En enero pasado, cuando –con la ayuda de su hija
Marina, su sombra día y noche– se disponía a cobrar la ayuda social que le
corresponde por su precaria situación económica, se le denegó la operación. Félix
Nava llevaba casi un año recibiendo esa prestación para mayores de 65 años en
situación de vulnerabilidad: hasta este enero, el dinero se depositaba en una
cuenta conjunta de la que los 50.000 beneficiarios del programa asistencial
podían disponer mensualmente de la cantidad asignada. “Pero la normativa cambió
y obligó a estas personas a tener una cuenta bancaria individual en la que
recibirían su dinero”, explica Miguel Castro, secretario de Desarrollo e
Integración Social de Jalisco, el Estado en el que Félix Nava vive desde hace cinco
décadas. Ahí empezó su peripecia: al solicitar la apertura de la cuenta
corriente individual y una tarjeta asociada, el sistema de Citibanamex le
denegó el trámite por superar los 110 años.
“Me
dijeron que ese era el límite”, afirma con cierta resignación y una voz
vigorosa para su avanzada edad. El banco se justifica en un error de calibrado
del sistema informático para emisión de nuevas tarjetas. “No estaba calibrado
para otorgar tarjetas para mayores de 110 años. Era la primera vez que una
persona tan mayor solicitaba”, explica Francisco Cabellero, jefe de
Comunicación social de Citibanamex. “El sistema ya ha sido corregido y recalibrado, y
la edad ya es ilimitada”. Aunque por cuestiones informáticas y no de voluntad
del banco, tal y como reitera la entidad, la barrera incumplía la propia
Constitución mexicana —“queda prohibida toda discriminación motivada por (...)
edad (...) o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por
objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”—.
El caso llegó, casi tres meses después, a oídos del
Gobierno de Jalisco gracias a los medios de comunicación. “Nos enteramos
gracias a la prensa local”, relata Castro. “Le extendimos un cheque nominativo
y le acompañamos en el proceso. Pero el caso es un ejemplo más de la
burocracia; no solo de los bancos, sino también nuestra, de las autoridades:
hay 55 personas más que no han podido percibir la ayuda tras el cambio de
normativa”, relata el responsable de asuntos sociales de la entidad federativa.
“No debe volver a ocurrir”.
A sus 116 años, Félix Nava es la mujer más longeva de
Jalisco. “Y creemos que una de las más mayores de México, aunque eso nadie nos
lo ha confirmado”, dice su hija Marina. Hasta que recibió el cheque por los
tres meses no cobrados, ambas salieron adelante como pudieron con la misma
prestación que cobra su hija, con la ayuda de sus nietos y bisnietos y de una
asociación sin ánimo de lucro de Tlaquepaque (área metropolitana de Guadalajara), donde
viven, y con los pocos pesos que sacan en el improvisado puesto de golosinas y
dulces que montan cada día en la puerta de su casa. “Pese a su edad es
completamente independiente”, subraya Fernanda, una amiga de la familia. Y,
pese al disgusto, Félix Nava luce satisfecha: “Estoy bien; solo rezo para que
todo siga igual”.
COMENTARIO: En todos lados se cuecen habas, aquí si
alguien dentro de los últimos 15 años no trabaja los dos últimos años no cobra
ni aunque tenga 30 años cotizados, y no es un error informático.LA RECORTA…


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