-¿Cómo
se hace eso?
-Soy como el cirujano: el cirujano no pregunta al
paciente cuál es su ideología. Lo que hace el abogado es dotar de estrategia
jurídica a la versión de su cliente... Y es un derecho constitucional:
periodistas y abogados son las únicas profesiones que aparecen en la
Constitución.
-Con
sus convicciones, ¿nunca le ha supuesto un conflicto defender a alguien como
Artur Mas?
-Jamás. Y si algún compañero me dijera que tiene un
conflicto de este tipo, es un pésimo profesional.
Habla Javier Melero tras la tercera sesión del juicio
que ha sentado en el banquillo al ex líder de Convergència. Son días de mucho
trabajo y en ellos, cuando el tiempo se esfuma, Melero deja relegada su
mayor afición, el boxeo. Entrena, si puede, dos veces por
semana. Tiene unos guantes hasta en su despacho del número 433 de la avenida
Diagonal. "El boxeo es el deporte más noble", dice, "y muy bueno
para los abogados: te afina el equilibrio y los reflejos".
Posee además valiosas ventajas, como que "no tiene banderas" y
"da igual de qué país o nacionalidad sea el boxeador...".
El púgil que defiende a Artur Mas responde
cuidadoso (no
quiere perjudicar a su cliente) y tan exquisito como viste: traje impecable,
aire de dandi, gafas de pasta redondas. Nadie diría que es el hijo de un
mecánico de taller; nadie diría que una vez se entusiasmó con Ciudadanos y que hoy, a sus 58 años, sigue
defendiendo una acción política en la que "la cuestión nacional" no
sea "el eje".
"Yo creo que en el catalanismo
moderado sólo
quedo yo", suspirará, siempre con la sonrisa asomando o a punto de asomar. ¿Y
los demás? "Yo
sigo en el mismo sitio. Los demás se han ido".
Lunes,
6 de febrero. Primer día del juicio contra Artur Mas y contra sus
ex consejeras Joana Ortega e Irene Rigau. La Fiscalía pide para el ex president 10 años
de inhabilitación para
cargos públicos por los delitos de prevaricación y desobediencia.
Llega tarde, por la manifestación de respaldo a los acusados que su abogado ha
"aceptado" como estrategia, pero a la que no ha asistido. Melero
espera a su cliente en el tribunal. Con Mas ya en el banquillo,
llega su turno.
-Sí, señor president, con la venia de la sala -se
dirige Melero al juez en castellano. Después sigue en catalán-. Señor Mas,
buenos días. El día 9 de noviembre de 2014 se produjeron unas votaciones en un
proceso participativo...
Fue la primera de las 20
cuestiones que dirigió a su defendido. Le preguntó por una
consulta en la que él mismo no participó, nutrida de unas diadas en las que tampoco ha agitado la senyera. No hace
falta: Convergència le quiere por su cerebro,
no por su ideología. Es un buen cliente y él, su abogado de cabecera.
Javier Melero -que se presenta así cuando se expresa
en castellano y como Xavier cuando lo hace en catalán- estudió Historia antes
que Derecho, ambas en la Universidad de Barcelona. Sus primeros
"trabajillos" datan de entonces: ayudaba a su padre en el taller o repartía
correspondencia para agencias de seguros. "Incluso fui disc jockey en un camping en la costa catalana", recuerda.
Hijo y nieto de nacidos en Cataluña, sus bisabuelos llegaron a Barcelona en una
de las oleadas de inmigrantes aragoneses de principios del siglo XX en busca de
trabajo. Su "vocación" por la Historia sigue copando hoy su tiempo (lee a
Orlando Figes, a Michael Burleigh, a Simon Sebag Montefiore...) pero donde ha
hecho dinero es en el Derecho.
Tras incorporarse como profesor
a la Pompeu Fabra de
la mano del catedrático Jesús Silva, pisó varios bufetes, como el de
Cuatrecasas, antes de fundar en 2009 el suyo, Melero & Gené Advocats, junto a su
socia Judit Gené, la que esta semana se sentaba detrás de él en el juicio a
Mas. Sus primeros clientes tenían menos fama, pero siempre gozó
de "mucha suerte". Y manejó casos de altura.
Del Raval a los Pujol
Baste con contar la primera vez que se puso la toga.
