FEDERICO RIVAS MOLINA.
Buenos Aires 6 DIC 2017: La llamada más
extensa duró más de 13 minutos y los más breves 60 segundos. El listado fue
enviado por Tesacom, auditora de las comunicaciones de líneas satelitales
Iridium, a la Armada apenas se supo de la desaparición del buque, el 17 de noviembre pasado. El portavoz
de la Armada, Enrique Balbi, reconoció hoy la existencia del listado, pero le
restó importancia. “Recibimos esa planilla, que corrobora las llamadas tanto de
telefonía como de datos. Son las primeras llamadas que hizo el comandante de la
unidad informando de la falla y este cortocircuito y principio de incendio,
humo sin llama".
Casi dos semanas después de la desaparición del ARA San Juan se filtró a la prensa el parte escrito en
que el comandante del Buque, Pedro Fernández, envió a tierra con el reporte
escrito de un incidente mecánico a bordo. “Ingreso de agua de mar por sistema
de ventilación al tanque de baterías N°3 ocasionó cortocircuito y principio de
incendio en el balcón de barras de baterías. Baterías de proa fuera de
servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin
novedades de personal mantendré informado", dice el mensaje, emitido a las
8.42 de aquel día, casi una hora y media después de la última comunicación
telefónica satelital. Ni el comandante ni sus superiores en tierra consideraron
que la avería fuese grave. Fernández recibió entonces la orden de abandonar sus
tareas de rastrillaje de pesca ilegal y puso rumbo directo a su puerto de
arribo, en Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires. Dos
horas y diez minutos después de aquella comunicación escrita, tres sensores de
la Organización de Control de Pruebas Nucleares (CTBTO) registraron un
"evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear", es decir,
una explosión. La confirmación de ese “evento” sumió en la desesperación
a las familias de los 44 tripulantes del ARA San Juan, que
desde entonces perdieron toda esperanza de encontrarlos con vida. El lunes, el
ministro de Defensa, Oscar Aguad, reconoció por primera vez que los tripulantes están muertos, aunque ya había ordenado la
suspensión de las tareas de rescate.
Los trabajos en alta mar se reducen ahora a dar con el
casco del buque, sin la esperanza de encontrar vida en él. La última novedad ha
sido el hallazgo de un “indicio” a 650 metros de profundidad, esto es un
registro en los sonares compatibles con un gran objeto apoyado en el lecho del
océano. Indicios similares dieron, hasta ahora, siempre negativos.
COMENTARIO: Debería arriesgarse a poner hombres en un submarino el
país que tenga condiciones económicas de mantener equipos modernos y seguros.
En las condiciones que trabajan esos soldados, están jugando con sus vidas.
Habla bien del valor de esos soldados y mal de la falta de responsabilidad de
los mandos, que para no ser menos que Chile o lo mismo que Bolivia, mandan a
hombres valientes a encontrar la muerte a miles de metros bajo el mar.LA RECORTA…


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