Los tres ex directivos José Luis Pego,
Gregorio Gorriaran y Óscar Rodríguez Estrada; el ex presidente
de Caixanova, Julio Fernández Gayoso; y el asesor jurídico
Ricardo Pradas parecieron durante años intocables. Primero por la
total libertad con la que hicieron y deshicieron en la gestión de la
desaparecida Caixanova como líder del sector bancario en el sur de Galicia,
luego con el polémico proceso de fusión con Caixagalicia y, en los últimos
años, por el escaso impacto de su paso por los juzgados y posterior condena.
La Audiencia Nacional confirmaba este lunes que, para
acordar su ingreso en prisión, había tenido en cuenta que los cinco no han
devuelto el dinero que se fijó en sentencia -10,4 millones de euros- y que
tienen todavía causas pendientes con la justicia, circunstancias ambas que
habían acrecentado la sensación social de la impunidad de la que gozaba la
antigua cúpula de la caja gallega. Ahora se han convertido en los primeros ex
directivos de cajas españolas encarcelados por su gestión.
Los cinco cayeron después de una etapa dorada de
excesos en la que manejaron a su antojo un sistema financiero gallego que
acabó intervenido por el Estado y recibió inyecciones de capital por
importe de más de 9.000 millones de euros de dinero público, antes de derivar
en un agresivo ERE del ya Novagalicia Banco -heredero de Novacaixagalicia y hoy
Abanca- en el que acabaron despedidas 1.850 personas.
La sentencia condenatoria de la Audiencia Nacional,
luego confirmada por el Tribunal Supremo, ahonda en esa situación decadente a
la que llevaron su entidad, calificada como "muy mala" en el fallo
judicial. Junto a Caixa Galicia, "una entidad prácticamente
inviable", de la que no resultó condenado ningún directivo,
"necesitaban imperiosamente de las ayudas públicas del FROB para su
fusión".
A pesar de que, según sostiene al sentencia, eran
conscientes de que la entidad fusionada hacía aguas, no dudaron en buscar
el enriquecimiento personal y "urdieron un plan" para garantizar
indemizaciones millonarias a los altos directivos que se iban a ocupar de la
gestión de Novacaixagalicia tras la fusión de las dos antiguas cajas, "en
el supuesto más que probable, razonable y lógico de que una vez acabadas las
ayudas públicas, los nuevos inversores decidieran prescindir de sus
servicios"...
El declive de Julio Fernández Gayoso es el de mayor
impacto, pues durante cerca de cinco décadas gozó de un status dominante en el
sector financiero gallego, desde que con tan sólo 16 años, aún en pleno
franquismo, entró en la extinta caja de Vigo y fue escalando posiciones y
poniendo en práctica una política de gestiones agresivas de entidades de menor
tamaño hasta convertirse en el aparentemente todopoderoso presidente de
Caixanova y copresidente de la caja resultante de la fusión con
Caixagalicia.
Hasta que el escándalo de las jubilaciones
millonarias le salpicó en junio de 2012 y le obligó a dimitir como
presidente no ejecutivo, nadie se movía en el sistema financiero gallego sin
que Gayoso tuviese, al menos, conocimiento. De ahí que su decadencia haya sido
la más acusada, al hacerle perder status social y económico y también un
respaldo de la clase política que durante años le dio el beneplácito a todas
sus acciones.
No fue hasta que la Justicia se cruzó en su camino que
dio el paso para investigar la fusión de las cajas gallegas también en el
Parlamento, hasta entonces solo reclamada sin fisuras por el BNG. Tras un
primer 'cierre en falso', el pasado diciembre, una vez confirmada la sentencia
por el Supremo, se acordó la reapertura de la investigación en la Cámara
gallega.
Por qué ahora
Su ingreso en prisión llega después de que el Tribunal
Supremo haya confirmado la sentencia de la Audiencia Nacional que condena a los
cinco por un delito de administración desleal en concurso con uno de
apropiación indebida, del que serían autores Gorriarán, Pego y Rodríguez y
colaboradores necesarios Gayoso y Pradas.
Para justificar la orden de ingreso que se ejecutó
este lunes, la Sección Tercera de la Sala de lo Penal ha valorado la gravedad
de los hechos y que el propio Supremo, en su sentencia de septiembre,
considerara benévola la pena de dos años. Todos ellos habían pedido la
suspensión de la condena dado que era inferior a dos años de prisión, pero
la Audiencia cree que hay motivos suficientes para que estén entre rejas, si
bien no se ha fijado el tiempo que permanecerá finalmente cada uno privado de
libertad.
COMENTARIO: El Tribunal
Supremo a los alborotadores del "Centro Cultural" Blanquerna les ha
aumentado las penas por "delito ideológico" mientras que con estos
"artistas" de Caixa Galicia que han producido unas elevadas pérdidas
al Erario Público y además se han enriquecido ilícitamente se limita a decir
que "las penas han sido cortas" pero las deja igual, a eso se le
llama "medir por el mismo rasero". Luego de cara a la galería los de
las togas se quejan de que la Justicia está totalmente desprestigiada.LA RECORTA…


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