EMILIA LANDALUCE. 04/02/2017: En 1982,
Félix de Azúa escribió un artículo titulado Barcelona es el Titanic. «Ya
todo pasa en Madrid. No sólo exponen cosas del Greco y Henry Moore, sino
también de los nuestros (...). Barcelona, en cambio, ya no es aquel escandaloso matizaje
de chavas y salta-taulells (imposible de traducir: trepadores,
lameculos...), cuya mejor expresión es la poesía de Jaime Gil de Biedma, las
primeras novelas de los Goytisolo y de Marsé, el sonido del Dúo Dinámico, la
Cripta Embrujada y la ginebra Giró. La razón es simple: la política cultural
catalana, en lugar de estar en manos de José María Castellet, que es el hombre
sabio, está en manos de unos ferósticos embarretinados (...) La astucia de los
poderosos nos está devolviendo la misa de doce en Pompeya y la esquiva mirada
de un proletariado tiznado de hollín espiritual». Hace algo más de cinco años
que Azúa (Barcelona, 1944) decidió abandonar el Titanic para instalarse en
Madrid. Es difícil resumir a Azúa: novísimo, ensayista, novelista, catedrático
de Estética, académico de la Lengua... Quizás, para variar, habría que resaltar
que sigue siendo un hombre guapo y muy últimamente, padre.
Dice usted que es una Casandra. Y Barcelona es el
Titanic parece probarlo.
Y a Casandra también le pegaban y apedreaban porque
tenía el don de la profecía y decía lo que iba a pasar.
Usted siempre ha defendido aplicar el artículo 155 de
la Constitución.
Es que acabarán aplicándolo... A no ser que envíen
antes a una pareja de la Guardia Civil. Yo creo que eso bastaría. O no. ¡Mejor
dos parejas! Las cesiones sólo sirven para echar más leña al fuego con el
agravante de que son los españoles quienes corren con los gastos de las
barbaridades del nacionalismo.
¿Por qué se instaló en Madrid? Lo cuenta en Gente que
vive fuera, el documental de Arcadi Espada.
La gente es más educada y liberal en Madrid que en
Barcelona. Y la verdad, hace cinco años, tuve una niña. La que ahora es mi
mujer -una asturiana así recia y seria como el socialista Javier Fernández-
había estudiado en la Universidad en Barcelona y cada día comprobaba cómo los
profesores no hacían nada para quitar los cartones que tapiaban las ventanas
con insultos a los «putos espanyoles». Los sucesivos gobiernos, ya sean del PP
o del PSOE, no han hecho nada para evitar que una parte muy importante de la
educación en Cataluña se dedique al odio a España. Eso es lo que se aprende en
los colegios. Y no queríamos que nuestra hija se educara así.
Pues en lugar de mandar a la Benemérita, abren un
despacho a Sáenz de Santamaría. Y sin tricornio.
Es que el culpable número 1 de lo que pasa en Cataluña
es el Estado español. González, Aznar, Zapatero y ¡qué voy a decir de Rajoy!
han pensado que cediendo iban a poder solucionar el problema. Y no se dan
cuenta de que para que haya Estado, el Estado tiene que actuar como tal en
Cataluña.
¿Cómo era la Barcelona de finales de los 70?
La diferencia entre Madrid y Barcelona era enorme. A
finales de los 70 Madrid era triste, una corrala llena de militares y curas.
Con serenos que te reñían si te llevabas a casa alguna chica. Era una aldea
castellana muy paleta y, además, el centro del Régimen. Barcelona era Europa y
si no era Europa podía ser un Marruecos pero muy liberal. Había más franquistas
que en Madrid pero disimulaban escupiendo sobre Franco, pese a que se habían
hecho ricos con él.
Foxá decía que Falange era la hija adulterina de
Carlos Marx e Isabel la Católica. Y Cataluña ha pasado de tener a Bibis
Salisachs haciendo esquí acuático en S'Agaró [una foto que supuso la
destitución de Samaranch de la Delegación Nacional de Deportes en el Madrid de
1970] a Rahola y Puigdemont cantando Let it be como un cumbayá de
iglesia fea. ¿Qué ha pasado?
Algunos murieron; los más jóvenes por esa idiotez que
son las drogas. Y luego muchos se han ido fuera. La gente más valiosa -y no lo
digo por mí- se ha ido de Barcelona porque no les dejan hacer nada a no ser que
se humillen, firmen los principios del movimiento nacional y acepten vivir en
un mundo franquista en donde están los grupos de choque que es la CUP [los
falangistas de antes] y los clérigos de Convergencia. Los que no se resignan a
eso, se largan. Y los que no se largan es porque no pueden. El ambiente ha
cambiado mucho en Barcelona. En los 80 era la capital cultural de España; ahora
es la capital burocrática de Cataluña... Y ahora tenemos esa alcaldesa tan
curiosa que es más independentista que nadie.