"Fue en un recurso de casación al Tribunal Constitucional, en Madrid. Defendía
a unos periodistas del Grupo Zeta acusados de injurias y calumnias...".
Empezaban los años 90 y entre sus clientes apenas había políticos. "Hasta
el año 2000 los políticos no eran protagonistas del mundo judicial, más allá
del caso Naseiro o de los GAL. Luego la cosa ha cambiado". En
España en general y en Cataluña en particular. Así, fueron llamando a su puerta desde
el ex inspector fiscal José María Huguet por el caso Hacienda, hasta la familia
Pujol al completo, pasando por ex tesoreros del 3% e investigados en los casos
Palau, Malaya y Púnica. O el empresario Javier de la Rosa, a quien el
letrado defendió por el caso KIO.
Aunque una de las primeras referencias a su nombre en
la prensa catalana corresponde a otro mediático asunto de finales de aquella
década: el caso Raval. Melero defendió -"sin cobrar", "por
conciencia" y tras la petición de "unas monjitas"- a unos padres
acusados falsamente de prostituir a su hijo. Fue entonces cuando conoció a un
periodista que seguía el caso: Arcadi Espada. Así lo describía él en su libro Raval.
Del amor a los niños:
"Una baja temporal en la actividad de sus
clientes habituales, formidables ladrones del barrio alto, le permitió dedicar
la potencia propia y la de su despacho a gente menuda. No hay duda de que le
ilusionó poder defender, por una vez, a dos inocentes. Además, era un tipo
pillado en un buen momento: estaba empezando a ganar dinero, pero aún le
quedaba memoria de su juventud airada. (...) Melero escribía unos recursos
durísimos (....) y citaba a la Ladybird de Ken Loach".
Espada, con quien mantiene amistad, fue quien le
introdujo en el círculo fundador de Ciutadans. Melero no estaba entre los
15 intelectuales patanegra, pero sí entró en el grupo de la mano de Espada.
"Fue muy interesante. Yo estaba de acuerdo en que no había una opción no
nacionalista con un proyecto liberal y democrático claro. Es el momento en que
Pasqual Maragall ha ganado las elecciones y parece que la política identitaria
de los tiempos de Pujol se va a relajar, pero ocurre lo contrario: se
alinea con Esquerra Republicana y no sólo no se relaja, sino que se
incrementa notablemente".
De modo que Melero apoyó aquel primer acto con público
a favor del manifiesto Por un nuevo partido político en Cataluña, en una
Cataluña en la que Artur Mas aún estaba en la oposición al tripartito
socialista y los Pujol todavía eran la familia del molt honorable.
Asistió también al segundo gran acto del grupo, en el
hotel Tívoli, en marzo de 2006. "Sí, fui de los que vi a Boadella
disfrazado de mosso d'esquadra...", evoca riendo. Y redactó la
querella que el grupo interpuso contra el periodista Oriol Malló por
llamarlos "fascistas" y animar a "exterminarlos" en un
artículo publicado en Avui. (El caso quedó archivado porque Malló huyó a
México). ¿Qué aportó Melero en aquellos comienzos?
"Poca cosa", responde. No llegó al primer
congreso en el que Albert Rivera, por la carambola de una lista de
consenso elaborada por orden alfabético, se alzó como presidente del partido.
Cuenta la actual eurodiputada Teresa Giménez Barbat en su libro Citileaks que
el conflicto entre los dos grupos que fueron formándose -la izquierda y la derecha
liberal, en la que se situaba a Melero, resumiendo mucho- empujó a algunos a
marcharse.
El letrado abandonó, asegura, porque "la idea era
que los fundadores no estarían en partido ninguno" y él los siguió.
"Además", añade, "un abogado no debe tener un papel
destacado sino discreto".
Preparando a un 'president'
Sus cercanos lo defienden: "Es un excelente
penalista y un hombre objetivo: a la vista está que puede separar perfectamente
sus convicciones de su actividad profesional", afirma una amiga de aquellos
tiempos. Sus críticos tuercen el gesto: "A todos los que estuvimos en
aquello", dice uno de sus ex compañeros en el embrión de Ciudadanos, "se
nos han revuelto las tripas al verle ahora defendiendo a Artur Mas...".
