El principal precedente de una condena por maltrato
animal en España ocurrió en 2016 en Alicante, cuando una
persona fue condenada a 15 meses de prisión por la suma de cuatro delitos de
este tipo, después de haber quemado con ácido a cuatro gatos recién nacidos. La
diferencia es que la sentencia en el actual caso de Cáceres puede acarrear el
ingreso en prisión, lo que convertiría al condenado en la primera persona
encarcelada por maltrato animal en España.
El propietario de los équidos ha recibido una pena de
ocho meses de prisión por cada uno de los tres delitos de «maltrato animal
agraviado» que el tribunal considera que ha cometido. Por cada uno de los otros
siete, calificados en la sentencia como «maltrato animal» a secas, ha recibido
seis meses de prisión. En total, cinco años y medio de cárcel. Además, ha sido
condenado a casi 15 años de inhabilitación para la tenencia y explotación de
animales.
El condenado cometió 10 delitos de maltrato, tres de
ellos de forma agravada
«Es muy probable que entre en prisión, ya que la suma
de los años en su condena supera los 24 meses [el máximo tolerado para poder
salir libre bajo fianza]», declara a EL MUNDO la abogada de El Refugio del Burrito, una ONG
dedicada a la protección de équidos y a quien el propietario deberá de
indemnizar con 7.578 euros por los gastos generados de los servicios
veterinarios y de acogida de los animales.
«Un burro hembra castaña con numerosas escoriaciones
por todo su cuerpo, especialmente en caderas y extremidades, con una herida de
30x30 en la parte derecha del cuello, que evidenciaba una falta absoluta de
asistencia médica y de cuidados de la herida, con un cuadro neurológico muy
acentuado por incoordinación severa que le dificultaba para incorporarse y le
causaba abrasiones por caídas, que no había recibido ningún tipo de tratamiento
facultativo de choque, por lo que se procedió a su sacrificio...», recoge el
parte veterinario sobre uno los animales incautados. En otras descripciones no
faltan condiciones famélicas, malformaciones por sobreexplotación, heridas mal
cuidadas, parásitos y demás condiciones propias del abandono y el maltrato.
Los animales no tenían chip y estaban
"esqueléticos" y con "grandes heridas"
El último de los animales afectados, un caballo, no
pudo ser transportado al Refugio del Burrito, ya que había fallecido 24 horas
antes de su llegada «debido a las condiciones deplorables» en las que se
encontraba.
La abogada explica que está a la espera de que el
juzgado practique la liquidación de condena en fase de ejecución para
determinar si el acusado entrará en prisión efectiva.
Aunque el Código Penal castiga
con hasta un año de prisión el maltrato animal, el caso de Cáceres no es sin
embargo único. Con pezuñas largas como esquís. Sin agua, sin comida y dejada a
su suerte en una parcela privada. Así fue como El Refugio del Burrito encontró
el 3 de enero a Catalina, una
burra blanca de 17 años en extrema situación de abandono. «Uno de los tantos
cuidados que necesitan los équidos es el de los cascos. Si no se les cortan
periódicamente, éstos crecen. Por lo tanto el riego sanguíneo no llega al hueso
y éste se necrosa causando muchísimo dolor al animal», explica Verónica Sánchez, directora de
El Refugio del Burrito.
Fue una vecina de la localidad de Berja (Almería)
quien dio aviso a las asociaciones locales de protección animal sobre este
caso. Dos días después, un veterinario evaluó e hizo unas radiografías a este
équido para saber el nivel de daño que presentaban sus patas, debido a la
pésima apariencia de sus cascos, pero el diagnóstico no resultó en absoluto
esperanzador. «El hueso podal estaba destruido. El daño ya era irreversible y
los dolores muy fuertes. No se podía hacer nada más», añade Sánchez. El 8 de
enero fue sacrificada.
Catalina llevaba un
microchip de registro y eso permitirá identificar al responsable de esta
situación, quien tendrá que responder ante la justicia por maltrato animal.
El pasado 3 de enero, la Policía realizó una
redada en Badajoz para
incautarse de cinco caballos y una mula que se encontraban en condiciones
famélicas en manos de un grupo de portugueses dedicados al tráfico ilegal de
animales. «Vienen de Portugal y trapichean
con équidos en Extremadura.
Y cada año es lo mismo», relata Carlos Rosa,
un veterinario que dirige la clínica que se ha hecho cargo de los animales, que
en la foto superior aparecen en manos de los traficantes. El mismo día 3 de
enero, la asociación El Refugio del Burrito acogió a una burra que tenía
severas heridas -foto de la radiografía- y que tuvo que ser sacrificada.
COMENTARIO: Me parece
muy acertada la condena y que la cumpla para ejemplo de esos salvajes que
maltratan a los animales y que los mortales que presenciamos esas formas de
actuar debemos de denunciar. No hay derecho que un animal tenga que sufrir
grandes dolores por sus dolencias se les obligue a seguir trabajando para esos
depredadores sin escrúpulos. Si tenemos un animal debemos de cuidarlos para que
su vida sea lo mejor posible y que forma parte de nuestras obligaciones o
entregarlos en un refugio si no los queremos antes de que sufran. Un animal
vivo es tan mamífero como cualquiera de los mortales que pululan por el mundo.LA RECORTA…


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