El último de estos fenómenos fue el terremoto
de magnitud 7,9 en la escala Richter con epicentro a 250 kilómetros de la costa
de Alaska, que desencadenó la emisión de una alerta por tsunami que fue
cancelada horas más tarde. "Fue muy largo, y fue aumentando lentamente.
Espeluznante, más que nada. Definitivamente, el más largo, y yo nací
aquí", relató a la CNN Heather Rand, que se encontraba a 580 kilómetros al
norte del origen del temblor.
Horas antes, otro potente seísmo de magnitud 6,4 había
sacudido Indonesia, provocando
escenas de pánico en su capital, Yakarta, donde decenas de viviendas y oficinas
fueron evacuadas. "Parecía como si una roca gigante hubiera caído en el
pasillo o justo afuera del edificio", aseguró a los medios locales Marcoen
Stoop, un empresario belga. "Luego, el edificio comenzó a tambalearse y el
balanceo aumentó durante al menos un minuto". Como resultado, seis
estudiantes de una escuela de secundaria de la provincia de Java Occidental
resultaron gravemente heridos después de que los azulejos del techo cayeran sobre
ellos, informó el portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de
Indonesia, Sutpo Purwo Nugroho, que señaló que otros dos estaban levemente
heridos.
Peor suerte corrió uno de los soldados que entrenaba
con sus compañeros en los alrededores de la ciudad de Kusatsu, en el centro
de Japón. Allí, la erupción del
monte Shirane entorno a las 10 de la mañana (hora local)
provocó una avalancha de nieve y rocas que atrapó al grupo de las Fuerzas de
Autodefensa con el que se ejercitaba, causándole la muerte e hiriendo a sus
otros cinco compañeros.
Además,
el desprendimiento también afectó a una estación de
esquí cercana. "Hubo una explosión frente a mí. Después
las pistas quedaroncompletamente negras", relató una mujer que
estaba practicando snowboard a los medios nipones. Otro esquiador que vio la
erupción contó que los cristales de las cabinas del teleférico se rompieron en
pedazos y que pronto se cubrieron de cenizas. Al menos diez personas resultaron
allí heridas, cinco de ellas de gravedad. Al poco, las autoridades elevaron el
nivel de alerta de uno a tres (en una escala de cinco), lo que supone que nadie
puede acercarse al volcán, y aconsejaron a la población que se prepare para una
posible evacuación.
Japón es uno de los puntos calientes del temido Anillo
de Fuego, donde varios volcanes más amenazan con entrar en erupción. El primero
en dar la voz de alarma fue el monte
Agung, en Bali (Indonesia), que el septiembre pasado registró un
incremento de su actividad y provocó el cierre del aeropuerto y la evacuación
total en un radio de diez kilómetros.
Cerca de allí, en Papúa
Nueva Guinea, la isla-volcán Kadovar dio el primer susto el
pasado 5 de enero y repitió este domingo con mayor fuerza, aunque los expertos
no son capaces de avanzar cuándo se producirá -si es que lo hace- una gran
erupción. Mientras, en Filipinas, se
espera que el volcán Mayon, que ha estado muy activo últimamente,
protagonice una potente explosión en los próximos días, aunque sin que provoque
una tragedia como la que en 1814 mató a 1.200 personas.
COMENTARIO: Al
concentrarlo lo que estamos haciendo es concentrar la energía que antes estaba
distribuida homogéneamente en un volumen grande del planeta. Esa concentración
es peligrosísima, porque la radiación genera grandes cantidades de energía que
acaban emitiéndose instantáneamente por culpa del confinamiento rocoso. Mire
las erupciones volcánicas, sin más.LA RECORTA…


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