MIGUEL JIMÉNEZ: Madrid 18 MAY 2017:
internacional de las renovables que acaba de perder España. Los peritos tampoco resultaron
convincentes frente a los informes "completos y profesionales" de los
expertos de la parte demandante. Los abogados del Estado que representaron a
España en el proceso del CIADI, el tribunal de arbitraje del Banco Mundial, dieron
un vuelco desesperado a su estrategia de defensa a última hora. Antes, el
presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, había dejado sin contestar las cartas
de los inversores en que pedían una negociación. El resultado de todo ello es
que incluso el árbitro nombrado por España acabó dando la razón a Eiser y sus
socios en su demanda por el recorte a las renovables en sus plantas de energía
termosolar. España deberá pagarles 128 millones más intereses. Además, el
laudo, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es contundente en su descalificación de
la reforma emprendida por el Gobierno de Rajoy y sienta un complicado
precedente para los 26 arbitrajes aún pendientes. España fracasó en
primer lugar en su intento de que los tres árbitros no entrasen en el fondo del
asunto. Presentó numerosas alegaciones negando al tribunal jurisdicción para
decidir. Pero los árbitros fueron desmontando los débiles argumentos españoles
uno por uno. Así, España defendía que el tribunal carecía de jurisdicción
alegando que el Tratado de la Carta de la Energía (TCE) no se aplica a
controversias realizadas en la UE por inversores de países de la UE, aunque no
hubiera una cláusula en el tratado que lo dijese. El tribunal responde
contundente que "se debe entender que los redactores de tratados llevan a
cabo su función de buena fe, y que no establecen trampas para los incautos con
significados ocultos y exclusiones implícitas de amplio alcance". Ahí
fracasó también la tesis de que cualquier indemnización sería una ayuda estatal
ilegal contraria al derecho europeo. Del mismo modo, se frustró el intento de
la Comisión Europea de participar en el caso como amicus curiae o
parte no contendiente (dispuesta a apoyar las tesis españolas), pues se negó a
asumir los costes que su intervención podría suponer.
Los abogados del Estado cuestionaron también que los
inversores hubieran realizado realmente la inversión en sentido objetivo, esto
es, que aportaran fondos, incurrieran en riesgos y llevaran a cabo una
inversión a largo plazo, es decir, que no eran auténticos inversores, Y también
alegaron que como accionistas minoritarios, no podían reclamar. Pero el
tribunal de nuevo rechaza esas alegaciones.
COMENTARIO: No sé ni por dónde empezar. Un gobierno
que atenta contra la seguridad jurídica, uno de los principios claves del
Estado de Derecho. Un gobierno que se siente orgulloso de su incapacidad de
comunicarse en inglés. Un gobierno que renuncia a prepararse de forma mínimamente
sensata para defender sus posiciones. Un testigo principal que ni siquiera se
ha leído los informes. Esto es injustificable. Injustificable. Y final, como
siempre y para no variar, pagaremos los ciudadanos el favorcito del gobierno a
sus amigos de las eléctricas. Y esto por una ley que ya convirtió en nuestro
país en el hazmerreír de la prensa mundial. Y encima hay gente que se jacta de
seguir votándoles. Por dios, que por lo menos elijan a dedo a alguien capaz de
hablar en inglés.
Muy bien. Pero mientras, los contribuyentes españoles
a seguir pagando los beneficios a los accionistas y dueños de esas empresas que
Zapatero comprometió.LA RECORTA…
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