No es el único acto de apoyo que se llevará a cabo en
los próximos días pues desde este mismo jueves se han comenzado a colgar
carteles con el lema "Juana está en mi casa" en diferentes
establecimientos de la localidad. Un lema que también se está usando en
internet como hashtag.
El caso de Juana Rivas está ahí y genera controversia
en la localidad. Es frecuente escuchar en terrazas y plazas a varias personas
aludiendo y discutiendo sobre el tema. Caminando por el municipio, las
opiniones sobre el caso de Rivas se cuentan por decenas. La mayoría se muestra
favorable a la decisión que ha tomado Juana de marcharse con sus hijos sin
informar de su destino aunque no son pocos los que prefieren mostrarse
cautelosos ante las consecuencias que esa decisión le puede acarrear.
"Tenemos miedo de que ahora la situación se le
vuelva en contra", comenta una de las vecinas. Ella no es la única que se
muestra expectante ante lo que sucederá. Otros señalan que Juana quizá debería
haber entregado a sus hijos. Asumen que "si la Justicia ha dicho que los
tiene que devolver es que tiene que hacerlo".
"Cualquier madre hubiera hecho lo mismo"
Su entorno más cercano cierra filas en torno a Juana.
Mari Carmen se describe como una de sus amigas. Asegura que ha vivido de cerca
el calvario que padece esta granadina desde hace un año, según sus propias
palabras. "¿Le damos a un padre maltratador a dos hijos para que se conviertan
en otros maltratadores?", se pregunta. Para ella no hay duda de que
"cualquier madre hubiera hecho lo mismo" si le hubiesen obligado a
tener que entregar a sus hijos a un hombre condenado por maltrato.
"Sus hijos no quieren irse, lo manifiestan",
aclara Mari Carmen. A su vez explica lo que Juana ha vivido: "Confió en
él, tuvo su relación, tuvo su primer hijo y por lo que les pasa a muchas
mujeres, le creyó cuando él le decía que iba a cambiar y le dio otra
oportunidad que tuvo sus consecuencias". Además, añade que no quepa duda
de que "todo el entorno está con ella".
El Centro de la Mujer de Maracena, con Juana
Desde que Rivas volvió a España a mediados del año
pasado, encontró apoyo en el Centro de la Mujer de Maracena que coordina Francisca
Granados. En esta institución ha encontrado un respaldo básico para poder
tratar de evitar que sus hijos tengan que acabar yéndose con su padre. Un lugar
que en los últimos días se ha convertido en una zona de peregrinación de los
distintos medios de comunicación y en cuyas instalaciones los teléfonos no
dejan de sonar. Desde él recuerdan que existe una denuncia "guardada en un
cajón" del año 2016 y que la jueza aún no ha visto porque los 27 folios de
los que consta aún no han sido traducidos del italiano original.
María Eugenia Fernández es técnica de este
centro. Quiere dar voz a la parte más social de su trabajo. Aclara que es un
esfuerzo conjunto pues "las asociaciones de mujeres llevan mucho tiempo
volcadas en las necesidades de Juana". Así mismo confiesa que el caso está
siendo más complejo porque "la parte jurídica ha estado más desbordada. Es
un tema que toca asuntos internacionales que conciernen a una serie de tratados
y leyes que van más allá de nuestras competencias".
Fernández responde a quienes creen que Juana debía
haber devuelto este miércoles a sus hijos y no huir con ellos. Entiende que
"son personas que no pueden entender ni tienen interiorizado lo que son
los malos tratos".
Para esta técnica del centro, "quienes insisten
en que es un secuestro ¿qué harían si se encuentran solos en una isla italiana
en la que aumentan los malos tratos y sus hijos están sufriendo?".
"Ella no sale huyendo del país, ella viene de vacaciones a España con el
consentimiento de su pareja y es aquí cuando, hablando de su situación,
entiende que debe utilizar los resortes de la justicia española para dejar de
ser una víctima", aclara con gesto serio María Eugenia Fernández. Por eso,
concluye que desde esta institución que lucha por la igualdad entre hombres y
mujeres, "confiamos en que haya cordura en el Supremo y paralice que hasta
que no haya una sentencia firme no se haga nada".
