"Aprender el idioma es sólo el primer paso para
convertirse en español", arranca el reportaje, más opinativo que basado en
la realidad, como podrá usted comprobar en las líneas siguientes. "Ponerse
moreno y saber separar tapas y pintxos son los pasos dos y tres, pero todavía
queda un largo camino que andar antes de poder considerarse algo más que un
guiri". Pero tranquilos todos, que el
redactor ofrece algún "atajo". Y no tienen
desperdicio.
"Para empezar, olvide las nociones
anglosajonas de buena educación, discreción y decoro", la primera en la frente, "ser
español significa entrar en un bar, besar y abrazar a completos desconocidos,
gritar 'oiga' al camarero y tirar todo lo que no puedas comer o beber al suelo.
Excepto los vasos. Eso es demasiado". Por si no había quedado claro que
los españoles somos unos maleducados gritones y unos cochinos de narices, el
periodista agrega: "Pero sí que puedes tirar al suelo el por favor y el
gracias. No hacen falta". Chimpún.
Mención especial hace el artículo de The Times al papel de la mujer
en la sociedad española. El del hombre parece resuelto con una foto silueteada
de un torero descamisado y de pelo en pecho. Un look de a diario, digamos. Pues
bien, si es usted mujer y quiere ser española, según
Chris Haslam, tiene que llevar abanico, "es una
herramienta, no un souvenir".
Gracias por la aclaración. "Independientemente del género", sigue
describiendo, como verá, con mucho acierto, "trate de desarrollar esa
habilidad misteriosa tan española de saber dónde está lo guay. No lo guay en
plan hipster. El ambiente".
Y de la pinta a la forma de hablar, no cesa el traje
que nos hace el amigo Haslam: "Hablado -o mejor dicho,
gritado- español está granado de obscenidades de una inventiva y conciencia
anatómica alucinantes, no importa con quién se hable".
Pone un ejemplo que supuestamente escuchó en Salamanca de boca de un profesor a
sus alumnos, y que mejor no reproduciremos. Ah, por cierto, que también somos
impuntuales. Según este periodista británico, para un español llegar 30 minutos
tarde es "demasiado pronto y un poco maleducado".
En cuanto a nuestras costumbres gastronómicas,
además de describir el típico desayuno español: "tostada, sobrasada y
cortado" -¿quién no se hincha a sobrasada todas las mañanas?- y de
advertir que aquí, de mantequilla, nada, aquí aceite de oliva, Haslam ha observado
que en nuestro país a las 11 se nos cae el boli y
nos vamos al bar a tomar una caña y un sandwich. Y oiga, que
nos lo tomamos muy en serio, nos dura ese descanso hasta la hora de comer, las
dos de la tarde, dice él. A esa hora, nos metemos entre pecho y espalda un
"menú del día de tres platos" que nos lleva entre dos y tres horas.
¿Y después? Adivine... Sí, no podía faltar la siesta. Y después, tapas.
A un buen español no le puede faltar tampoco la
capacidad innata para reconocer a los británicos. Sí, esa visión antropológica
del redactor jefe del Times también
llega al autoanálisis. Ve a sus compatriotas como esos seres que entran a un
bar y alucinan al encontrar mesa. Pero todo tiene una explicación: "Los
españoles pasan de las mesas". "Las tapas se comen en la barra", explica,
"mientras se grita al camarero y se tira todo al suelo". Y un
apunte: "Excepto los vasos. Recuerde".
Tras la ceremonia de las tapas, el buen español vuelve
a casa para ver la tele. Haslam recomienda Got
Talent España y Sábado Deluxe.
"Seguramente también los pongan en la tele del bar, pero con todos esos
gritos, no escucharía nada". Gracias, Chris, por tus sabios consejos.
Según The Times, en España se cena a las
22 y de primero se toma cerveza o vino tinto congelado, pero la clave es
comerse todo lo que le pongan a uno en el plato: "Los países que han sufrido hambrunas son
bastante maniáticos".
Lo último son ya los consejos definitivos, para
convertirse en un español pro: "No se
pase con las propinas (aquí no se estila), sea ambivalente respecto a los toros
y, para terminar, lleve siempre su teléfono al baño". ¿Y
esto último?, se preguntará. Pues evidentemente, para comprobar los mensajes de
su amante secreta, para empezar, y para seguir porque "los sensores de luz
de todos los baños españoles están programados para durar dos segundos".
Esperamos que haya tomado buena nota de esta guía de Chris Haslam. Está
preparadísimo para obtener la nacionalidad, ¿no le parece?
COMENTARIO: Bueno, si de tópicos se trata vaya usted
a Londres. La comida normalmente es la que en el resto de Europa se da a los
cerdos. El británico es muy chic, toma pastas a las cinco con un té que sabe
hecho con un calcetín sudado de filtro. Después de ir a la oficina de ayuda
social y recoger el cheque semanal de ayuda al que no hace nada vaya a un pub a
beber cerveza hasta caer de culo. A las diez en casa y a molestar a la mujer,
que para eso tienen los ratios de violencia doméstica más altos de Europa.LA RECORTA…


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