"Siempre puedes tener suerte, pero
la experiencia, la preparación y la insistencia hacen mucho", afirma Irene
Paterna, de 27 años, que compite por una de las únicas 400 plazas de auxiliar
administrativo que oferta la Administración General del Estado este año.
"La última semana la he pasado más o menos bien. Sin nervios. Pero
aparecerán cuando me planten el examen delante", añade esta albaceteña,
que ha aterrizado en la capital esta misma mañana y que tendrá difícil, desde
luego, cumplir con su objetivo. Porque, según los datos facilitados por el
Gobierno, más de 38.800 personas aspiran a lograr lo mismo. Y, por tanto, solo
lo conseguirá 1 de cada 100.
En un país donde el 25% de los universitarios quiere
ser funcionario, según un estudio de la Fundación AXA, miles de personas han
llenado este sábado la madrileña Ciudad Universitaria para opositar a la
Administración General del Estado. La afluencia prevista era de tal magnitud
que el Metro ha reforzado la frecuencia de sus trenes en la Línea 6, que cuenta
con una parada en esta zona de la capital. Por la mañana y por la tarde,
también se han celebrado oposiciones —tanto estos candidatos de nuevo ingreso,
como los de promoción interna— a otras seis categorías de funcionarios: por
ejemplo, al de administrativos del Estado, al del Cuerpo superior de
administradores civiles y al de técnicos de gestión de organismos autónomos.
Estos grupo menos numerosos que el de los candidatos a auxiliares.
Tras años de constricción institucional debido a la
crisis económica, las esperanzas de muchos candidatos a funcionarios
resurgieron el pasado año. El Gobierno
anunció en marzo una oferta de empleo público de 13.427 plazas nuevas (más
unas 5.000 de promoción interna) en los diferentes ámbitos de la Administración
central, a las que aspiran cerca de 70.000 personas, lo que supone un aumento
del 62% respecto a 2015. Pero la alegría duró poco. A quienes este sábado
acudieron a Ciudad Universitaria, aún les quedaba sufrir algún susto. El
Ministerio de Hacienda dictó en julio una orden para adelantar el cierre de los
gastos no presupuestarios, lo que paralizaba las convocatorias. Aunque,
entonces, el Ejecutivo en funciones aprobó en
octubre una excepción que permitiese celebrar las oposiciones para cubrir 3.501
de esos puestos ofertados, correspondientes a la Administración
General del Estado y entidades locales. Los exámenes de este fin de semana se
corresponden, precisamente, con parte de esa autorización excepcional.
Esta batería de cifras evidencia que la oferta de
empleo público se revitaliza, después de tocar fondo en 2012. En
dicho año, la Administración central solo sacó a concurso unas 2.900 plazas de
todo tipo, frente a las casi 38.000 que se habían alcanzado en 2008.
8.000 aspirantes a promocionar a administrativo
Con el DNI en la mano, María Margariños aguarda su
turno en un pasillo de la facultad de Ciencias de la Información de la
Universidad Complutense. Llegó a Madrid desde Pontevedra en la noche del
viernes y ahora, pasados apenas unos minutos de las nueve de la mañana del
sábado, escucha atenta el recitar de nombres que resuena ante la puerta del
aula que le asignaron. Aún no ha llegado su turno de entrar. "Estos días
no he estado muy intranquila. Pero, en este momento, la verdad es que me estoy
empezando a poner un poco nerviosa", reconoce esta auxiliar administrativo
de 32 años, que trabaja en la Delegación del Gobierno y aspira en 2017 a
promocionar a administrativo. "Llevo un año preparando estas oposiciones.
He dedicado al estudio, en las últimas semanas, unas tres horas cada día
después de salir de la oficina", detalla.
Una vez cerradas las puertas de los centros de
exámenes, fuera quedan muchos de los familiares de los candidatos. Muchos matan
los nervios, a la espera de que concluyan las pruebas, en la cafetería o sin
apartar la vista del móvil. "Ojalá pudiera entrar yo dentro y
ayudarla", exclama la madre de Núria, apenas unos segundos después de ver
cómo su hija subía la escalera de la facultad. A sus 30 años, esta vecina de
Getafe, que lleva más de un lustro trabajando en la Agencia Tributaria como
auxiliar administrativo, compite también con otras 8.000 personas por
promocionar a una de las casi 1.000 plazas de administrativo convocadas.
"Estaba estresadísima", subraya su progenitora: "Es el tercer
año que se presenta".
COMENTARIO: Esto denota que España es un fracaso... ¿Cómo es
posible que haya siempre tanto paro en España? ¿Qué políticas económicas tan
pésimas se han aplicado en este país? ¿Por qué no interesa que haya empleo en
España? ¿Quiénes salen beneficiados de esto? Con las necesidades que hay para
el pago de pensiones, cumplimiento de déficit, etc. Aún interesa que no haya empleo
en cifras de país desarrollado... No interesa que los españoles prosperemos
como país. De lo contrario, ya se habrían aplicado medidas.LA RECORTA…


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