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lunes, 15 de septiembre de 2014

Muere a los 79 años un señor pobre que no tenía un banco ni un centro comercial y que por lo tanto no hizo nada por España


La prensa y los mercados no muestran ningún tipo de consternación por la noticia

¡Manda güevos! Por Modgi | 15 de septiembre de 2014: Laudelino De Las Cuevas murió víctima de una insuficiencia cardíaca el pasado Domingo. El español, hijo de no empresarios ni banqueros y nieto de no empresarios ni banqueros, notó un pinchacito en el corazón mientras se encontraba en el sofá de su casa, ahí, sin crear riqueza, por lo que rápidamente no fue ingresado en un hospital de Madrid.

La prensa nacional, así como distintas personalidades del mundo de la diplomacia y los negocios, han coincidido en señalar que la muerte de Don Laudelino, heredero de una larga saga de personas normales, les importa una mierda. Uno de los motivos que podrían justificar este hecho es que no le deben dinero a su familia.

La vida de De Las Cuevas es una historia de película. Concretamente, de película de Ken Loach. Nacido en una deprimente aldea de Murcia, su curiosidad y ambición pronto le impulsaron a emigrar a la gran ciudad, con la esperanza de cumplir el sueño de convertirse en un hombre rico y poderoso. Empezó desde abajo, trabajando de dependiente en una pequeña sastrería. Allí aprendió los secretos del oficio. Las ventas, las telas, la negociación con los proveedores y, por supuesto, su marca personal, un exquisito trato con el cliente. Tras años de esfuerzo y dedicación, el negocio fue traspasado y sustituido por una hamburguesería. De las Cuevas acabó cazando gatos callejeros para alimentarse.

La muerte de Don Laudelino deja un hondo vacío en el salón de la fama de los españoles que no han hecho nada por España porque no son lo suficientemente poderosos para tener a los poderes fácticos cogidos por las pelotas. Un hueco que será rellenado con cualquier otro español no ejemplar, como tú.

COMENTARIO: Ya lo dice el refrán si tienes dinero te llamaran don y si no lo tienes te dirán señor y no serás nada, es la triste historia de miles de Españoles. De todas formas tengo que decir que. Muy acertado el párrafo del manda güevos. Efectivamente somos como peones de un ajedrez mundial, donde somos piezas sacrifica-bles en cualquier momento... No importa ninguno ya que el papel asignado a ellos es servir de escudo o ataque al señor del juego, el rey. Hasta la reina es sacrifica-ble. Hay piezas con más o menos importancia estratégica... Pero nada más... El rey, es el Rey. Bueno, pues ex jugador de ajedrez que soy, me rebelo contra esta mierda de sistema y decido jugar al juego pero para intentar boicotearlo desde dentro. Defenderé y lucharé como pueda por aquel que lo merezca, sea blanco o negro, peón o alfil, me entristeceré cuando caiga uno de los desdichados y me alegrare cuando el que caiga del juego sea uno de los infames villanos, aunque las reglas del juego favorecen la agradable y dilatada permanencia de estos últimos en el juego, y promueve la precipitada desaparición de los primeros.LA RECORTA…

 

 


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