Estambul. 01/01/2017: Nochevieja teñida de sangre en
Estambul. Un hombre armado irrumpió anoche en la discoteca Reina, una de las
más famosas de la ciudad turca, y abrió fuego contra los clientes, causando al menos 39 muertos
y 69 heridos, según ha informado el gobernador, Vasip
Sahin.
Aunque en un principio se especuló con que se trataba
de un grupo de atacantes, parece ser que fue uno solo el autor de la masacre en Turquía. El agresor disparó con armas
automáticas de manera indiscriminada desde la puerta del local, en el que se hallaban unas 800 personas
celebrando la Nochevieja. El atacante, que permanece huido, dejó su
arma en el lugar de los hechos. La policía ya cuenta con unos primeros indicios
sobre su identidad, según informó el primer ministro turco, Binali Yildirim,
quien desmintió que fuera vestido de Papá Noel.
Antes de entrar y de abrir fuego en este club
nocturno, muy frecuentado por extranjeros y ubicado en la orilla europea de
Estambul, el asaltante abatió a un policía y a un civil que se
encontraban delante de la discoteca. "De una forma salvaje e
implacable, ametralló a
la gente que simplemente había venido para celebrar el Año Nuevo", declaró
el gobernador de la ciudad. "Es un ataque terrorista", insistió Sahin
en una rueda de prensa.
Extranjeros entre las víctimas
Por el momento, 21 víctimas han sido
identificadas: 16 eran extranjeros y cinco, turcos. Entre las víctimas
extranjeras hay nacionales de Marruecos, Arabia Saudí, Líbano y Libia. También
hay una mujer israelí, que ha sido identificada como Leanne Nasser, de 19
años. Bélgica también señaló que un ciudadano con doble nacionalidad
turco-belga también figuraba entre los fallecidos.
Los periódicos turcos informan de que un guardia
de seguridad que ha fallecido en la discoteca Reina había sobrevivido al doble
atentado en el estadio Besiktas. Se llamaba Fatih Cakmak.
Otras 69 personas están siendo atendidas en el
hospital. El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación no tiene
constancia "por ahora" de que haya españoles entre las víctimas del
atentado. Al menos tres de los heridos son franceses.
El terrorista sigue huido y está en marcha
una operación policial de búsqueda y captura, según ha informado el ministro
turco del Interior, Süleyman Soylu.
Varias personas se lanzaron a las frías aguas del
Bósforo para escapar de los disparos efectuados por el asaltante
disfrazado de Papá Noel.
Los testigos del ataque, citados por los medios
turcos, aseguran que el atacante gritaba consignas en árabe. "Justo cuando
nos estábamos acomodando, por la puerta había mucho polvo y humo. Sonaron
disparos. Cuando esto se oyó, muchas chicas se desmayaron", relató el
futbolista Sefa Boydas a la agencia France Presse. "Dijeron 35 o 40
muertos, pero probablemente son más porque cuando yo andaba, algunas personas pisoteaban a
otras", añadió.
La policía desplazó a numerosos agentes al lugar para
registrar el local, además de numerosas ambulancias, y se realizaron ingentes
esfuerzos para salvar a los numerosos clientes del club que se lanzaron al
Bósforo presas del pánico.
Un año sangriento en Turquía
El ataque contra el club Reina, un emblemático
local de la metrópolis turca, en la orilla europea de Estambul, se produjo tras
más de un año de atentados mortales en el país. La discoteca Reina está situada
a unos centenares de metros del lugar en el que tenían lugar las celebraciones
oficiales de Año Nuevo, a orillas del Bósforo.
El selecto local es frecuentado por jóvenes
adinerados, famosos y turistas extranjeros. Los clientes no sólo tienen que
pagar sus altos precios, sino que deben superar un duro filtro para poder
entrar en la discoteca. La sala de fiestas inaugurada en 2002 es también
accesible por barco directamente desde el estrecho.
El enorme despliegue policial durante la Nochevieja en
Estambul, formado por 17.000 policías, no pudo evitar el ataque terrorista en un
año especialmente sangriento para Turquía.
Tres semanas antes, un atentado reivindicado por un
grupo radical kurdo dejó 44 muertos, incluyendo una mayoría de policías,
en el centro de Estambul. Otras 41
personas murieron a comienzos del mes de diciembre en un doble
atentado junto al estadio de fútbol del Besiktas turco.
Además, el embajador
ruso en Ankara, Andrei Karlov, fue tiroteado en la capital turca por
un policía que abrió fuego clamando venganza por la toma de la ciudad siria de
Alepo y que fue abatido poco después.
La metrópolis turca también se ha visto sacudida por
varios atentados atribuidos al grupo yihadista Estado Islámico (EI).
El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha
recordado en las redes sociales los teléfonos de emergencia.
COMENTARIO: Seamos
sinceros: todos estábamos esperando esto, más tarde o más temprano. Los
atentados islamistas no se van a solucionar con maceteros ni bolardos, sino con
otra política exterior, de inmigración y dejarse ya de regalar pasaportes
europeos y cartas de residencia. Es un clamor que los gobernantes no quieren oír.LA RECORTA…



No hay comentarios:
Publicar un comentario