http://es.rt.com: Cáncer, mutaciones genéticas y mortalidad infantil. Estos días, el 6 y 9
de agosto, la humanidad conmemora el único caso de uso bélico de armas
nucleares en su historia: el bombardeo de las ciudades japonesas de Hiroshima y
Nagasaki por parte de EE.UU. Agresiones de este tipo no tienen FECHA de
caducidad y hoy, 70 años después, los ataques deben reconocerse como un crimen
de lesa humanidad, postulan políticos rusos. "Fue un acto de
vandalismo sin sentido, un crimen de lesa humanidad. Debe ser calificado de
este modo, a través de involucrar a todas las instituciones internacionales, la
ONU incluida", aseguró el MIEMBRO del Comité parlamentario ruso de
Defensa, Frants Klintsévich, según recoge 'Rossiyskaya Gazeta'. Puntualizó que
los bombardeos no fueron una necesidad bélica y que EE.UU. SOLO aprovechó la
ocasión para intimidar a la URSS.
"Imagínense. Si Hitler, ENTRE
otros crímenes, hubiera destruido con armas químicas disponibles en aquella
época una serie de ciudades más en Europa, ¿esto no habría formado un punto
aparte en los Juicios de Núremberg? Desde luego que sí, pero los bombardeos
atómicos de las ciudades japonesas hasta ahora no han sido objeto para el
tribunal militar internacional", acentuó, a su vez, el presidente de la
DUMA Estatal, Serguéi Narýshkin, según recoge el mismo diario.
"De hecho, EE.UU. intenta
expulsar la memoria sobre Hiroshima y Nagasaki en la periferia del diálogo en
la sociedad y entre los expertos. Sin embargo, sin estas páginas pesadas, la
historia de la humanidad será incompleta y falsa", puntualizó Narýshkin.
Los dos bombardeos mataron instantáneamente al menos a 129.000
personas. Sin embargo, el saldo final de las víctimas mortales no ESTÁ claro a
día de hoy. Se estima que en los primeros 2-4 meses posteriores, los agudos
efectos de los ataques —mayormente, quemaduras y el síndrome de irradiación
aguda— se cobraron ENTRE 90.000 y 166.000 vidas en Hiroshima y entre
39.000-80.000, en Nagasaki. Las estimaciones de víctimas fatales de diferentes
TIPOS de cáncer en los años posteriores suelen variar entre 565 y 1.900.
Mientras tanto, las autoridades
locales dan un NÚMERO total de bajas algo más alto, casi 450.000 personas:
286.818 en Hiroshima y 162.083 en Nagasaki, según las cifras del 2013. La gran
mayoría población civil. Ambas ciudades eran de carácter
industrial, no tenían ningún centro militar ADMINISTRATIVO, destacó Yuri
Nikíforov, de la Academia rusa de las Ciencias Militares, al diario
'Komsomólskaya Pravda'. ESTA fue una de las razones porque prácticamente
carecían de sistemas de defensa antiaérea, puntualizó.
Subrayó, además, que los bombardeos
no causaron ningún daño real a las fuerzas militares japonesas. Las tropas
terrestres no perdieron su capacidad bélica, ya que la mayoría de ellas todavía
estaba fuera del país en aquel momento: en China nororiental, Corea y Vietnam,
ENTRE otros.
"Desde el principio, EE.UU.
quería bombardear ciudades de tipo industrial y barrios residenciales. Querían
ver las destrucciones que causaban y cómo quedarían las víctimas. No fue
casualidad que en el bombardeo de Hiroshima, estuvieran otros aviones más: uno
con científicos a bordo, y el otro, con camarógrafos. Otra motivación fue
mostrar al mundo las pretensiones de EE.UU. para la GESTIÓN global en el mundo
de postguerra, que EE.UU. ahora es el dueño del planeta", opinó Nikíforov.
Para el Japón de hoy, Hiroshima y Nagasaki siguen siendo
"una herida sin curar" que el país siempre recuerda, enfatizó
exembajador ruso en la nación nipona, Alexánder Panov, en declaraciones a
'Komsomólskaya Pravda'. Sin embargo, en ningún MOMENTO Tokio planteó
oficialmente la solicitud de que Washington le pidiera perdón, subrayó.
En parte, es porque los japoneses lo
ven como un castigo por haber desatado la guerra contra EE.UU., opinó Panov.
Además, ven a los estadounidenses como la nación que les garantizó la SEGURIDAD
durante la Guerra Fría, les enseñaron la democracia y contribuyeron a la
creación de su nueva estructura económica, comentó.
"Las lecciones no aprendidas de
la guerra nuclear"
"La ilusión de impunidad puede
resultar en unas consecuencias extremadamente graves", sostiene Narýshkin.
Según él, la política actual de EE.UU. conserva la misma idea de "una
impecabilidad propia", tal y como lo muestran sus campañas en la
exYugoslavia, Irak, Libia, Siria y AHORA también en Ucrania. En su opinión, el
refuerzo del potencial agresivo de los países de la OTAN combinado con la
tergiversación de la historia de la II Guerra Mundial es una tendencia
extremadamente peligrosa.
