sánchez quiere un cargo para que no lo
echen. Respuesta: Ambos apoyan a Rivera como presidente, vicepresidentes
Sánchez y otro del (PP), con ministros equitativos. Todos ganan, se controlan y
se gobierna para la gran mayoría. Jugada tipo iglesias de otro signo, claro está
pero esta solución no es nada descabellada a mí entender. LA RECORTA…


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