07/01/2017: Josep Piqué asoma del cuello de su camisa como un
galápago sonrosado. Las tortugas son animales longevos y Piqué parece haber
vivido mucho más de lo que sus 61 años invitan a pensar. Ha sido muchas cosas:
cuatro veces ministro con Aznar,
presidente del PP catalán, presidente de Vueling y hasta hace seis meses
consejero delegado de OHL. Pese a la metáfora, el político (¿alguna vez se deja
de serlo?) se resiste a continuar en el caparazón que podría ofrecerle su
trayectoria en la empresa privada y se atreve a decir algo que parece un
contrasentido: los políticos no han hecho política en Cataluña.
¿Qué quiere decir?
Hacer política es llegar a las conciencias de los
ciudadanos a través de la exposición de argumentos, de debates... En resumen:
no rehuir la confrontación democrática con el adversario. Hay que explicar la
historia, las relaciones económicas, porque si no contrapones argumentos, la
naturaleza tiende al horror al vacío y van cuajando los argumentos de los
adversarios. Al final una parte significativa de los ciudadanos de Cataluña se
ha acabado creyendo eso de que España nos roba. Y se debe arropar a los
catalanes que quieren seguir en España.
¿Es que antes no se ha hecho?
No pondría el énfasis en estos últimos cuatro años.
Ahora ha primado la respuesta legal porque se ha producido un desafío jurídico
e institucional por parte del Gobierno catalán. Pero la falta de respuesta y de
combate ideológico no se lo atribuiría solo al anterior Gobierno. Todos los
gobiernos, incluso en los que yo estuve, también se han equivocado y han tenido
la misma responsabilidad. El Gobierno debe de estar mucho más presente en
Cataluña para explicar sus políticas y hablar con su sociedad. Es vital que los
catalanes recuperen su vinculación afectiva con el resto de España.
La situación es complicada.
Desde la implantación del régimen autonómico, Cataluña
ha sido gobernada por un partido (CiU), que mientras contribuía al proyecto
español con su apoyo a los diferentes gobiernos, había iniciado un proceso de
construcción nacional a través de tres palancas. La primera es el sistema
educativo y yo creo que ahí se ha puesto demasiado énfasis en la lengua en
lugar de los contenidos. La lengua no tiene que ser un problema; lo que genera
alejamiento y distanciamiento emocional es cómo se enseña la Historia, la
Geografía... La otra palanca ha sido, sin duda, la política de medios de
comunicación tanto públicos como subvencionados. Y la tercera es la aceptación
implícita -y a veces explícita- de los gobiernos centrales del progresivo
oscurecimiento de los símbolos españoles en Cataluña. La realidad es que en
muchos sitios se vive como si Cataluña ya fuera independiente.
Pero el último barómetro catalán indica que el
independentismo no es el sentimiento mayoritario.
Ahí la buena noticia es que después de tantos años de
agitación y de ocupación del espacio, el nacionalismo no han conseguido que
exista una mayoría social para lograr que el proceso político no sea imparable.
El independentismo como idea política yo creo que está derrotado pero lo que no
está derrotado es la idea de que España no es un buen negocio y que qué es eso
que no nos dejan hacer un referéndum aunque sea para votar que no.
¿El Gobierno de Rajoy entonces está dando pasos en la
buena dirección? Saénz de Santamaría ha abierto despacho en Barcelona...
Yo también tenía despacho en la Delegación del
Gobierno pero eso no sirve de nada si el incremento de la presencia no se
traduce en un incremento de la interlocución entre el Gobierno y la sociedad
catalana, que debe ir siendo consciente de que el Gobierno de España es también
su Gobierno. Y que hay muchas cosas de las que hablar que no son las relativas
a la soberanía. Cosas que merece la pena atender como cambiar el sistema de
financiación autonómica.
¿Otra vez más?
Sería la séptima vez desde la Transición... pero hay
que adaptarlo a la realidad. Éste es un debate federal que a mí no me asusta en
absoluto. Es el mismo debate que tienen en otros países. Y, por ejemplo, no
creo que esté mal hablar del corredor mediterráneo, que es una necesidad para
la economía en España...
Insisto. ¿Por qué no lo ha hecho antes el Gobierno?
Son asuntos ligados a la economía y acabamos de pasar
por una crisis dura... aunque quizás se podía haber explicado que no es que no
se quisieran llevar a cabo, sino que se habían aparcado temporalmente.
Pero eso requiere un interlocutor. Y en el Gobierno
catalán no parece haberlo.
Cierto. Y eso solo se podrá resolver a través de
sucesivas convocatorias electorales y ahí es donde la confrontación política,
de argumentos y posiciones es clave. En este momento, la composición del
Parlament es imposible para cualquier tipo de acuerdo porque Junts Pel Sí es
una amalgama compleja y sin liderazgo.
¿Cree que se llegarán a poner las urnas como en 2014?
