VÍCTOR
MONDELO. GERMÁN GONZÁLEZ. Barcelona. 7 MAR. 2018: La
investidura de Jordi Sánchez continúa
avanzando hacia el fracaso. Y ya no por el posible veto judicial a su elección
-que también- sino porque ERC y Junts per Catalunya evidencian estar a años luz
de las exigencias de la CUP para ungir al relevo de Carles
Puigdemont. Los antisistema ratificaron
ayer su veto a la elección del ex presidente de la ANC después
de que Roger Torrent convocase oficialmente la sesión de investidura para el
próximo lunes 12. La presión del presidente del Parlament no surtió efecto y la
portavoz de los radicales, Maria Sirvent, se atrevió incluso a acusar al
republicano de haber cometido una «imprudencia» al fijar fecha para el pleno
sin que Sànchez cuente con los apoyos suficientes para convertirse en el
próximo presidente de la Generalitat. La CUP considera que ERC y Junts per
Catalunya siguen anclados en el «autonomismo» después de autoproclamar la
república catalana el pasado 27 de octubre, ven «muy difícil» cambiar de
opinión antes del pleno de investidura y, para siquiera sopesarlo, insisten en
una petición nítida: Que los dos grandes partidos independentistas prueben que
están dispuestos a «desobedecer» a la Justicia. Pero, lejos de atender sus
peticiones, Junts per Catalunya demostró ayer que no está dispuesta a
desobedecer al Tribunal Constitucional. Así lo reveló el propio Sànchez en el
escrito dirigido al Tribunal Supremo para solicitar permiso para acudir al
pleno de investidura. El candidato a la Presidencia de la Generalitat garantiza
al juez «voluntad de
respetar las decisiones del Tribunal Constitucional, aunque no
comparta su contenido». Y aclara que esa postura «no es sólo personal, sino de
todo su grupo parlamentario», es decir de Junts per Catalunya. Sànchez ahonda
en su promesa y recuerda que la decisión de Carles Puigdemont de retirar su
candidatura «ha sucedido tras el correspondiente pronunciamento cautelar del
Tribunal Constitucional». «Si realmente mi voluntad y la de los restantes
miembros de mi candidatura hubiera sido la de rebelarse violentamente es
evidente que en ningún caso se hubiera optado por concurrir a las elecciones o
presentar un candidato alternativo al señor Puigdemont a la Presidencia del
Gobierno autonómico», insiste el presidente de la ANC,
aclarando que la revuelta que exige la CUP no entra en sus planes y que,
efectivamente, aspira a presidir un Ejecutivo «autonómico», no una república
independiente como piden los antisistema. Junts per Catalunya parece más
centrada en profundizar en el choque con el Estado que en lograr los apoyos
para investir a su presidenciable. Así se desprende de los movimientos que
realizó ayer. La lista de Puigdemont y Sànchez se limitó a anunciar que se
querellará contra el magistrado del Supremo, Pablo Llarena, si no concede la
libertad a su candidato para acudir al pleno de investidura.
Por su parte, Torrent únicamente
encargó el enésimo informe a sus servicios jurídicos, en esta ocasión para
conocer si el Parlament puede sumarse como institución a la petición de Sànchez
para ser excarcelado. El presidente de la Cámara catalana deja claro, así, que
sólo está dispuesto a seguir los cauces legales para conseguir la investidura
del candidato que propuso formalmente el lunes, pero en ningún caso a
contravenir frontalmente las resoluciones del TC.
La CUP sugirió a Torrent una senda muy distinta. Los
antisitema reclamaron al presidente del Parlament que permita el voto a
distancia de Puigdemont y Toni Comín desde Bélgica, a pesar de que el
Constitucional prohibió explícitamente esa maniobra y de que los letrados de la
Cámara catalana también alertaron de su inconstitucionalidad.
COMENTARIO: Estos independentistas, golpistas,
secesionistas son todo un espectáculo, pero para llorar. Después de armar el
lío con el butifarrendum del 1-O y proclamar la creación de la república
"bolivariana· de Cataluña, desobedecer al tribunal constitucional, provocar
movilizaciones a través de la CUP, la ANC, el Ómnium cultural , y todos los
medios de comunicación propios y subvencionados, utilizar las "embajadas·
para realizar propaganda en los medios de comunicación extranjeros con un uso
de fondos públicos que huele a malversación que apesta, de proclamar que ni un "Pas
enrrere" y otras baladronadas y chulerías en claro desafío al estado de
derecho, de hablar de golpe de estado por la aplicación del 155, ellos, que son
los golpistas, ahora quieren que les creamos en su papel de corderitos sumisos
y observadores de la ley, y claro la CUP se ha quedado sin fiesta y han pillado
un cabreo de no te menees. Menudo espectáculo bochornoso y denigrante.LA RECORTA…
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