Ada Colau dice que quiere un referéndum pero que no es
independentista.
Pero sí que hace dinero con ellos. El problema de los
independentistas es que viven del independentismo. Cobran sueldos,
subvenciones, programas de TV, becas... Los nacionalistas están contados. Y no
cortarles el dinero para esas cosas ha sido uno de los errores más grandes que
han podido cometer los gobiernos de Madrid. Le controlan los gastos a
García-Page pero no lo que se despilfarra en la Generalitat. Y respecto a
Colau... dicen que puede ser presidenta. No me extrañaría. Tal y como ha ido
evolucionando la sociedad catalana, hasta Peret podía haber sido president.
El pasado año se montó un revuelo porque usted
dijo que «Colau debería estar sirviendo en un puesto de pescado». Hasta 16.000
personas firmaron para pedir que usted no ingresara en la Real Academia.
La gente no tienen ni idea y pensaba que las academias
son parte del Estado. Cuando la Colau lanzó sus huestes para que me
persiguieran en las redes sociales lo consideré una bobada. Pero lo que subyace
es la falta de responsabilidad. Hay una sensación de impunidad en internet. Por
eso han aumentado los matones de colegio. Eso que ahora llaman bullying.
Pero... ¿por qué la gente es tan cursi? Hoy en su periódico había una miss que
según decía el artículo, había «impuesto la estética curvy». ¿Por qué no
escriben «gordi» que es muy simpático? Pero no. Dicen «curvy». Es de patanes y
de gente provinciana decir «curvy» a lo que podría ser «gordi».
Quizás sea un eufemismo (lo de gordi puede
sentar mal) pero en cualquier caso la RAE en la que usted tiene sillón es culpable
por admitirlo.
Tenemos una peleas... La RAE debe admitir lo que habla
la gente. La Academia es el pueblo y lo que éste habla, lo recoge. El otro día
discutíamos sobre si debíamos admitir «hacer la peineta». Los filólogos dicen
que viene de una expresión de Luis Aragonés que le hizo mucha gracia a la
gente. Y empezaron a decir «hacer la peineta» a lo que antes era la higa o en
Cataluña, la butifarra... [ya sabe que en Cataluña siempre son mejores]. Y
teníamos la discusión sobre si aceptarlo o no porque está mal dicho. Se hizo
muy interesante porque la higa viene de Nápoles, que era parte de España, y era
una forma de maldecir que llegó en el XVIII. Pero lo de la peineta.... Este
gesto [San Isidoro decía el digitus impudicus] no se parece nada a
una peineta. No se pone en la cabeza.
Aragonés podría haberse equivocado con «hacer la
peineta...». ¿Entonces la RAE admitirá curvy?
Ahora se hacen dos diccionarios. El de papel y luego
el online que es inmenso porque recoge todo. Aunque Javier Marías es
muy estricto con los anglicismos y se resiste a ellos porque son invasivos y se
imponen por pereza. También por culpa de periodistas y políticos. Y si traducen
líneas rojas porque no llamar «gordi» a «curvy». En insoportable. Aquí todo el
mundo es un líder y no un jefe porque no suena bien.
Entonces ¿esta cursilería es un eufemismo propio al
temor a lo políticamente incorrecto?
Me parece que sí. Los españoles tienen grandes
problemas para ser españoles. Muchos lo detestan y se aferran a todo lo que no
parezca español. Luego somos un país muy ignorante. Llevamos siglos de dominio
clerical, nuestro poquito de democracia sólo tiene 40 años. Yo he sido profesor
y le aseguro que mis primeros alumnos ahora podrían ser catedráticos. Saber
pensar y razonar están en declive.
¿Es falta de exigencia?
Yo creo que más bien se trata de que la gente
quiere hacernos más ignorantes adrede. Y no es una cuestión de derechas o de
izquierdas.
Hace poco, los alumnos de la Escuela de Estudios
Orientales y Africanos de la Universidad de Londres exigieron que se retirara
del programa a Kant, Aristóteles o Descartes porque eran blancos.
Los ignorantes, los analfabetos, los resentidos
también están en la Universidad. Incluso en el Reino Unido, en donde aún hay
buenos centros universitarios. También pasa en los EEUU... Pero esas idioteces
de lo políticamente correcto degeneran aún más cuando llegan a España. ¿Ha
visto esas alumnas de la universidad de Granada que han editado una calendaria y
ahora dicen que estamos en febrera?
Las universidades...
Los departamentos de Ciencias siguen siendo solventes,
pero es que las facultades de Letras son lo más corrupto. De ahí ha salido
Podemos. Están muy divertidos. Me gusta más Errejón porque Iglesias me parece
un matón.
Un bully.
