PABLO R.
SUANZES. Corresponsal. Bruselas. 21 FEB. 2018:
La
española Clara Martínez Alberola se
convertirá el próximo uno de marzo en la jefa de gabinete de Jean-Claude
Juncker, el puesto técnico más influyente de la Comisión Europea.
Es la primera vez una mujer (y un español) asciende al todopoderoso cargo, el
engranaje clave para el funcionamiento del Ejecutivo y aún más con el diseño
actual de Juncker. Martínez, hasta ahora número
tres, da un paso al frente con el nombramiento de Martin Selmayr, hasta ahora chief of staffal puesto de
secretario general de la Comisión,
el más alto de la administración.
Así lo ha anunciado este mediodía el propio
presidente. Sobre el papel es simplemente una reorganización interna, pero dado
el perfil de los afectados va mucho más allá. El 1 de marzo se jubila el actual
secretario general, Alexander Italianer.
Nombrar a Selmayr, la figura más poderosa, temida y controvertida como su
sucesor no dejará a nadie indiferente.
Todo el mundo en Bruselas sabe que Selmayr, el perro
de presa de Juncker, es una de las personas más capaces, eficientes e
inteligentes de la burbuja europea. También una de las más detestadas por su
agresividad, formas y su acceso absoluto a Juncker. Es el que lleva el día a
día, el que pone firmes a los comisarios, a los que asusta también. Es quien
está detrás de cada gran decisión y estrategia. Cualquier analogía no hace
justicia a su influencia y ascendente.
¿Por qué Juncker lo cambia de puesto entonces? Al
nombrarlo secretario general lo blinda de cara al futuro. En mayo de 2019 habrá
nuevas elecciones y a final del ejercicio habrá un nuevo presidente de la
Comisión. El futuro de Selmayr, demasiado fuerte y demasiado radiactivo para la
mayoría de los cargos, era cuestión prioritaria. Y tras la decisión de
Italianier de jubilarse enseguida ("una decisión respetable y
respetada"), Juncker ha visto claro el camino. "Lo conozco desde hace
25 años a Italianer, que es holandés pese a su nombre. Ha tenido un recorrido
europeo muy respetable", ha dicho el presidente esta mañana.
De esta forma Selmayr no sólo ocupa "la cabeza de
la administración", y puede seguir teniendo un papel esencial, sino que se
asegura poder seguir haciéndolo en el futuro, pues los secretarios pueden
sobrevivir a los fines de legislatura. "He estudiado en detalle el
comportamiento de mis predecesores, Sullivan pasó de jefe
de gabinete a secretario general con Prodi.
Hay un precedente", ha explicado el luxemburgués, consciente de que su
decisión tendrá repercusión en todas las capitales. De hecho, sólo se metió la
sucesión de cargos en la agenda del colegio de comisarios para evitar filtraciones.
"Selmayr es alguien que conoce bien la casa y
tiene ramificaciones por toda Europa.
Tiene todas las cualidades y no habrá ruptura. Si hubiera elegido a otro
habríamos perdido meses de transición y así se asegura el funcionamiento",
ha dicho del alemán. "Clara es española y europea, jefa de gabinete
adjunta hasta hoy. He querido nombrarla, y el Colegio lo ha apoyado, porque he
observado en estos años que conoce como nadie los asuntos comunitarios. Estoy
orgulloso de poder anunciarlo. Ha habido 19 jefes de gabinete en la Comisión y
es la primera vez que una mujer en esta función y me alegra que haya
aceptado".
Para España, y apenas días después de la confirmación
de que Luis de
Guindos será el candidato a la vicepresidencia del BCE, es un paso importante.
No es un éxito diplomático, pues ella ya era la segunda del propio Selmayr y es
un ascenso por méritos propios. Pero aun así, alguien que estos años ha jugado
un papel clave (sobre todo en la gestión de la crisis catalana y la reacción de
Juncker) y que tendrá la llave para acceder directamente al
presidente.
Hace justo dos años, el presidente del Gobierno en
funciones impuso, de forma completamente inesperada, la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a
Selmayr y la cruz de Isabel la Católica a
Clara Martínez.
COMENTARIO: Sin menoscabo de su valía, lo que me suena mal es lo
de las medallitas. «El funcionario no podrá aceptar de un gobierno ni de
ninguna fuente ajena a la institución a la que pertenece, sin autorización de
la autoridad facultada para proceder a los nombramientos, ninguna distinción
honorífica, condecoración, merced, donativo o remuneración, sea cual fuere su
naturaleza, salvo por razón de servicios prestados antes de su nombramiento o
durante el transcurso de la excedencia especial por servicio militar o nacional,
y solo por causa de tales servicios.» LA RECORTA…


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