La historia de Juana Rivas y sus hijos no ha terminado
ni mucho menos. Y mientras el centro del municipio se ha convertido en
vértice de una incipiente movilización de apoyo, la periferia de Maracena
permanece cuasi ajena a, si quiera, quién es esta madre granadina: "Algo
he oído por la televisión".
COMENTARIO: El fenómeno del que se habla es un
síntoma propio del maltrato, aunque no exclusivo de maltratos dentro de la
pareja. Abarca todo tipo de relaciones, (compañeros de colegio, trabajo,
amistad, etc…)
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El maltratado sufre trastornos que afectan su autoestima y en consecuencia su criterio propio comienza a desajustarse progresivamente, de forma que es muy fácil que alguien vea el maltrato desde fuera, pero extremadamente difícil que lo vea la víctima misma. Se produce así una tendencia por parte de la víctima a justificar los maltratos, y al tiempo a culpabilizarse por sus propias conductas desencadenantes de la acción maltratadora, (desautorización, humillación o incluso violencia física), modificando y suavizando su modo de actuar continuamente.
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A esto puede influir un entorno de terceras personas desfavorable para el maltratado. Dos ejemplos: En clase, el maltratador es un graciosillo/a que cae bien a sus compañeros, pero la toma con alguien de forma sistemática, (la víctima). Esta última, al tiempo que ve que todas las humillaciones se vierten sobre ella, no se siente amparada en su entorno, y acaba por no enfrentarse, aceptando la situación como normal, e interiorizando cada vez más humillaciones. El otro caso es muy similar, solo que en un entorno familiar cercano y con mayoría numérica de la familia del maltratador.
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AHORA VIENE LO IMPORTANTE: Llegados a aquí, basta solo con que el maltratador tenga un pequeño gesto de indulgencia, por ínfimo que sea, para que la víctima LO PERDONE TODO Y HAGA BORRÓN Y CUENTA NUEVA. Es una especie de mecanismo “compensador”, en un momento de absoluto desbalance psicológico de la víctima, ya que hay vínculos afectivos, y ésta no termina de aceptar que la persona actual no coincide con la persona que concibió como ideal.LA RECORTA…
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El maltratado sufre trastornos que afectan su autoestima y en consecuencia su criterio propio comienza a desajustarse progresivamente, de forma que es muy fácil que alguien vea el maltrato desde fuera, pero extremadamente difícil que lo vea la víctima misma. Se produce así una tendencia por parte de la víctima a justificar los maltratos, y al tiempo a culpabilizarse por sus propias conductas desencadenantes de la acción maltratadora, (desautorización, humillación o incluso violencia física), modificando y suavizando su modo de actuar continuamente.
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A esto puede influir un entorno de terceras personas desfavorable para el maltratado. Dos ejemplos: En clase, el maltratador es un graciosillo/a que cae bien a sus compañeros, pero la toma con alguien de forma sistemática, (la víctima). Esta última, al tiempo que ve que todas las humillaciones se vierten sobre ella, no se siente amparada en su entorno, y acaba por no enfrentarse, aceptando la situación como normal, e interiorizando cada vez más humillaciones. El otro caso es muy similar, solo que en un entorno familiar cercano y con mayoría numérica de la familia del maltratador.
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AHORA VIENE LO IMPORTANTE: Llegados a aquí, basta solo con que el maltratador tenga un pequeño gesto de indulgencia, por ínfimo que sea, para que la víctima LO PERDONE TODO Y HAGA BORRÓN Y CUENTA NUEVA. Es una especie de mecanismo “compensador”, en un momento de absoluto desbalance psicológico de la víctima, ya que hay vínculos afectivos, y ésta no termina de aceptar que la persona actual no coincide con la persona que concibió como ideal.LA RECORTA…


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