Errejón es como el niño resabiado de clase que no
puede ser el jefe. Es el que tiene cerebro. Nadie sabe cuál es el programa pero
no me extraña que los que están hartos del PP y el PSOE les hayan votado. Y yo
porque sigo con Ciudadanos...
¿La educación garantiza la buena voluntad?
La educación produce buenos ciudadanos. Un ciudadano
analfabeto tiene la posibilidad de ser un ciudadano brutal, sobre todo en las
ciudades. En el campo es distinto. Los viejos labradores aún le pueden dar
bofetones a sus hijos. El matonismo es fruto de la incultura y no porque la
educación y la cultura sean garantía de nada, sino porque es una buena forma de
que los chavales aprendan a respetarse a sí mismos y por lo tanto a tener
responsabilidad de sus actos. La revolución tecnológica ha producido una
irresponsabilidad total. En el antiguo régimen (que va desde 1950 hasta los
griegos) los niños crecíamos en una ética de la responsabilidad. Nos creíamos
individuos. Y por eso nos hacíamos responsables de nuestros propios actos.
Algunos se casaban y tenían hijos pero otros nos sentíamos responsables y
hacíamos revoluciones. Armábamos unos ciscos bastante importantes. Nos hacíamos
maoístas por ignorancia pero también por responsabilidad, porque lo de Franco
era imposible. Claro que el antifranquismo es otro cuento.
La falta de responsabilidad no es un problema
exclusivo de España.
Pero en Alemania, en EEUU... las resistencias
culturales son muy fuertes. Aquí todo está tan deteriorado que cualquiera da un
salto y ya está en el poder.
Pues lo pinta usted todo negro.
No tanto, tengo una niña de cinco años. Espero
que pueda salir adelante sin convertirse en un borrego y sin venderse. Cada
generación se las arregla. Estamos en un momento crucial, en una bisagra. El
mundo antiguo se ha derrumbado y aún no ha comenzado el nuevo. Piense usted en
las novelas de Dickens. La avalancha técnica provocó unas situaciones terribles
en el XIX. Los niños trabajaban en las minas. Luego, todo mejoró. Las
generaciones futuras aprenderán a hacer un mejor uso de la tecnología.
¿Por qué tuvo una hija tan tarde?
Los rojos de antes odiábamos a la burguesía; los de
ahora odian a los ricos. [En Podemos quieren acabar con los ricos; en
Ciudadanos, con los pobres. Es una diferencia importante]. Yo odié a las
familias y a los hijos hasta muy tarde. Lo encontraba burgués y la burguesía
era la que estaba con Franco. Cuando estaba en París con Agustín García Calvo
quisimos formar un partido que prohibiera la reproducción. Era un sarcasmo, una
tontería, pero puede ayudarle a hacerse una idea de la situación en la que nos
encontrábamos. No queríamos familias ni niños en el mundo. Y eso se me pasó a
los 68 años. Antes no veía a los niños por las calles. Ahora los veo como la
cosa más deliciosa.
Lucha usted contra el suicidio demográfico.
En mi caso fue un aplastamiento de los instintos
paternales por motivos ideológicos. Cuando veo esas películas que ponen en la
TV después de comer en la que raptan a los niños, cuando los salvan -porque
siempre los salvan-, lloro como una magdalena.
Sé que ya no le gusta hablar de Cataluña pero ya que
presume usted de Casandra...
Estoy casi convencido de que dada la ineficacia del
Estado español y del poder de las 51 fortunas que, según su periódico, hay en
Cataluña, esto se va a alargar. Y un día, se tranquilizará como en el País
Vasco porque estos rurales (un voto en Bañolas vale ocho de Barcelona) se darán
cuenta de que tienen que volver a la viña y habrá un periodo de serenidad.
Luego volverán a agitarse las cosas. No hay solución salvo aplicar el 155,
constituir un estado de emergencia y suspender el Estado de autonomías. Y eso
no va a pasar...
COMENTARIO: El problema
de la educación en manos de las autonomías es muy serio es como darle whisky a
un alcohólico. A mí ya lo de Cataluña y PV casi que me da igual del cansancio
que me da y creo que están llenos de tanto odio que es un punto de no retorno,
pero es que se están creando unos regionalismos-nacionalismos que antes no
había. Los gallegos que se creen celtas que no fueron romanizados, los
andaluces orgullosísimos de ser musulmanes, los valencianos y baleares que
quieren ser catalanes, los cántabros que si son una región muy antiguo, los
navarros que quieren ser vascos, los canarios que si son un territorio
ocupado... Etc. Si España ya está desunida, no quiero ni imaginarme cada vez
que voten más las generaciones educadas solo en el qué guay es mi comunidad,
que es la mejor del mundo.LA RECORTA…


No hay comentarios:
Publicar un comentario