Y todo con una ley, que fue aprobada el martes por la
Cámara de Representantes con 419 votos a favor 3 en contra una ley que codifica
las sanciones ya existentes y, además, impone otras nuevas a Rusia, por
la anexión de Crimea por ese
país y por su injerencia en las elecciones presidenciales de 2016 en EEUU que
ganó, precisamente, Donald Trump (y que sigue negando que existiera interferencia).
El texto sigue las mimas líneas que otro aprobado hace un mes por el Senado con
99 votos a favor y 1 en contra. Ahora, las dos versiones deberán ser fundidas
-posiblemente en septiembre- en una ley que Trump tendrá 10 días para firmar o
vetar. Si no la firma, casi da igual: el
proyecto de ley regresará al Congreso, donde será fácil que una supermayoría lo
convierta en ley, sin que importe la opinión del
presidente.
El problema es que la ley es extraterritorial. O
sea, que se puede aplicar a entidades (empresas) que no están sujetas a la
jurisdicción legal de EEUU. Ésa es una costumbre que tiene EEUU, que aprovecha
su poder económico -y, sobre todo, el del dólar- para obligar a que se cumplan
sus sanciones. Si una empresa las viola, corre el riesgo de no poder operar en
dólares. Y eso equivale a una sentencia de muerte.
Eso ha levantado ampollas en la UE, sobre todo porque
el texto establece que el presidente de EEUU "puede" imponer
sanciones a empresas que operen o se beneficien de gasoductos y oleoductos
"que se originen" en Rusia. Es un juego de palabras que deja la
puerta abierta a que Trump o sus sucesores tengan discreción absoluta para
sancionar a empresas que participen en proyectos como el gasoducto Nord Stream
II, de 1.222 kilómetros, que cruza el Mar Báltico para llevar gas de Rusia a
Alemania, o a una planta de licuefacción de gas en el Golfo de Finlandia.
Compañías afectadas
Entre las empresas que podrían verse afectadas por la
ley están las alemanas E.On y Wintershall, la británica BP, la italiana ENI, la
holandesa Gasunie, la francesa Engie, y la angloholandesa Shell. Las
sanciones también incluyen a la industria minera y del ferrocarril rusas.
El Gobierno alemán sostiene que no está en juego sólo
la posibilidad de sanciones a sus grandes empresas del estilo de la de 8.900
millones de dólares (8.400 millones de euros) que le cayó al mayor banco
francés, BNP Paribas en 2014 por violar las sanciones a Cuba, Irán, y Sudán,
sino, también, la seguridad y fiabilidad de su suministro energético.
La iniciativa del Congreso, además, ataría de pies y
manos a Trump, ya que convierte en ley las Órdenes Ejecutivas de Obama en
virtud de las cuales se han impuesto las sanciones a Rusia. Eso significa que
si Trump quiere suavizar esas sanciones -como ha insinuado la Casa Blanca-
deberá primero tramitar una ley, lo que eternizará el proceso, y, además, le
obligará a negociar con los legisladores.
Sin embargo, el presidente no da su brazo a
torcer en la controversia con Rusia, y ha vuelto a arremeter ayer, por tercer
día consecutivo, contra el sistema de Justicia de EEUU por la investigación
sobre los nexos entre su campaña y el Gobierno ruso y por no perseguir a sus
enemigos políticos. Una vez más, las críticas recayeron sobre el máximo
responsable del Departamento de Justicia, el fiscal general Jeff Sessions.
En un tuit, Trump se preguntó por qué Sessions no ha cesado al director en
funciones del FBI, Andrew McCabe, al que ha acusado de recibir 700.000 dólares
(658.000 euros) "de Hillary Clinton y sus representantes".
McCabe ejerce el cargo después de que Trump cesara al
director del FBI, James Comey,
por la investigación que éste estaba llevando a cabo sobre la trama rusa. Sin
embargo, ni McCabe ni nadie de su entorno ha recibido dinero de Clinton o de
nadie vinculado a ella.
COMENTARIO: Gas, gas y otra vez gas. Los saudíes querían llevar
gaseoductos a Europa. Como resultado «alguien» monto la guerra en Siria e
inestabilidad en Egipto y no hay otra ruta. Los rusos querrían aumentar el
suministro de gas a Europa por la vía existente. Como resultado «alguien» monto
la guerra en Ucrania. Los rusos querían construir el gaseoducto por Turquía -
«alguien» derriba el avión ruso. Los rusos quieren construir otro gaseoducto
directamente a Alemania por el Báltico pues toma sanciones a las empresas
europeas que participan en el proyecto. Entiendo que nuestros burócratas de
Bruselas son unos ineptos y al final tendremos que pagar el gas licuado
procedente de muy muy lejos y que cuesta muchísimo más que gas por tubería. Eso
sin mencionar las millones de vidas humanas que cuesta esta película
hollywoodiense. ¿Aliado? Sí, claro.LA RECORTA…


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