Día 07/03/2015: Después de pasar por «el trauma del
aborto», Dalila se dedica a ayudar a otras madres. El miedo
atemorizó a Dalila hace diez años. Cuando descubrió que estaba embarazada temió
perder todo lo que tenía. Un embarazo anterior, de su segundo hijo, ya le había
frenado un ascenso en una empresa curier para la que trabajaba. Ahora con otro
niño en camino, y de forma tan seguida, podría terminar en la calle. Su pareja
tampoco estaba por la labor de tener más descendencia.
Así que Dalila, con 28 años, y dos hijos, uno de ellos
todavía bebé, buscó en internet una clínica para abortar. «Tenía miedo de
perder mi empleo y a mi pareja —recuerda—. Me sentía realmente sola, sentía que
no tenía el apoyo de alguien, ni siquiera de una persona que me dijera ‘vas a
salir adelante’. Mi pareja no me dio oportunidad, se negó totalmente. Aborté
por él, pero no resultó porque se fue de todas formas. Y él trabajó también lo
perdí poco después».
A la clínica acudió sola, con 300 euros en el bolsillo
y con la esperanza de no llevar a cabo el aborto, confiesa. Sin embargo, «es un
lugar preparado para que salgas sin tu bebé, en el que nadie te pregunta si
quieres hacerlo. Todo es inmediato».
Aquella decisión todavía le pesa, y mucho. Conteniendo
sus emociones y los recuerdos de aquellos momentos, afirma que fue una
«experiencia horrible porque eres consciente de lo que está ocurriendo allí y
en ese momento te pones a imaginar la cantidad de bebés que matan allí a diario
y somos las madres las que lo permitimos».
«Los hijos son una bendición»
A sus 38 años, Dalila sigue sufriendo las secuelas del
aborto. Por eso, quiere dar la cara y con su testimonio ayudar a muchas otras
mujeres a que pidan ayuda. «Acudir a una clínica para abortar no es la
solución. Hay que pedir ayuda a organizaciones como Red Madre, o a iglesias,
que ofrecen apoyo psicológico, material, médico y jurídico para tener el niño.
Los hijos son una bendición y las circunstancias en la vida cambian mucho».
Ahora, Dalila acude a diario a la puerta de clínicas
abortistas para intentar ayudar a otras madres a seguir adelante con sus
embarazos. «El instinto de una mujer —dice— es amar al bebé. Es la soledad del
miedo, el no saber afrontar las circunstancias y no tener una persona que te
ofrezca ayuda lo que aboca a la mujer a este drama. Lo que quieran tus padres,
tu esposo, tu pareja o quien esté en ese momento a tu lado no debería ser el
detonante para que una mujer tome la decisión de abortar».
Dalila ha rehecho su vida. Se casó con su pareja y
acaba de tener su tercer hijo: una niña que ahora cumple tres meses. «Estoy muy
contenta. Conseguí un nuevo trabajo como tele operadora y al poco me quedé
embarazada. Pero esta vez tenía claro que no iba a pasar por lo mismo, que no
iba a abortar. En cuanto se enteraron de que estaba embarazada me despidieron.
Ya encontraré otro trabajo. Esta vez mi pareja sí me apoyó».
Dalila acudirá a la manifestación del próximo 14 de
marzo que bajo el lema «Cada vida importa» han convocado más de 40 asociaciones
en Madrid. Este acto pretende ser una defensa en favor de la vida, la mujer y
la maternidad y una llamada de atención al Gobierno para que derogue la actual
ley del aborto, aprobada con el anterior Ejecutivo de José Luis Rodríguez
Zapatero.
COMENTARIO: Aunque yo no estoy a favor del aborto,
tengo que aclara una cosa que para mí es esencial. Hay que
respetar la decisión de la madre tanto si desea tener un hijo como si no y dar
las herramientas legales para que así sea en los dos supuestos que marca la ley.
Un aborto es una decisión muy dura; una vez tomada debe de respetarse y ayudar
a llevarse a cabo con el mismo respeto que si tuviera el hijo. El derecho a la
vida que defienden algunos por encima de todo incluso de la salud psíquica y
física de la mujer, no es más que un pensamiento impuesto por sectores
reaccionarios de la sociedad que por suerte son pocos y no es la mayoría. Señores, seamos serios y tengamos un poco de
rigor. En las clínicas de reproducción asistida de este país, que cada vez
tiene más demanda, hay miles de embriones y
se producen más abortos de los que nos pensamos. Están haciendo un bien
a miles de mujeres que no pueden tener hijos por determinados motivos. De esto
no se habla pero a los anti-abortistas yo les haría una pregunta: ¿Estos abortos
están justificados o hay que cerrar todas estas clínicas por encima de lo que
la sociedad demanda? Considero que éste es un tema que la sociedad hace tiempo
ya tiene resuelto. La sociedad es más grande y más madura de lo que opinen
determinados sectores.LA RECORTA…


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