El único periódico que
Rajoy lee entero es el Marca. Tener por presidente a un semianalfabeto que es incapaz de leer un periódico que no sea de temática deportiva sería un auténtico
escándalo, ¿no? ¿no? PUES NO. Ningún escándalo. Esto ya se sabe de hace tiempo
y parece que a nadie le importa una puta mierda. Incluso puede que mucha gente
le sienta como un tipo más próximo a ellos a causa de su tenaz incultura.
Rajoy no cree en el
cambio climático. Pues,
vaya, esto tampoco es un rumor infundado. Lo dijo en 2007 y por si no fuera
suficientemente ridículo, añadió que él en realidad no sabía nada del tema y
que se lo había dicho su primo. SU PUTO PRIMO. Probablemente en una sobremesa
de Nochebuena después del sexto gin Toni. En concreto, lo que dijo Rajoy fue
que si ningún científico “me ha garantizado el tiempo que hará mañana en
Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que pasará en el mundo dentro de 300
años?” Sin embargo, que los científicos digan que no hay pruebas de que Dios
exista no le evita ir a misa cada domingo.
Rajoy no conoce la
geografía del país que preside. ¿Lo adivináis? También
es cierto. Y a la gente se la suda. Durante una visita en la isla de Mallorca
se refirió a ella como “la isla de Palma”, que es el nombre de la capital.
Diréis que no hay para tanto, quizás. Bueno, pues en un tipo que es REGISTRADOR
DE LA PROPIEDAD
es como para ponerse las manos en la cabeza. Sabiendo como la caga cada vez que
dice algo, sus asesores podrían haberle puesto ensaimadas en la boca hasta que
no se le entendiese una mierda de lo que decía. Haría igualmente el ridículo,
claro, pero menos del que hace cuando habla.
Visto
así, parece que ningún escándalo puede con Rajoy. Si saliese a la luz que puso
sus cojones dentro de un cerdo muerto solo se ofendería Soraya Sáez de
Santamaría, por el poco respecto que mostró hacia los de su especie. Al resto
de España nos daría absolutamente lo mismo. Rajoy hace años que tiene sus
cojones dentro de nuestras bocas y ahí le mantenemos de presidente. COMENTARIO: La historia tiene un antecedente americano que recoge Hunter
S. Thompson en su libro sobre la campaña de las elecciones presidenciales
estadounidenses de 1972, como apuntaba esta mañana en Twitter el politólogo estadounidense
Jeffrey Lewis. El periodista explica una antigua historia de Lyndon
B. Johnson que probablemente también es falsa: Johnson pasaba apuros en unas
primarias y le sugirió a su jefe de campaña que propagara el rumor de que su
rival mantenía relaciones con animales de granja.
-Dios, no hay forma de que
podamos llamarle folla cerdos -protestó el responsable de la campaña-. Nadie va
a creer algo así.
-Lo sé -contestó Johnson-.
Pero hagamos que el hijo de perra tenga que negarlo.
Y en esa
tesitura se encuentra ahora el primer ministro británico. No puede ni siquiera
negar la historia, porque supondría darle credibilidad y aún más presencia en
los medios. Pero como Cameron no lo niega, se enfrenta a titulares como este del Independent: “Downing Street se mantiene en silencio ante las alegaciones de
que David Cameron puso sus genitales en la boca de un cerdo muerto mientras
estaba en la Universidad
de Oxford”.Cosas de políticos. LA
RECORTA …


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