La decisión de quitar la custodia a la madre y
entregársela al progenitor se adoptó tras la celebración, el pasado 16 de
marzo, de un juicio al que la madre y su abogada no acudieron después de haber
comunicado al juzgado que la letrada tenía otra vista ese día en Algeciras
(Cádiz). La juez de Valdemoro consideró que no estaba bien justificada su
ausencia y accedió al cambio de custodia que pedía el padre.
El hombre ha estado imputado en dos ocasiones
anteriores por presuntos abusos al menor y las denuncias fueron finalmente
archivadas en primera instancia y en la Audiencia Provincial. La nueva
investigación (en fase de diligencias previas) se abrió en Granada, donde ahora
viven el niño y la madre, pero se ha enviado a Parla (Madrid) ya que los hechos
ocurrieron, presuntamente, en este partido judicial, en el punto de encuentro
en el que el padre visitó al niño hasta noviembre del año pasado. El caso se
abrió a raíz de una denuncia presentada por la pediatra que atiende al niño en
su nueva ciudad, que ha adjuntado un informe suyo y otro de la psiquiatra de la
Unidad de Salud Mental.
Punto de encuentro
El niño y el padre han mantenido una relación
intermitente debido a las anteriores denuncias por abuso sexual y a la negativa
de la madre a dejar que su exmarido estuviera con el niño. Después de que esas
denuncias fueron archivadas, empezaron a verse por orden judicial en un punto
de encuentro y, el pasado 30 de noviembre, el juzgado de Valdemoro acordó un
régimen ordinario de visitas. Pero la madre se mudó a Granada a principios de
diciembre sin pedir ni al padre ni al juzgado la autorización que exige la ley.
Según su versión, porque sabía que el progenitor no se la iba a dar.
El padre se enteró del cambio de ciudad y presentó una
demanda judicial y, mientras el titular de este juzgado estaba de baja, su
sustituta, Trinidad Cepas Palanca, celebró una vista en la que el padre y el
fiscal pidieron el cambio de custodia. En el auto fechado el 27 de marzo, la
juez considera que la madre “ha antepuesto sus propios intereses a los del hijo”. En su
relato, muy duro contra la madre, la juez asegura que el progenitor y el
juzgado desconocen en qué colegio está matriculado ahora el niño pese a que el
propio padre, en la demanda que presentó, incluyó el nombre, la dirección y el
teléfono del nuevo centro; afirma que fue el padre el que, al no saber nada del
niño, llamó al antiguo colegio y allí le informaron del traslado, relato que
contradice al expuesto por el progenitor en su escrito. Asimismo, la juez
afirma que se ha requerido a la madre “en varias ocasiones, la última tras la
vista de este procedimiento” que informe sobre su nuevo domicilio y la madre no
ha contestado, pero, según la documentación consultada por este periódico, ese
requerimiento de la juez se notificó el 28 de marzo y la madre aportó su nueva
dirección el 29.
La juez admitió a El PAÍS que este escrito, en contra
de lo que recoge su auto, sí se recibió, pero asegura que antes se habían hecho
“otros muchos” que no obtuvieron respuesta. La madre confirma haber recibido
uno anterior y no haberlo contestado. Según su versión, porque las primeras
semanas tras el traslado de ciudad la familia vivió en casa de unos amigos y no
quiso dar su dirección para no implicarles.
La abogada del padre asegura estar convencida de que
la nueva denuncia de abusos es “falsa” y recalca que los trabajadores del punto
de encuentro donde se celebraban las visitas del padre y el niño han plasmado
en sus informes la buena relación existente entre ambos.
La nueva investigación por abusos se ha abierto a raíz
de dos informes de la psiquiatra y la pediatra de la sanidad pública que
atienden al niño en Granada. La primera explica que el menor asegura tener
“miedo” del padre porque le ha hecho “daño” (“me metió el dedo de la palabrota
(dedo corazón) por el culo”) en el punto de encuentro, donde el padre tenía
autorizadas visitas sin supervisión. La pediatra recoge hechos similares y
expone que ha contactado con el psiquiatra que atendía al niño en Madrid y este
ha manifestado “total credibilidad del testimonio” del pequeño.
El pasado 24 de abril la pediatra firmó otro informe
más extenso en el que advierte de que el niño presenta “numerosos indicadores
de abuso sexual”, entre los que cita problemas psicosomáticos (cefaleas y dolor
abdominal), problemas somáticos (“episodios de asma desencadenado por
situaciones de estrés”)
y miedo al supuesto agresor (“me hace daño”, “me va a
matar”). “Si los hechos son ciertos no se ha protegido al menor y no se ha
evitado que vuelva a ser objeto de abuso”, advierte la médica.
COMENTARIO: Uno de los aspectos que más estupor causaba entre los
profesionales de la salud era la existencia de unidades de salud mental infanto
juvenil (USMIJ) ya que no existía al especialidad, y por tanto, se producía una
situación muy extraña, donde el personal adscrito a las citadas unidades no
podía tener la formación y/o titulación obligatoria para poder formar parte de
estas unidades, ya que sencillamente esta titulación no existía en España.LA RECORTA…


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