Esa es la cantidad que la Administración pagará
a Tragsa para limpiar definitivamente (al menos en la teoría) el
embalse de Flix (Tarragona), uno de los grandes símbolos del caso, y
al que la trama llegó a planear, como en su momento publicó este diario, tirar
ácido clorhídrico para ocultar el
apaño investigado de sobornos a cambio de contratos públicos:
"Vaciar una cuba y a tomar por culo", valoraba uno de los imputados
en la causa, Pablo Martín, según los pinchazos.
En paralelo,
precisamente hoy, además, se celebra en Madrid el juicio
por el despido de la técnico que se negó
a participar en los hechos, Azahara Peralta, despedida tras
rechazar colaborar en lo investigado ahora por la Audiencia Nacional y la Guardia Civil.
FCC, quien habría sobornado a la cúpula de Acuamed a
cambio de una extensión del contrato por 45 millones, dio por descontaminado
Flix en 2015, como lo dio la propia empresa pública incluso después de que
estallara el escándalo y sus responsables fueran detenidos por orden del
juez Eloy Velasco. Posteriormente, sin embargo, Acuamed reculó y admitió
que quedan todavía 80.000 toneladas de lodos tóxicos en el fondo del embalse,
en el río Ebro -cuyo origen son los vertidos durante décadas de una planta
química de Ercros en el lugar-.
Con el tiempo, se especula con la posibilidad de que
lleguen a 120.000 las toneladas de tóxicos que descansan en el lecho del río,
con un peligro más flotando en el aire: los técnicos no se ponen de acuerdo
sobre si las planchas, estacas y protecciones que separan el embalse del curso
fluvial aguantarán por mucho más tiempo.
FCC se niega a que Tragsa entre en Flix
La ministra del ramo, Isabel García
Tejerina -quien ha permanecido en el cargo antes y después de
la explosión del Caso Acuamed-, tuvo que admitir posteriormente en el
Senado que en efecto aún quedaban lodos por retirar, y se anunció que sería
Tragsa quien se encargaría de ello. Ahora emerge el coste de la operación,
según ha publicado Acuamed en su propia web: 44 millones de euros, más 10 de
IVA, costará sacar los lodos que aún quedan bajo las aguas del río en el lugar.
La situación actual, no obstante, presenta una
particularidad más: FCC, según ha podido saber este diario, se ha negado a
facilitar la entrada de los trabajadores de Tragsa al recinto y ha enviado un
requerimiento a Acuamed para que detenga los trabajos. El motivo: las dos
compañías, pública y privada, esperan el resultado de un arbitraje que decida
si queda contaminación o no, y en cualquier caso el contrato entre ambas no
está resuelto. Es decir: Acuamed ha firmado con Tragsa un contrato que
colisiona con otro aún vigente con FCC, según documentos a los que ha tenido
acceso este diario.
Compensación de contratos y mordidas
La presunta corrupción en torno a Flix es para la comarca
una pesadilla para la que habrá incluso que volver a montar plantas de
descontaminación ya desmanteladas, en un bucle aparentemente interminable. En
Flix, la trama Acuamed planeó una ampliación del contrato de descontaminación
del embalse de 36 millones de euros en favor de la constructora FCC, en
principio, se investiga, para compensar a la compañía por otros contratos que
habrían sido amañados a cambio de mordidas presuntamente cobradas por rectores
de la empresa pública como su propio director general, Arcadio Mateo, y su
lugarteniente, Gabriela Mañueco.
La inacabable obra trata de limpiar el pantano de
Flix, en el que, durante más de un siglo, la empresa Ercros llegó a descargar
casi un millón de toneladas de lodos contaminantes. Según afirmó el Ministerio
de Agricultura en su día, los residuos llegaban a amenazar el cauce del
Ebro hasta su propia desembocadura.
El objetivo final de la obra, la mayor de la Historia
de España en su envergadura, era mejorar la calidad del agua en un área que
abastece a algo más de un millón de personas, y que riega 50.000 hectáreas de
terreno. Especial importancia se le daba cuando se iniciaron las obras a que el
acuífero "resulta imprescindible para mantener el equilibrio de la flora y
la fauna del Parque Natural del Delta del Ebro". Años después, Flix
sigue siendo un punto negro medioambiental para Tarragona.
COMENTARIO: ¡DIGERAMOS QUE ES COMO EL CHOCOLATE para
EL LORO! Es una cantidad ínfima, una astilla, si lo consideramos en el contexto
de los apaños, el monto total de las golferías que venimos sufriendo en tantos
años de democracia...Porque, antes de eso, era una clase dirigente, pero después
de 1975 se ha democratizado el saqueo hasta resultar vomitivo... ¿O quizás no? LA RECORTA…


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