Para el presidente de Aecoc, Javier Campo, el problema
catalán es uno de los riesgos que podría poner en peligro el crecimiento. "Puede
diluir los esfuerzos que hemos hecho para salir de la crisis", ha dicho el
dirigente de la asociación, que tiene su sede precisamente en Barcelona.
A su juicio, la cara visible del problema está siendo
la fuga de empresas de la región, pero "la caída del turismo (hoy
cifrada en un 20%) podría alcanzar el 30% o el 40%", ha alertado.
"Lo que debería preocuparnos es el impacto a medio plazo", ha dicho.
"El daño ya está hecho"
Ha asegurado tener constancia de que algunas
inversiones "se están parando y esto tendrá un impacto en el empleo y
en el consumo" que se verá en dos o tres trimestres. Cree que
"el daño ya está hecho" y que "en la medida en la que se dilate
el problema las inversiones se paralizarán o se perderán".
Campo criticó las presiones que los empresarios están
teniendo para que se posicionen ante el conflicto catalán. "Nadie nos
puede pedir que hagamos declaraciones, pero sí que tomemos decisiones con
rapidez y eficacia, que es lo que hemos hecho estas semanas", ha
añadido. La obligación de los empresarios "es desarrollar las compañías y
protegerlas de riesgos potenciales".
Aunque cree que "aún es prematuro"
cifrar el impacto del conflicto catalán en el consumo, ha reconocido que
"es evidente que éste se ha producido en las últimas semanas", con
los disturbios en las calles y las manifestaciones. El Ministerio de Economía
aseguraba esta semana que se ha producido una caída del 20% en las ventas en
las grandes superficies y del 11% en el pequeño comercio.
"Creadores de empleo"
El presidente de Mercadona, Juan Roig, no hizo
referencia al conflicto catalán en su presentación aunque sí compartió el
mensaje de que "los empresarios y los trabajadores son los únicos que
crean empleo y riqueza" en España.
"Donde hay empresas, hay empleo y donde hay
empleo hay riqueza", ha dicho el directivo valenciano, que ha advertido de
que "es más fácil hacer cambios cuando sabes dónde vas".
El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig,
ha señalado que la obligación de los gobiernos es "crear el mejor
entorno de estabilidad política y cohesión social" para que las empresas
del sector "tengan confianza para invertir y generar empleo".
Valencia es, de hecho, la ciudad elegida para
instalar susede por muchas de las compañías que en las últimas semanas han
decidido salir de Cataluña. La Caixa, por ejemplo, presentó el martes sus
resultados trimestrales por primera vez desde su sede en Valencia.
COMENTARIO: Si el boicot a productos que se fabrican, distribuyen
o gestionan en Cataluña se hace efectivo con virulencia, esos que ondean la
banderita estela. No sé qué, son los primeros que se secarán las lágrimas con
ella cuando pierdan sus ingresos, porque se creen que las ramas que están
agitando (frase made in Pujol) no les van a caer sobre ellos. Ilusos, serán los
primeros en comprobar que las empresas "pequeñitas" familiares, de a
pie de calle, son las primeras en caer, entre otras cosas porque no se pueden
ir (son cautivas del lugar) como las multinacionales que están orientadas al
comercio global no local, provincial u autonómico pero, sin embargo, estas
empresitas dependen directamente de su subsistencia de las grandes, que se han
ido o se irán. Y en este escenario, los funcionarios, muchos, se quedarán sin
su puesto porque no habrá ni dinero ni la actual economía o población que
gestionar. Es lo que diría "organismos sobredimensionados".
Independencia ¡con mi dinero, No gracias! LA RECORTA…


No hay comentarios:
Publicar un comentario