«En concreto, hay tres traumatólogos, tres ginecólogas y
cuatro anestesistas que se están planteando su situación laboral en
Menorca por el tema del catalán», confirma Claudio Triay, responsable del
Sindicato Médico, lo que dejará algunos servicios con un tercio de los puestos
vacío y generará problemas para cubrir las guardias y realizar las
intervenciones quirúrgicas.
Actualmente el hospital público de Menorca cuenta
con una plantilla de nueve traumatólogos, nueve ginecólogos y 12
anestesistas.«Que falte un tercio del servicio supone un agujero»,
recalca Triay, sobre todo, teniendo en cuenta que son especialidades
deficitarias y que en Menorca «hemos pasado travesías en el desierto con épocas
donde era complicadísimo captar profesionales y teníamos que fichar
a extracomunitarios», recuerda.
El sentimiento generalizado de estos médicos es que no
entienden que se les valore su profesión médica por un «mérito accesorio».
«Ellos dicen que entenderían que se les obligaran a saber inglés porque
la mayoría de publicaciones médicas está en este idioma y, además, en esta isla
hay mucha población inglesa que vienen a diario y nos tenemos que comunicar con
ellos», a diferencia del catalán, donde no ha ningún conflicto en las
consultas, afirma.
«Ellos entienden que en una región con dos idiomas
cooficiales debería ser suficiente entender uno de ellos y, si alguien sabe los
dos, que se le puntúe como un mérito», relata Triay, que aboga por
promocionar el catalán sin crear un conflicto con la lengua entre profesionales
ni poner en peligro la asistencia, puesto que ya es difícil encontrar
algunas categorías profesionales como anestesistas, pediatras o ginecólogos
en Menorca.
"La medida creará un efecto disuasorio"
Argumentan que imponer un requisito lingüístico para
trabajar en la sanidad creará un efecto disuasorio, dado que muchos
profesionales - «y muy buenos»- no vendrán a las Islas porque no saben catalán
y, además, «parte de los que estaban aquí, se irán». Además, al efecto
disuasorio del catalán se sumará otro problema dentro de unos años, avanza
Triay, «la jubilación de una tercera parte de la plantilla médica del
hospital».
Así las cosas, los médicos no ocultan su malestar por
la normativa, una «decisión tomada por un grupo con una representación limitada y
ajena a la gestión del IB-Salut», critica Triay en alusión a Més, el
partido nacionalista que gobierna con el PSIB en pacto de izquierdas,
con el apoyo externo de Podemos. Afirma que con esta medida, el Govern está
generando el efecto contrario del que busca y, «en vez de convertir el catalán
en un idioma de integración, va a generar un rechazo por imponerlo a la
fuerza».
COMENTARIO: Si Ud. Va a juicio, ¿quién le impide hablar en su
idioma? Se deja hablar hasta en los idiomas no cooficiales del Estado, lo único
que la sala proporciona un intérprete para traducir lo que Ud. Diga. Segundo,
los castellano hablantes que viven en las islas baleares no son forasteros,
aunque así quisiera tratarlos Ud. (con esa actitud ya demuestra lo racista que
es Ud. Creyéndose superior a otros y sólo porque habla catalán). A lo mejor,
los que no quieren hablar catalán (ni aprenderlo) es por el hartazgo y asco que
tienen a esos que se creen superiores sólo por hablar catalán. Maduren un poco
y salga de su burbuja.LA RECORTA…


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