Fue a finales de 2014 cuando, tras un baile de
nombres, Melero supo que el todavía presidente de la Generalitat iba a
contratarlo. Tampoco debía sorprender a nadie. Llevaba tiempo como abogado
de confianza de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), con multitud de
frentes abiertos. Ya en 2012 representó a Jordi Pujol en su querella
contra EL MUNDO cuando este periódico publicó el titular con el que empezó
su caída en desgracia ("Los Pujol tienen 137 millones en Ginebra, según la
Policía"). Acabó defendiendo a toda la familia hasta que, tras la
confesión por parte de Pujol padre, se quedó sólo con Oriol Pujol, ex
secretario general del partido e investigado en el caso ITV.
Hasta tal punto confía en él la antigua CDC que hay
quien lo sitúa como el cerebro de la estrategia por la que el partido,
después de su refundación en el Partit Demòcrata Català, se ha quedado con
una mínima estructura legal para hacer frente a las posibles condenas que
puedan imponérsele, una suerte de oficina de liquidación. "Convergència es
un buen cliente", admite, "y yo agradezco su confianza".
Viernes, 10 de febrero. Acaba la vista oral del
juicio y en la sesión final Melero hace gala de sus formas. Razona su uso
del catalán defendiendo la época de "respeto y tolerancia entre los pueblos
del Estado" ("Esa época ha llegado a su fin y lo veo con
tristeza"). Alaba el "discurso brillante" del fiscal. E insiste
en la línea clave de la defensa que ha preparado con Mas: que las
instrucciones del Tribunal Constitucional no fueron claras. Que no hubo
desobediencia alguna...
Ya fuera del ring judicial, y para probar
sus reflejos, Crónica le propone al abogado de moda, al boxeador amateur,
un juego de golpes.
-¿Es Artur Mas un cliente obediente?
-La estrategia se consensúa siempre con el cliente. Es
su defensa, y el abogado la adapta a la estrategia que mejor respalde
jurídicamente esa visión.
-¿Se ha salido del guión?
-El guión no contradice la personalidad del cliente.
El cliente siempre acaba diciendo lo que quiere...
-¿Se cree usted al cliente Mas?
-¿Qué importancia tiene que yo le crea o no...? En
todo caso, lo que explica es verdad: no renuncia a su responsabilidad en el
9-N, sino que la reivindica, y no oculta ningún hecho ni miente. Otra cosa
es la interpretación jurídica que tenga eso.
-¿A quién no defendería nunca?
-A un abusador sexual de menores; tengo niños... [dos,
con una filóloga que trabaja como técnica en una multinacional]. Tampoco
entraría en un asunto de drogas; casi todos son de condena segura.
-¿Cómo es Artur Mas?
-Es un señor encantador, de trato personal muy educado
y muy buenas maneras.
-¿Por qué quería que en el juicio declarase Mariano
Rajoy?
-Es muy cervantino. (Sonríe). Habría dicho cuatro o
cinco frases ingeniosas.
-Usted que lo ve desde dentro, ¿qué salud tiene la
justicia?
-Hay que hacer una apuesta urgente y seria por la
justicia en formación y medios. Las relaciones entre la justicia, la policía y
la fiscalía hacen que acumulen un poder inmenso sobre la libertad del
ciudadano.
-¿Ha preparado usted a Artur Mas para la posibilidad
de que pierda el combate por KO?
-No hace falta. (De nuevo, la sonrisa). Seguro que
está preparado para perder por KO, mucho más que yo.
Y el último golpe:
-¿El independentismo tiene cura?
-Lo que no tiene es remedio -se despide, los guantes
guardados-. Ya están ganando.
COMENTARIO: El Estado de las Autonomías ha derivado en que España
sea un Estado Fallido donde no se cumple la Constitución y que ha generado
multitud de problemas, entre ellos que España tenga una deuda superior al 100%
del PIB. Además los Españoles no tenemos igualdad de derechos y deberes como consagra
el Artículo 139.1 de la Carta Magna. Y otro de los problemas más graves es que
en España no hay libre circulación de Personas porque las Autonomías han
aprobado como oficiales sus lenguas minoritarias para impedir la libre
circulación de los Trabajadores de las Administraciones Públicas, o que
cualquier español pueda acceder a cualquier Administración con el idioma
oficial del Estado como garantiza el Artículo 139.2 de la Constitución.LA RECORTA…


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