Fuentes autorizadas de Moncloa avisaron del
"convencimiento" que tiene el Ejecutivo de que la Justicia española
"adoptará las medidas más adecuadas ante la nueva circunstancia para velar
por el cumplimiento de las leyes de nuestro país".
El Gobierno, con esta frase, sugiere no dar por
perdido el procesamiento del ex presidente catalán huido de España por
rebelión, un delito que, de acuerdo con las leyes, requiere del ejercicio de la
violencia. Es este el punto que la Justicia germana no ve con claridad, o al
menos, no la suficiente.
Sí contemplan los jueces germanos la imputación por
corrupción o malversación de fondos públicos y en base a ella estudian la
entrega del fugado a España. No obstante, la extradición sólo por este delito
complicaría sustancialmente la acción del Tribunal Supremo en relación con los
otros acusados que se encuentran presos o, como Puigdemont, huidos, en Bélgica
y Suiza.
Es por ello que el Gobierno parece anticipar ya la
posibilidad de que el magistrado Pablo Llarena proceda
a retirar la euroorden cursada contra Puigdemont. En definitiva: es preferible
un ex president fugado, obligado a vivir errante lejos de Cataluña a costa de
amigos y benefactores, que un simple preso -en Estremera o Soto del Real-
condenado por malversación que al final se va de rositas de su culpa más grave:
haber intentado torpedear la línea de flotación de la Constitución, es decir,
el principio de soberanía nacional y la unidad del Estado.
El Gobierno también añadió ayer, aunque tras lo
anterior, quizá sobraba, el consabido "respeto" a las decisiones
judiciales "gusten o no". Y es evidente que en este caso no gustan.
COMENTARIO: Me parece genial que Llarena retire la
euroorden y que ese payaso de Puchi se quede vagando por Europa sin poder venir
a España. Es inadmisible que nos lo traigan y no podamos juzgarlo según las
leyes españolas. Radicales, ya podéis ir rascándoos el bolsillo para que
vuestro Führer siga viviendo del cuento y de la caridad por Europa.LA RECORTA…


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