El referéndum no se va a hacer y las elecciones van a
ser inevitables. El referéndum es para ellos un argumento que esgrimen para
decir que la Ley no puede estar por encima de la Democracia; eso les sirve para
mantener cohesionada a la parte de la sociedad que lleva cinco años movilizada.
Y esa tensión sólo se mantiene con objetivos aunque sean utópicos. Pero eso en
política democrática tiene sus límites. Por eso, las tendencias en las nuevas
encuestas. Si se profundiza en las respuestas, uno se percata de que hay
independentistas recientes que, si se les ofrece un marco de entendimiento,
estarían dispuestos a ceder. Pero claro, para ofrecer eso hay que hacer
política en Cataluña. Y en España.
Y que los españoles entendieran el nuevo marco para
Cataluña.
Sí, porque ese es un golpe terrible para esa mayoría
de catalanes que aun se sienten españoles. Lo último que esperan es que el
resto de españoles no fuésemos solidarios con ellos.
Los indepes dicen que la desafección viene
de la sentencia del Constitucional que tumbó el Estatut.
Ese es un pretexto. Todo el proceso estatutuario fue
demoledor desde el inicio. Se cometió el error de pensar que se podía cambiar
la arquitectura institucional de España sin consenso y Zapatero dijo aquello
que aceptaría lo que saliese de Cataluña. Eso fue gravísimo.
Precisamente, hace unas semanas se criticó a Saénz de
Santamaría porque dijo que se debería haber buscado un consenso con el PSOE en
el Estatut.
No entiendo las críticas a Sáenz de Santamaría. Yo
creo que lo que quiso transmitir la vicepresidenta es que no podemos volver a
reformar nuestras instituciones sin el consenso de una amplia mayoría de los
españoles y eso lo comparto al 100%.
¿En esa línea irá su think tank con Borrell
y Frescesc Carreras?
No está fundado aún. Es una idea que responde a esa
necesidad de hacer política pero no hay nada concreto. Espero que cuaje, aunque
no tengo un papel impulsor.
Y además está usted en Faes. Aznar ha sido de los más
críticos con Sáenz de Santamaría.
La opinión de Aznar tiene un plus y él es libre de
expresar lo que quiera, pero yo creo que Faes tiene que centrarse en un sujeto
social, en la generación de ideas para el debate democrático, no en la
participación del debate político cotidiano, coyuntural o de carácter
partidista. Si Faes hiciera eso, se desvirtuaría.
A usted el Estatuto le costó un periodo amargo
Fue un debate poco enriquecedor, porque estaba
contaminado por el pacto del Tinell [que buscaba la exclusión del PP de las
vida política].
Precisamente, la campaña que el PP hizo entonces por
el no a la reforma del Estatut fue muy política.
Sí lo fue. Y era el resultado de ese pecado original
de exclusión que era el Tinell. Pero fue una respuesta que quedó confusa.
Algunos lo interpretaron como un voto en contra de los catalanes. No se explicó
bien.
En un marco de reforma constitucional, ¿sería usted
partidario de reconocer algún tipo de singularidad para Cataluña?
La Constitución ya recoge esas singularidades,
pero siempre es algo de lo que se puede hablar y de hecho hay insignes juristas
que están a favor de ese reconocimiento.
Como Muñoz Machado. [Muy escueto: un referéndum en
Cataluña sobre un nuevo estatuto y su posterior encaje mediante una reforma
constitucional que debiera votarse también en España].
Coincido bastante con él. La Constitución española que
es cuasifederal desde el punto de vista práctica y con componentes de carácter
confederal (como en País Vasco y Navarra). Si al final se busca algún elemento
de reconocimiento simbólico que pueda llevar a resolver el problema y todo el
mundo está de acuerdo yo no lo vería mal. De hecho, algunas singularidades ya
están recogidas en la Carta Magna. País Vasco y Cataluña tienen sus propias
Fuerzas de Seguridad.
¿Cómo se hace pedagogía del derecho a decidir?
Explicando que ese derecho a decidir encubre el
negarle derecho a decidir al resto de los españoles. Y sin tengo que decidir si
me amputan un brazo, lo quiero hacer yo, no que lo haga el brazo.
Pues si que tiene usted un brazo inteligente. ¿El
Gobierno está haciendo ahora lo que debería haber hecho antes?
Bien está lo que llega. Yo creo que empezar
ahora a discutir lo que se debería haber hecho puede tener sentido pero dejemos
las responsabilidades a los historiadores.
COMENTARIO: El nacionalismo, nutrido por el egoísmo
que todas las personas llevamos dentro en mayor o menor medida, no deja nunca
de exigir y exigir. Y al final los políticos, mediocres y cobardes que tenemos,
acaban cediendo una y otra vez. Siempre acaban encontrando la excusa para
hacerlo. El Señor Piqué no es más que otro ejemplo.LA
RECORTA…


No hay comentarios:
Publicar un comentario