CARLOTA CHIARRONI 16.03.2018: Mame Mbaye llevaba 13
años en Madrid. Graves disturbios en el barrio madrileño tras la muerte de un
mantero. Varios policías golpean en la cabeza a una persona en los disturbios. Vecinos
del número 12 de la Calle del Oso, situada en el madrileño barrio de Lavapiés,
no hablan de otra cosa en el portal. La muerte de un mantero senegalés de 34
años es el trágico tema del día. Falleció el jueves de un paro cardiaco a tan
solo dos números de distancia, donde este viernes sus amigos han improvisado un
pequeño altar en su memoria. "Descanse en paz, Mame Mbayi Mdiaye. Que
todos los seres de la tierra sean felices. Paz", se puede leer en uno de
los mensajes que acompañan las flores y las velas sobre el suelo empedrado.
Cómo murió sigue siendo la gran incógnita. Dos versiones antagónicas defienden
hechos completamente diferentes: sus compañeros denuncian que falleció cuando
huía de una redada policial contra la venta ambulante, mientras que los vecinos
cuentan otra historia de lo que ocurrió ese fatídico jueves 15 de marzo.
"Le dio un ataque epiléptico. Iba andando con otro chico, y unos policías
que estaban al lado del colegio se acercaron para ayudarle. Estuvieron mucho
tiempo con él intentando reanimarle", relata a este medio una mujer sin
querer que trascienda su identidad. "Lo que se está contando no es verdad.
Es muy triste". El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, mantiene que los
policías no perseguían al hombre. Por esa calle madrileña pasea también
Galasse, un joven senegalés que viste unas plumas azul oscuro. Él era, según
cuenta, uno de los que acompañaba a Mame Mbayi en su primera mañana en la
puerta del Sol ("solía ir por las tardes") hasta que la policía
apareció y el grupo entero tuvo que echar a correr. "Hay policías buenos,
que te dicen que te vayas y se quedan con tus cosas, y luego están los malos.
Ese día nos persiguieron en moto y corrimos". La huida comenzó en Sol y en
esa carrera, ya a la altura de Lavapiés, le perdió la pista.
Para él, al igual que para el resto de amigos que se acercaron posteriormente
al lugar, la policía no actuó correctamente. La falta de información e incluso
la información tergiversada no hicieron más que caldear el ambiente de los que
se acercaban a la calle en la que Mame Mbayi se había desplomado en el suelo.
"Nos decían que estaba vivo, que estaba todo bien", explica otro
chico, Damekane. Ellos, sin embargo, se temían lo peor: la carpa del Samur solo
alimentaba sus sospechas. El cadáver estuvo casi tres horas en el lugar.
"Agitadores españoles y peligrosos" Los dueños de los bares y los
locales próximos se vieron obligados a echar el cierre antes de la hora
habitual. Sobre las 18.00 horas lo hizo el Bar Torrejón por la cantidad de
ciudadanos que se agolpaban en la puerta y por miedo a lo que pudiera suceder.
El vendedor de la esquina siguió sus pasos, al igual que el de la tienda de
cuero, situada en el mismo edificio de la vivienda de Mame Mbayi. "Cerré
dos horas y media antes porque el ambiente estaba muy caldeado. La policía no
decía que estaba muerto y no tranquilizaban. Pero qué culpa tendrán las bicis,
los cajeros...", se pregunta. Ana Marín iba a por su hijo cuando
ocurrieron los hechos, que describe como una auténtica "batalla
campal" pasadas las 21.00 horas. Contenedores quemados, barricadas en las
calles, el sonido de las pelotas de goma a causa de las cargas policiales...
"Es la primera vez que pasa algo así, yo tuve miedo", dice. El temor
de Betsy, una vecina bajita y de voz amable, es otro: teme que el ambiente del
que ha sido su barrio durante décadas se transforme en hostil. "Es un
sitio maravilloso, que se ha mantenido al margen del racismo todo este tiempo.
Lo que ha pasado es trágico no solo por la muerte del chico, sino porque esto
puede dinamitar la convivencia". Testigo de los incidentes, tiene claro
que unas personas que "no son del barrio" azuzaron a los jóvenes
manteros para que "se enfrentaran a la policía" y terminara en
disturbios. "Vi agitadores muy peligrosos. Eran españoles y unos
provocadores porque los africanos son los primeros respetuosos. Hubo gente que
se aprovechó de la situación". Esa idea la suscribe Cheikh Ndiaye,
presidente de la Asociación de los inmigrantes senegaleses en España: "No
somos los senegaleses los que hemos roto los bancos. Queremos justicia por lo
que pasó". Las reyertas culminaron con sucursales bancarias rotas, paradas
de autobús arrancadas y bicis reducidas a cenizas, plástico y humo. Seis
personas de nacionalidad española, de acuerdo con la Jefatura Superior de
Policía, han sido detenidas por los altercados en los que resultados heridas 20
—de ellos, 16 eran policías—. "Mame Mbayi era una buena
persona" Este ambiente de violencia y tensión no comulga, sin embargo, con
la personalidad del fallecido. Quienes le conocían destacan de él su semblante
sonriente, su personalidad pacífica y divertida. Era, ante todo y según
cuentan, una "buena persona". Damekane vivió junto a él y otras siete
personas más en el número 42 de la calle Mesón de Paredes hasta hace un año, de
ahí que le considere casi como parte de su familia. Recuerda de su
"hermano" que llegó en 2006 a España en patera, que trabajaba en la
venta ambulante para poder enviar dinero a su familia y que disfrutaba rezando y
corriendo en su tiempo libre. "Si hoy no estuviera muerto habríamos ido a
rezar, como todos los viernes". Hoy, el barrio amanece triste, con su
ausencia en primer plano. Las velas y el altar improvisado son solo un gesto
para que el recuerdo del que fue su amigo durante más de 10 años no caiga en el
olvido.
COMENTARIO: Fueron los Estos esbirros pode mitas:
el brazo callejero de los votantes de extrema izquierda. Muchos de ellos son
unos burgueses con pendientes y cresta que viven de okupas, pero tienen en el
banco dinerito. Aprovechan cualquier ocasión para quemar contenedores porque
creen que así acabarán con el Capitalismo y con Felipe VI.LA RECORTA…


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