A pesar de que los bombardeos de
Hiroshima y Nagasaki y NUMEROSAS pruebas nucleares posteriores mostraron qué
efectos devastadores pueden generar las armas atómicas, la "doctrina
insana" de la Destrucción Mutua Asegurada ha pasado por toda la Guerra
Fría, basándose en las garantías de la aniquilación de un adversario en un
primer ataque, destacó el médico y ACTIVISTA antibélico, Robert F. Dodge, en su
columna para el portal Consortiumnews.com, 'Las lecciones no APRENDIDAS de la
guerra nuclear'.
"La doctrina (…) ha
proporcionado una falsa sensación de SEGURIDAD para la mayoría de los civiles
que esperan que sus gobiernos sean lo suficientemente sabios para no atacar a
otra potencia nuclear. La fe imprudente en esta doctrina ha sido el principal
impulsor de la carrera armamentista", puntualizó Dodge.
La carrera nuclear a lo largo de la
Guerra Fría, principalmente entre la URSS y EE.UU., llevó a que a INICIOS de
los años 1970 las armas atómicas fueran almacenadas a tal punto que, sin contar
los medios 'convencionales' de eliminación, a cada ser humano en la Tierra le
corresponderían 15 toneladas de trinitrotolueno, según estimaciones
aproximadas.
Según la cifra del Instituto
Estocolmo de Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), para inicios del 2015, con
todos los acuerdos de No Proliferación Nuclear vigentes en el siglo XXI, en el
mundo hay un total aproximado de 15.850 armas atómicas repartidas entre
NUEVEEstados: EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia, China, la India, Pakistán,
Israel (aunque este no lo admite oficialmente) y Corea del Norte. 4.300 de
estas armas están desplegadas en las fuerzas operacionales y aproximadamente
unas 1.800 se mantienen en estado de alta alerta operacional.
Incluso un limitado conflicto nuclear
regional, por ejemplo entre la India y Pakistán, con el uso de solo 100 bombas
del tamaño de la de Hiroshima, habría matado a unas 20 millones de personas de
inmediato y los efectos secundarios, entre enfermedades, cambio climático y la
respectiva hambruna, se cobrarán la vida de al menos 2.000 millones de personas
alrededor del planeta, acentuó Dodge. Este escenario es válido en caso del uso
de menos de un 0,5% de los arsenales globales de armas atómicas, subraya el
columnista.
COMENTARIO: Aunque la mayoría de los estadounidenses lo ignora, cada vez más
historiadores reconocen ahora que EE.UU. no tuvo necesidad de utilizar la bomba
atómica para terminar la guerra contra Japón en 1945. Además, esta opinión
esencial fue expresada por mayoría de los máximos dirigentes militares
estadounidenses en las tres ramas de las FUERZAS ARMADAS en los años
posteriores a la guerra: Ejército, Armada, y Fuerza Aérea del Ejército. Tampoco
fue la opinión de “liberales”, como se piensa a veces en la actualidad. En los
hechos, destacados conservadores fueron mucho más sinceros en el
cuestionamiento de la decisión como injustificada e inmoral que los liberales
estadounidenses en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
***
En lugar de permitir otras opciones
para terminar la guerra, como que los soviéticos atacaran Japón con fuerzas
terrestres, EE.UU. se apresuró a utilizar dos bombas atómicas en torno a la
fecha del 8 de agosto en la que estaba PROGRAMADO un ataque soviético:
Hiroshima el 6 de agosto y Nagasaki el 9 de agosto. La oportunidad en sí ha
provocado obviamente preguntas entre numerosos historiadores. La evidencia
disponible, aunque no concluyente, sugiere fuertemente que en parte las bombas
pudieron utilizarse porque los dirigentes estadounidenses “prefirieron” –como
dice el historiador premiado con el Premio Pulitzer, Martin Sherwin– terminar
la guerra con las bombas en lugar del ataque soviético. Parece que es probable
que también fuera un factor significativo el intento de impresionar a los
soviéticos en las primeras fintas diplomáticas que finalmente llevaron a la
Guerra Fría.
***
La perspectiva más esclarecedora, sin
embargo, proviene de altos dirigentes militares estadounidenses de la Segunda
Guerra Mundial. La creencia generalmente ACEPTADA de que la bomba atómica salvó
un millón de vidas está tan generalizada que… la mayoría de los estadounidenses
ni siquiera se han detenido a considerar algo bastante impactante para
cualquiera que se haya preocupado seriamente del tema: La mayoría de los
máximos dirigentes militares de EE.UU. no solo pensaba que los bombardeos eran
innecesarios e injustificados, muchos se sintieron ofendidos moralmente por lo
que consideraron como la destrucción innecesarias de ciudades japonesas y
esencialmente de poblaciones no combatientes. Además, hablaron del tema de un
modo bastante abierto y público.
***
Poco antes de su muerte el general
George C. Marshall defendió tranquilamente la decisión, pero en general consta
que dijo repetidamente que no fue una decisión militar sino política.
Este artículo se publicó
originalmente en Washington Blog
LA RECORTA…

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